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Síndrome del nido vacío. Reconocerlo y hacerle frente

Por Dra. Iris Luna
Síndrome del nido vacío, reconocerlo y hacerle frente

Saber para prever, a fin de poder” . Auguste Comte

¿Qué es el síndrome del nido vacío?

El síndrome del nido vacío no es un diagnóstico clínico, es más bien un fenómeno en el que los padres experimentan sentimientos de tristeza y pérdida cuando el último hijo se va de casa. Aunque es posible que los padres alienten activamente a sus hijos a ser independientes (porque la autonomía se asocia al éxito), esta experiencia no deja de ser dolorosa. Resulta difícil que de repente no haya chicos dentro del hogar que necesiten de su atención.

Es posible que piensen que se están perdiendo de formar parte de la vida cotidiana de sus hijos, así como su compañía y tutela constantes. A veces se desvelarán por los temas de seguridad o solvencia económica y tendrán dudas acerca de si se saben cuidar por su propia cuenta, o si han escogido una buena esposa o esposo (en caso de que se hayan casado). Si además tienen un hijo único que ha sido enfermizo o sobreprotegido y se identifican fuertemente con su papel de padre o madre, es muy posible que les cueste trabajo adaptarse al nido vacío.

 

Síndrome del nido vacío. Reconocerlo y hacerle frente

Síndrome del nido vacío

Se considera que esta nueva situación afecta especialmente a la madre tradicional, quien se ha dedicado casi por completo al cuidado de sus hijos y cuya identidad, sueños y autoestima están estrechamente relacionados con el papel de madre que desempeña. En estos casos, muchas mujeres suelen decir que han perdido el papel social de mayor relevancia que han venido realizando, y por consiguiente, la salida de casa del hijo o la hija puede desencadenar emociones negativas, rabia, perdida de autoestima y una sensación de desolación y duelo.

Para los padres en edad madura, la salida de los hijos del hogar puede contribuir en forma importante a consolidar la autonomía personal, emprender nuevos proyectos, afianzar la relación de pareja y mantener la capacidad de adaptación a los cambios venideros. La experiencia del nido vacío, aunque dolorosa, suele brindar una nueva perspectiva frente al significado de nuestra vida y permite ahondar en lo verdaderamente importante.

Sufrir parece ser un ingrediente necesario en el proceso de adaptación que implica vivir y lograr integrar esta y otras pérdidas y duelos (llegada de la menopausia, menoscabo de la salud, e incluso divorcios o afrontamiento de la muerte de seres queridos) dentro del ciclo vital.

Como vimos, el “nido vacío” es un término que evoca imágenes de los padres de mediana edad abatidos, cuyas vidas están desprovistas de repente de su crío. Sin sus “niños”, mamá y papá no tienen a quien formar, y lo que es peor, sienten que han perdido su utilidad y sentido de propósito.

Esta imagen negativa del nido vacío fue, durante muchas décadas, vista como una difícil situación, más para las madres que para los padres. La sabiduría popular evoca que sin tener unos hijos a quienes cocinar, limpiar, reprender, ayudar en las labores escolares, las “pobres” madres no tendrían nada que hacer para llenar sus días largos y vacíos. Su principal función de la vida era andar detrás de ellos.

Estas mujeres se sentían deprimidas y abatidas, incapaces de funcionar hasta que sus hijos fueran a casa de visita y le entregaran sus mochilas llenas de ropa sucia. Durante estas visitas, las madres alegremente lavaban esa ropa, les planchaban con primor cada prenda, se preparaban grandes comidas caseras y limpiaban la casa. Afortunadamente los tiempos han cambiado y con ellos la dinámica de las familias (mayor autonomía y autogestión por parte de los chicos).

En tiempos de crisis económicas, los nidos vacíos se llenan nuevamente porque los emancipados no pueden permitirse el lujo de vivir por su cuenta y algunos de ellos incluso regresan con una mujer o uno o dos hijos para alimentar, lo que se convierte en otro tema que no trataremos en este espacio. Por el momento vamos a centrarnos en lo que ocurre con los padres (casados ​​o no) cuando los hijos se han movido permanentemente de la casa.

¿Cuál es el verdadero impacto del síndrome del nido vacío?

En el pasado, la investigación sugería que los padres que presentaban el síndrome del nido vacío, experimentaban un profundo sentimiento de pérdida que podría hacerlos vulnerables a la depresión, la ansiedad, el alcoholismo, crisis de identidad y conflictos maritales. Sin embargo, estudios recientes sugieren que un nido vacío podría reducir efectivamente los conflictos laborales y familiares, y puede proporcionar a los padres muchos otros beneficios.

Cuando el último hijo se va de casa, los padres tienen una nueva oportunidad para volverse a conectar el uno con el otro, trabajar para mejorar la calidad de su matrimonio, compartir actividades placenteras y reavivar los intereses que tenían aplazados porque antes no tenían ni espacio ni tiempo.

¿Cómo manejar un síndrome de nido vacío? 

Si usted está experimentando sentimientos de pérdida debido al síndrome del nido vacío, tome medidas. Por ejemplo:

  • Aceptar el paso del tiempo. Evite comparar la edad de salida de su hijo de la casa con su experiencia propia o sus expectativas. No intente retenerlo contra su voluntad, ni emplee chantajes emocionales para evitar que se vaya. En lugar de eso, céntrese en lo que puede hacer (experiencia, recursos, sabiduría) para ayudarle a su hijo a que tenga éxito y una buena adaptación viviendo fuera de casa.
  • Mantenerse en contacto. Puede seguir estando presente de muchas formas en la vida de sus hijos, incluso cuando se vive aparte. Haga su mejor esfuerzo para mantener un contacto regular a través de visitas, llamadas telefónicas, correos electrónicos, textos o chats de vídeo.

 

Cuando el último hijo se va de casa

Nido vacío

  • Mantener una actitud positiva. Piense en el tiempo y la energía extra que podría tener para dedicarle a su matrimonio o a diversos intereses personales después de que su último hijo se vaya de la casa. Pensar en ello podría ayudarle a adaptarse a este importante cambio de vida. En el lapso de algunas semanas o días, muchos de los padres a los que se les va el último hijo de casa, y se han preparado para ese momento, comienzan a darse cuenta de que tienen mucha más libertad de hacer lo que les apetece sin las miradas de censura y hasta de burla de unos hijos a menudo críticos, demandantes y conflictivos. Los padres recién liberados pueden andar por la casa desnudos o en ropa interior, dejan de ser interrumpidos por la música fuerte, la televisión encendida hasta tarde, los portazos y las fiestas de fin de semana. Nadie está allí para pedir dinero extra o para exigirles ropa limpia, comida especial o transporte a la universidad. Los padres se han sacado un peso de encima, conquistan su libertad y se deleitan con ella.
  • Busque apoyo. Si usted está teniendo un momento difícil al tratar con un nido vacío, apoyarse en sus seres queridos y otros contactos cercanos es fundamental. Compartir sus sentimientos y expresar sus emociones es primordial. Si se siente deprimido, angustiado, está abusando del alcohol, experimenta conflictos con su pareja, ha perdido su trabajo, pasa por un periodo de menopausia sintomática, o su compañero (a) padece de una enfermedad crónica e incapacitante, consulte a su médico de cabecera o a un profesional de salud mental. Recuerde que el climaterio es una época muy compleja llena de cambios hormonales y, en algunos casos, está asociada a alteraciones del ánimo. Una adecuada intervención psicológica o psiquiátrica puede contribuir decididamente en la recuperación del sentido de la vida y la tranquilidad en aquellos padres que, además de padecer el síndrome del nido vacío, tienen dependencia emocional, trastornos de ansiedad, depresión, abuso de sustancias, disfunciones de pareja etc.

Volver a sentir alegría y paz interior después de la pérdida es un proceso de superación del duelo que, bien resuelto, permite que la persona se reinvente y desarrolle roles diferentes en lo social o en la nueva dinámica familiar. Un hijo puede irse de casa pero no se pierde la relación con los otros. Formar parte de organizaciones, buscar y unir a las personas integrantes de su “clan”, aportar a quien lo necesite en experiencias y sabiduría, o recuperar la capacidad lúdica, son papeles que han de ser sopesados y evaluados. Empezar a pensar de forma diferente sin duda es difícil, pero posibilita enfrentar desafíos como el nido vacío, encontrar un nuevo equilibrio, gozar de tiempo para sí mismo sin tener que estar dando ejemplo y educando; y sobre todo, construir una propia realidad.

Referencias:

  1. Wang J, et al. Empty nest syndrome in China. International Journal of Social Psychiatry. 2012; 58:110.
  2. Mitchell BA, et al. The empty nest syndrome in midlife families: A multimethod exploration of parental gender differences and cultural dynamics. Journal of Family Issues. 2009; 30:1651.
  3. Allen TD, et al. Work-family conflict among members of full-time dual-earner couples: An examination of family life stage, gender, and age. Journal of Occupational Health Psychology. 2014; 19:376.
  4. Hobdy J, et al. The role of attachment style in coping with job loss and the empty nest in adulthood. International Journal of Aging & Human Development. 2007; 65:335.

 

 

Por: Dra. Iris Luna
Médico Psiquiatra – Máster en Nutrición
Especialista en Sobrepeso y Obesidad
https://www.facebook.com/iris.luna.oficial/                                                                                                                Contacto:  iluna@phronesisvirtual.com 

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