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¿Sufres de dispepsia funcional? Definición y recomendaciones generales

Por Dra. Iris Luna
¿Sufres de dispepsia funcional? Definición y recomendaciones generales

“El amor nunca muere de hambre; con frecuencia de indigestión”. Anne de Lenclos

Comienzo por decir que el desagradable padecimiento llamado enfermedad ácido-péptica (EAP), comprende dos grandes grupos de enfermedades:

  1. Dispepsia funcional (DF) y Dispepsia secundaria a úlcera péptica o gastritis.
  2. Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)La dispepsia, conocida por muchos como indigestión, es una enfermedad frecuente en nuestro medio. Puede afectar hasta un 30% de la población. Quienes padecen dispepsia se quejan de dolor o molestias ubicadas en la zona abdominal superior así como sensación de ardor o quemazón y llenura. En muchas ocasiones estos síntomas se asocian con las comidas. Otros síntomas son la llamada saciedad precoz (llenura temprana), náuseas, eructos y sensación del abdomen distendido. Todos estos síntomas: “ardores en la boca del estómago”, “agruras”, “eructos”, “mal aliento”, “ganas de vomitar” y “sensación de hinchazón” pueden desarrollarse cuando padecemos de enfermedades como úlcera péptica (ulceraciones en la mucosa gástrica) o gastritis crónica, pero, tengamos en cuenta que la gran mayoría de personas con síntomas de dispepsia sufren de la llamada dispepsia funcional (DF).

    Hoy me concentraré en la dispepsia funcional (DF) (llamada también dispepsia no ulcerosa), por ser una enfermedad que se presenta con mucha frecuencia en la población general (15%). Esta enfermedad se define por la aparición de dolor en la parte superior del abdomen de manera recurrente o persistente, frecuentemente asociado a varios síntomas gástricos; en ausencia de una causa orgánica identificable.

    La DF es una enfermedad heterogénea pues hay diversas causas que pueden producirla. Si no se detectan y manejan esas causas a tiempo, suele volverse un padecimiento crónico. La DF se define, pues, como un grupo de síntomas que siempre se originan en el tracto gastrointestinal superior (estómago e intestino delgado superior) siempre en ausencia de razones estructurales (daño en los órganos) o enfermedades metabólicas que pudieran explicar los síntomas. Las causas de la DF todavía son poco conocidas y variadas. Por ejemplo, existen evidencias que señalan que hay cierta predisposición genética o familiar para padecerla, también se ha implicado a una bacteria que suele estar presente en el estómago, llamada Helicobacter Pylori y, ojo a lo siguiente: Los factores psicológicos pueden desencadenar los síntomas en muchos de los pacientes con DF.

    Quiero recalcar que los factores psicológicos se relacionan a los trastornos gastrointestinales, teniendo gran impacto dan el origen y curso de los mismos, siendo un efecto de la misma enfermedad y promoviendo hábitos y conductas que afectan la salud digestiva, interfiriendo con el tratamiento, incrementando los síntomas y menoscabando la calidad de vida. Se ha observado que personas que se mantienen sometidos a elevados niveles de estrés (por ejemplo, estudiantes de medicina) quienes no respetan un horario de comida, comen a las carreras y no se fijan en la calidad y cantidad de las cosas que ingieren, suelen presentar cuadros de dispepsia bastante incómodos e incapacitantes.

    Científicos cómo Stockton y colaboradores señalan que hay una asociación de dos rasgos de la personalidad con la dispepsia funcional: la ira mal manejada-hostilidad y el neuroticismo. En el caso de ira-hostilidad, se ha visto que los conflictos interpersonales en los cuales la ira no es expresada, se relacionan con la dispepsia.

    Científicos cómo Stockton y colaboradores señalan que hay una asociación de dos rasgos de la personalidad con la dispepsia funcional: la ira mal manejada-hostilidad y el neuroticismo. En el caso de ira-hostilidad, se ha visto que los conflictos interpersonales en los cuales la ira no es expresada, se relacionan con la dispepsia.

    Con respecto al neuroticismo, (personas inestables emocionalmente, ansiosas, que suelen preocuparse por todo y están a menudo de mal humor o deprimidas) en 1995 Haug y colaboradores encontraron que las personas con DF tenían niveles más elevados de ésta característica de personalidad que acabo de describir.

    Es claro que se presentan cambios en la función digestiva en las personas afectadas con la DF. En un 40% de los enfermos de dispepsia, el estómago no se relaja normalmente en respuesta a una comida. Esto se llama alteración en la acomodación gástrica” y se asocia con la terrible sensación de llenura y sensación de presión abdominal. La dispepsia también altera las contracciones normales del estómago y el vaciamiento gástrico hacia el intestino. Esta alteración del vaciado se relaciona con la distensión (abdomen tenso e hinchado) y la sensación de llenura temprana. Muchos de estos pacientes con dispepsia funcional presentan una gran percepción de la actividad de su estómago, a lo que llamamos hipersensibilidad visceral.

    Ya sea por un mal manejo del estrés, malos hábitos alimentarios, la presencia del Helicobacter Pylori en el estómago, una mala escogencia de alimentos, el consumo de alcohol, café o tabaco, consumo de medicamentos como antiinflamatorios y esteroides, la influencia familiar (genética) o los factores psicológicos ya descritos, la DF es una enfermedad incómoda e incapacitante que debemos aprender a reconocer y a manejar adecuadamente.

    A continuación les compartiré algunas recomendaciones generales que vale la pena tener en cuenta para el manejo de este molesto padecimiento. Como siempre, esperamos sus comentarios y aportes al respecto que podrían ser muy útiles para todos.

    1. Come raciones pequeñas y bien fraccionadas, evita ingerir bocados de gran tamaño con el fin de prevenir efectivamente la distensión del estómago. Procura entonces realizar de 4 a 5 raciones de comida al día en pequeños tamaños y volumen. Las raciones han de tomarse siempre a intervalos regulares y en horarios fijos, por lo menos cada 3 horas (una ración está compuesta por varias porciones de alimentos que se ingieren de una sola sentada, por ejemplo, desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena. Cada ración debe ser pequeña e incluye varias porciones de los diferentes grupos de alimentos)
    2. A la hora de comer: recuerda paladear y masticar muy bien los alimentos (No tragar entero). Sé muy consciente de cada bocado que te llevas a la boca y tomate el tiempo necesario para comer con tranquilidad. Intenta conversar temas agradables y relajantes en la mesa, mientras te alimentas. La hora de la comida no es apropiada para discusiones, altercados o manejo de problemas. En cuanto a los horarios, evita siempre comer copiosamente poco antes de irte a descansar.
    3. Evita el café, descafeinado o no, el té, bebidas que contengan extractos de café o guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todo tipo de bebidas alcohólicas y chicles (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez). Prefiere tomar infusiones preparadas con jengibre, manzanilla, melisa, espino albar, tila y regaliz, entre otras, funcionan muy bien en patologías digestivas.
    4. Evita consumir frutas y condimentos que produzcan acidez: toronjas, mandarinas, naranjas, piña, moras, maracuyá, mango verde, manzanas verdes, tomates crudos o en salsa, pimientos, cebollas, ajo, clavo de olor, canela, ají, polvo de chile y pimienta. Poco a poco ve identificando y descartando de tu menú comidas y bebidas que te produzcan los síntomas. Es importante que estés atento a la respuesta de tu cuerpo ante las comidas.
    5. Trata de comer la menor cantidad posible alimentos ricos en grasas, en especial saturadas, como galletas, bizcochos, patatas fritas, amasados de pastelería, bollos, golosinas, chocolate, etc., existen otra serie de alimentos ricos en sustancias ácidas, que pueden irritar aún más tu mucosa gástrica. La miel y los alimentos muy azucarados tampoco le van bien a tu estómago. Al moderar tu consumo de grasas mejorarás tus procesos digestivos. Prefiere siempre preparaciones asadas, al vapor, a la plancha; evita los apanados y empanizados, las salsas y aderezos que vienen con algunos alimentos ricos en grasa como las Pizzas.
    6. Prefiere alimentos bajos en grasa como: queso fresco, cuajada, leche desnatada, huevos, pescados cocidos y/o a la plancha, carnes blancas como pollo o ternera. Si te gusta la opción vegetal, el tofú va muy bien. Evita quesos madurados o agrios. En cuanto a las frutas prefiere la guanábana, arándanos, papaya, manzanas rojas, (ricas en pectinas que reduce la inflamación gástrica), plátanos, peras.
    7. La sábila en cristales, sola o combinada con papaya, así como el consumo de semillas de linaza maceradas y los copos de avena son utilizadas ampliamente por personas con dispepsia, quienes reportan mejoría de sus síntomas. Infortunadamente no hay estudios suficientes que permitan prescribirla como un tratamiento efectivo para la dispepsia.
    8. Come cereales integrales. Estos alimentos son ricos en hidratos de carbono complejos fácilmente digeribles y que aportan protección a tu mucosa gástrica. Además sacian, dejando reposar el estómago.
    9. Toma la medicación recomendada por tu médico en los horarios prescritos y en las cantidades recomendadas.
    10. Suprime el uso de cigarrillos y el alcohol, y evita tomar antiinflamatorios y medicamentos sin prescripción médica.
    11. La leche no mejora la dispepsia. Por el contrario puede aumentarte los síntomas. El calcio eleva la secretina, una sustancia que en el estómago incrementa la producción de ácido clorhídrico que, al final, es el que produce gran malestar. Así que mejor consulta con el especialista.
    12. El tratamiento psicológico también puede ser muy útil para el manejo de la dispepsia funcional. A través del tratamiento cognitivo comportamental, por ejemplo, se trabajan algunos aspectos relacionados con la DF como por ejemplo: el afrontamiento de situaciones estresantes, la expresión de emociones como la ira, el entrenamiento en habilidades sociales y asertividad, la creación y mantenimiento de hábitos saludables, el manejo de cuadros de depresión y ansiedad que pueden relacionarse con la aparición y cronicidad de este trastorno tan frecuente en los tiempos que corren. Es importante que consideremos el peso de lo psicológico sobre el funcionamiento de nuestro organismo y busquemos ayuda profesional oportunamente.
Por: Dra. Iris Luna
Médico psiquiatra – Máster en nutrición
Especialista en sobrepeso y obesidad
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com

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1 comentario

Mirna Aguilar 21 mayo, 2020 - 6:27 am

Muy interesante y acertado este artículo. Yo estoy sufriendo de dispepsia a raíz de un piquetazo de alacrán. Dicen que el veneno solo dura unas horas, pero yo casi muero y fue la primera vez que sentí que mi estómago se inflaba. De ahí en adelante sufro de este trastorno digestivo.

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