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7 premisas para tener éxito con tus propósitos del 2019

Por Dra. Iris Luna
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Al acercarse el final del año, no es extraño que comencemos a plantearnos propósitos y objetivos relacionados con nuestro crecimiento personal, salud en general y mejoramiento de nuestra calidad de vida. Este tipo de previsión optimista personal a corto plazo (doce meses), nos genera ilusión y expectativas. Es como si el año que se avecina nos brindara una cantidad de oportunidades para mejorar y disfrutar de la vida en muchos aspectos. Pero, aunque tengamos las mejores intenciones, elegir el primero de enero para comprometernos con nosotros mismos a seguir un camino más saludable, coherente y responsable durante todo el año pocas veces nos funciona.

Nos fijamos en nuestras falencias e imaginamos que el nuevo año nos regalará esas opciones de cambio que necesitamos. La lista de buenos propósitos suele ser bastante larga: ponerse en forma física, saldar las deudas pendientes, ser más organizado, ahorrar dinero, comer saludablemente, beber menos alcohol, aprender un nuevo idioma, gestionar mejor el tiempo, intentar madrugar más, ser más sociable o ser más independiente, preparase para correr en una maratón, hacer un viaje, obtener un nuevo título académico, departir más con los amigos, etc.

¿Año nuevo, vida nueva?

Eso quisiéramos. Con el brindis de año nuevo, prometemos mejorar varios aspectos de nuestra vida; vemos la oportunidad de resetearnos y darnos nuevas oportunidades, pero después de unas semanas, hemos vuelto a los viejos hábitos y muchos de nuestros propósitos se diluyen en el tiempo. En esta oportunidad, te presento siete premisas claves para que tengas en mente si te has tomado en serio la intención de mejorar tus probabilidades de éxito al plantearte los propósitos de año nuevo.

1. Establece una o pocas metas realistas  

Intenta plantearte pocos pero significativos retos que estés dispuesto a enfrentar día a día. Recuerda que: “El que mucho abarca, poco aprieta”.  Al perseverar en la obtención de un propósito en concreto alcanzarás otros beneficios adicionales. En este artículo voy a trabajar con un ejemplo bastante común. Si tu propuesta es “bajar de peso y ponerte en forma” notarás que para ello será indispensable implementar y mantener en el tiempo un estilo de vida saludable que incluye: rutinas de ejercicio físico apropiadas para tu edad y condición física, alimentación saludable, adecuado manejo del estrés y emociones, buena higiene de sueño y apropiada supervisión médica y nutricional, mientras consigues tu objetivo. Como ves, si trabajas en algo concreto, indirectamente impactarás en otros aspectos de tu vida que te generarán bienestar y refuerzos suficientes para seguir en tu empeño.

2. Cultiva una mentalidad de crecimiento

Esto tiene que ver con el trabajo comprometido, constante, el aprendizaje de los propios errores y la tenacidad para alcanzar lo que queremos. Quienes tienen mentalidad de crecimiento, si detectan fracaso en alguna parte de su proceso, en lugar de aislarse, rendirse y autoexcluirse, aumentan sus esfuerzos y se concentran mucho más en conseguir sus objetivos. Además, buscan más adentro que afuera, es decir se centran en sus motivaciones internas y no en el qué dirán los otros. Aunque fallen en algún momento, tienen siempre en mente “todavía tengo que trabajar para conseguirlo”.

3. Conócete a ti mismo e identifica las razones que te hicieron abandonar tu empeño

¿La impaciencia y búsqueda de resultados inmediatos?, ¿la procrastinación? (dejar para mañana lo que podrías hacer hoy), ¿la renuncia inmediata a tus objetivos ante la primera falla?, ¿el creer que hay personas que tienen éxito gracias a que tienen buen karma o cuentan con un metabolismo prodigioso? Te cuento que todos podemos tener momentos de flaqueza y ceder a la tentación de reanudar viejas, cómodas y poco saludables costumbres. La diferencia está, como lo dice la psicóloga especialista en el tema Carol Dweck, en que asumas tu error y te dejes seducir por el poder de “aún puedo lograrlo” y no te quedes atrapado en el “no vale la pena seguir intentando”. Quienes enfrentan con madurez los errores, retoman su compromiso de establecer un hábito en el tiempo que les permita llegar al final.

4. Crea unos hábitos saludables

Existen teorías de que la formación de un hábito, y por lo tanto la creación de nuevas neuronas, tarda entre 21 y 66 días. La realidad es que, depende de nuestra disposición frente al cambio, la perseverancia y el interés por conseguir lo que queremos. De modo que, el verdadero interés por cambiar un hábito genera una actitud firme y motivación para movernos de la zona de confort, lo cual, a su vez, promueve una reorganización neuronal dentro del cerebro que nos facilita el cambio a mediano y largo plazo. Si bien, esta teoría es contraria a lo que actualmente la sociedad espera de la inmediatez, el hábito requiere indudablemente un espacio geográfico y temporal suficiente para producirse y “educar” al cerebro a repetirlo sin dudar.

5. Únete a personas que desean conseguir los mismos objetivos

El trabajo de dos, buscando los mismos resultados, suele ser estimulante. Hablar de las dificultades y logros, así como compartir desafíos, utilizar la creatividad y el reforzamiento mutuo, harán que sea más fácil mantenerte en la ruta del éxito. En este punto, es importante exaltar a las otras personas por sus esfuerzos. Además de cambiar tu mentalidad, considera la posibilidad de cambiar la de quienes te rodean para alcanzar esos propósitos. Resalta siempre su esfuerzo y su dedicación para conseguirlo y no su talento innato. Que quienes van contigo te inspiren y sean tus coequiperas, verás lo agradable que puede ser, por ejemplo entrenar juntos en el gimnasio, o proponer nuevas actividades en torno a la comida saludable (compras de alimento, recetas, preparación de platillos saludables, etc.)

6. Establece metas semanales

Algunos expertos plantean que en lugar de establecer un objetivo anual de principio de año, un enfoque más efectivo y motivador consiste en  hacer “resoluciones los lunes”: los objetivos semanales que pueden considerarse mini resoluciones, aprovechando el impulso natural de nuestros ciclos semanales, dándonos la oportunidad de empezar de nuevo cada semana. Así podremos evaluar semana a semana que tal vamos. Las resoluciones semana a semana pueden ayudar a crear resultados positivos más tangibles para que las personas las reconozcan e incluso las anoten y puedan hacer una evaluación de desempeño. Implantar mini-metas nos genera una sensación de logro, se nos eleva la autoestima, y cuando alguien se siente efectivo, tiende a tomar decisiones más adecuadas y saludables.

7. Concéntrate en tu proceso, no en los resultados a corto plazo

Efectivamente es tu proceso, no es algo para darle gusto a nadie, ni generar envidias. Tú decidiste desarrollar un propósito porque le viene bien a tu vida. Aquí es importante tener en cuenta la frase: “a palabras necias, oídos sordos”. Trabaja en silencio, da ejemplo con tus actos (escogencia de nuevos alimentos, ejercicio físico, disminución de consumo de licor en las reuniones sociales, meditación, visita a tu psicólogo), si crees que necesitas herramientas para mejorar tu asertividad. Maneja tus cosas desde tu locus de control interno. Recuerda que el reto es contigo mismo

Cada vez que lo intentas, cada vez que disfrutas corriendo un km más sin sentirte desfallecer, o aprendes una nueva receta culinaria saludable, tienes en cuenta un detalle que has pasado por alto, estás construyendo un fabuloso andamiaje para que te sostengas y consigas esos objetivos que hasta el momento no has conseguido. Usa registros en tus libretas, ten presentes tus logros en tu reloj para contar pasos y medir tu respuesta al ejercicio. Haz tu lista de alimentos que debes evitar o limitar al máximo (ultraprocesados, azúcares libres añadidos, grasas saturadas, zumos y bebidas gaseosas, cereales refinados, bebidas alcohólicas, embutidos y carnes rojas en exceso) y anota los alimentos que le hacen bien a tu cuerpo: frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas, frutos secos y semillas, germinados, huevo, leche y derivados lácteos como cuajada, pescados azules, aceite de oliva, y muchas cosas frescas que no requieres de etiqueta.

Con estas siete premisas, espero motivarte a iniciar ese cambio que tanto deseas. Pero no olvides que las cosas se irán dando poco a poco. Si estableces un estilo de vida saludable, podrás olvidarte de incluir el mismo propósito para el año entrante. Tu dieta será sostenible en el tiempo, mejorará tu salud ostensiblemente, tendrás dinamismo y buen desempeño mental y correrás mucho menos riesgo de llegar a padecer enfermedades crónicas e incapacitantes como la obesidad, los eventos cardiovasculares, diabetes, dislipidemias, hiperuricemia, hígado graso, y algunos tipos de cáncer. Deseo de todo corazón que comiences y termines el 2019 muy saludable y lleno de conocimientos, para que cuides de tu salud y mejores tu calidad de vida.

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