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Problemas sexuales después de la menopausia

Por Phrònesis
Problemas sexuales después de la menopausia

La menopausia se refiere a la disminución natural de las hormonas reproductivas, y ocurre cuando una mujer deja de tener menstruaciones, normalmente, entre los 40 y 45 años.

El cuerpo experimenta muchos cambios en esta etapa, los cuales pueden manifestarse 2 o hasta 5 años antes. Los problemas sexuales son parte de estos cambios; la ciencia investiga hoy alternativas viables, entre ellas: la Terapia de Reemplazo Hormonal o Terapia Hormonal Sustitutiva (THS).

Menopausia y sexualidad: ¿cómo afecta a las mujeres?

Los investigadores consideran la sexualidad como una amplia dimensión de la personalidad que refleja la satisfacción de sentirse hombre o mujer. La sexualidad cumple un papel tanto social como íntimo, y engloba diversos aspectos más allá del sexo: fenómenos emocionales, corporales, intelectuales, sociales y éticos.

Un estudio realizado por el especialista J. López-Olmos, de la Unidad de Menopausia del Hospital Arnau de Vilanova (Valencia, España), sugiere que los principales obstáculos que influyen en bajos niveles de deseo sexual o poca actividad sexual en las mujeres posmenopáusicas son:

  • Depresión.
  • Pesimismo.
  • Negativismo.
  • Tendencia a ser más crítica consigo misma y su pareja.

Esto ocurre porque, entre los 50 y 65 años, el ser humano inicia una etapa nueva donde se autovalora y percibe de forma distinta, evaluando las consecuencias de sus actos a lo largo de la vida, su trabajo o carrera, sus hijos, la relación con sus padres y familiares, y sus amistades. Se trata de un período de retrospección donde cada aspecto de la vida cobra especial importancia y las personas dejan la sexualidad en segundo plano.

Los factores emocionales se suman a los hormonales, y esto también ocasiona que las mujeres posmenopáusicas presenten menor lubricación vaginal, estrechez vaginal, aumento de peso y alteraciones en las fases de la respuesta sexual.

Adicionalmente, hay que tomar en cuenta que la etapa adulta trae consigo el consumo de medicamentos que pueden intervenir con la actividad sexual, como los diuréticos, los bloqueadores de los canales de calcio y los otros fármacos para el tratamiento de la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca crónica y la enfermedad renal crónica.

Tratamiento hormonal para mujeres menopáusicas

La Terapia de Reemplazo Hormonal es uno de los métodos más utilizados entre las mujeres que atraviesan la menopausia. El tratamiento no funciona igual para todos, la Biblioteca de Medicina del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos recomienda evitar el reemplazo hormonal a mujeres:

  • Embarazadas, o con sospecha de embarazo.
  • Que tienen problemas de sangrado vaginal.
  • Que han tenido ciertos tipos de cáncer.
  • Con historial de accidente cerebrovascular o ataque cardíaco.
  • Con problemas de coagulación sanguínea.
  • Con enfermedad hepática.

La Terapia de Reemplazo Hormonal utiliza estrógeno y progesterona para aliviar los síntomas de la menopausia (bochornos y sudoración, por ejemplo). Algunos tratamientos incluyen ambas hormonas y, otros, incluyen sólo una, o bien estrógeno + progestina, que es una hormona sintética con efectos similares a los de la progesterona.

Las mujeres que han sido sometidas a una histerectomía suelen llevar tratamientos hormonales sólo con estrógeno.

La mayoría de las veces, la terapia se aplica mediante la ingesta de pastillas diarias, pero también existen parches cutáneos, cremas vaginales, geles y anillos. Las hormonas que contienen estos productos provienen de plantas, animales o son fabricadas en un laboratorio con una estructura similar a las hormonas que produce el cuerpo de una mujer, pero no son idénticas.

Es importante que, antes de tomar la decisión de someterse a la terapia hormonal, las mujeres consulten con un médico para la revisión de su historial clínico y estilo de vida, ya que los posibles riesgos del tratamiento varían de una persona a otra.

Algunos peligros latentes incluyen: aumento en las probabilidades de desarrollar coágulos sanguíneos, ataques cardíacos, derrames cerebrales, cáncer de mama y enfermedad de la vesícula biliar. También se ha establecido una relación entre la terapia hormonal con estrógeno y un aumento en el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres con útero intacto, sin embargo, investigaciones posteriores no han encontrado evidencia científica suficiente para desestimar el uso de la terapia hormonal como una alternativa viable para las mujeres posmenopáusicas.

El Instituto de Salud de los Estados Unidos (NIH) recomienda que los resultados de la terapia sean evaluados cada 3 a 6 meses para determinar si es conveniente dar continuidad al tratamiento.

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