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Si tu hijo te amenaza con alguna de estas frases, ¡debes prestarle atención!

Por Phrònesis
Si tu hijo te amenaza con alguna de estas frases, ¡debes prestarle atención!

Muchos padres han notado que la forma de pensar de los niños y adolescentes ha cambiado drásticamente en los últimos años, en especial con la llegada de las redes sociales, los avances de la tecnología y la liberación del Internet.

Hoy en día, cualquier persona puede expresarse libremente en las redes y consumir todo tipo de información; esto ha facilitado la vida de mucha gente pero también representa un riesgo y una amenaza para los miembros más jóvenes de la comunidad, quienes se ven expuestos a todo tipo de contenido y, en ocasiones, no son capaces de establecer un juicio crítico de lo que ven o escuchan.

En los Estados Unidos, por ejemplo, los actos de violencia protagonizados por adolescentes han ido en aumento. Los tiroteos en las escuelas se han convertido en un titular común para los medios de comunicación, también los suicidios y el acoso escolar o cibernético. Todo esto preocupa a los padres y a la comunidad en general, y hace que todos nos preguntemos en qué momento los sentimientos, ideas o conflictos característicos de la adolescencia se convierten en amenazas serias que debemos escuchar.

Las crisis existenciales, dudas, periodos de angustia o irritabilidad son comunes en la pubertad, una etapa de fuertes cambios hormonales. Muchas veces, los adultos no prestan atención a este tipo de conductas por considerarlas parte del desarrollo humano; sin embargo, la Academia Psiquiátrica de Niñez y Adolescencia de los Estados Unidos (AACAP) aconseja a los padres saber reconocer las amenazas que hay que tomar en serio para evitar una tragedia.

La mayoría de las amenazas que hacen los niños y adolescentes no se cumplen, dice la AACAP, ya que muchas de ellas son intentos de llamar la atención, reacciones a eventos estresantes, sentimientos de rechazo o ataque. Sin embargo, hay situaciones particulares en las que debemos escuchar y atender seriamente a los jóvenes:

  1. En caso de amenazas o avisos de que van a hacerle daño o van a matar a alguien
  2. Amenazas o avisos de que van a hacerse daño a sí mismos, o suicidarse
  3. Amenazas de abandono del hogar
  4. Amenazas de daño o destrucción de alguna propiedad

Escuchar a nuestros hijos les demuestra que son importantes y que los amamos

Aunque los psiquiatras y psicólogos coinciden en que predecir la conducta de los niños y adolescentes (al igual que la de cualquier otro ser humano) es una tarea muy difícil, el hecho de que los padres y familiares se esfuercen por estar realmente presentes en sus vidas, escucharlos y guiarlos, puede marcar la diferencia en el futuro de los chicos.

Las relaciones familiares sólidas y saludables pueden evitar el desarrollo de conductas agresivas o violentas, un patrón que los expertos han relacionado con mayores probabilidades de llevar a cabo actos perjudiciales en el futuro.

La AACAP indica que entre los factores de riesgo que pueden incentivar el comportamiento peligroso en los niños y adolescentes está la poca o ninguna supervisión o respaldo por parte de padres y otros adultos responsables, así como relaciones interpersonales pobres o aislamiento social.

Otras situaciones de riesgo incluyen:

  • Acceso a cualquier tipo de armas
  • Intentos o amenazas de suicidio en el pasado
  • Historial de comportamiento violento, suicidio o intentos de suicidio en la familia
  • Tendencia a culpar a otros por las consecuencias de sus actos, o incapacidad para aceptar responsabilidad por sus propias acciones
  • Experiencia reciente de humillación, vergüenza, pérdida o rechazo
  • Actos de violencia, agresión o abuso físico o psicológico contra pares o niños menores
  • Un patrón de amenazas repetitivas
  • Ser víctima de abuso o negligencia (física, sexual o emocional)
  • Ser testigo de abuso o violencia en el hogar
  • Interés anómalo por temas como la muerte o la depresión, ya sea en conversaciones, expresiones escritas, gustos literarios o manifestaciones artísticas
  • Inquietud con temas y actos de violencia en programas de televisión, cine o teatros, música, revistas, juegos de video e internet
  • Enfermedades mentales, como depresión, manía, psicosis o desorden bipolar
  • Consumo de alcohol en exceso o drogas ilícitas
  • Problemas de disciplina en la escuela o en la comunidad (comportamiento delictivo)
  • Destrucción de propiedad o vandalismo
  • Crueldad con los animales
  • Incendio premeditado
  • Participación en cultos o pandillas

“Me preocupa la conducta de mi hijo: ¿Qué debo hacer?”

La AACAP recomienda a los padres hablar de inmediato con sus hijos en caso de presentarse alguna amenaza seria. Lo ideal es solicitar la evaluación de un experto en salud mental para determinar el grado de riesgo y los factores causantes de estrés. Los niños y adolescentes con historial de conductas violentas deben ser supervisados constantemente y asistir a terapia con un profesional.

En caso de que el niño o la familia se nieguen a recibir ayuda, se recomienda que un miembro externo de la comunidad se ponga en contacto con la policía local para tomar las medidas necesarias.

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