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Personas empáticas ¿Qué sabes de ellas?

Por Phrònesis
Cómo ser una persona empática, personas empáticas ¿Qué sabes de ellas? conoce su misión

La empatía es la cualidad que tienen algunas personas de sentirse partícipe de la realidad de otro. Esto significa que dichas personas son capaces de compartir los sentimientos de los demás como si fueran propios. Las personas empáticas, tienen la facilidad de poder percibir de manera natural lo que otros pueden sentir. Sin embargo, en muchos casos esta maravillosa virtud puede convertirse en una pesadilla para quién la posee.

Ser empático no es fácil:

Es fabuloso sentirse apoyado, comprendido y respetado por los demás, pues esto significa ser aceptado. Es un alivio conseguir en la vida a esas personas empáticas, las cuáles te ayudan, comprenden y dan fuerzas.

Sin embargo, ¿Te has preguntado si para ésas personas esto resulta positivo? O si es tú caso y eres de ese grupo exclusivo y especial de personas empáticas, ¿Es fácil para ti? Aunque ésta forma de ser es algo natural en éstos individuos no siempre las repercusiones son las mejores.

Muchas veces, las personas empáticas terminan contaminadas por su entorno, pues ellas tienen el poder de absorber y cambiar las emociones negativas a positivas. Ésta acción de transformar energías, en muchos casos, los lleva a extremos de fatiga y ansiedad.

Aprende a vivir con esta virtud:

Las personas empáticas son sanadoras, es decir, tienen el don de ayudar y curar a otros. Recordemos que las dolencias y enfermedades no son solamente del cuerpo, muchas veces estamos enfermos de espíritu. La habilidad de cambiar las emociones negativas de otras personas y convertirlas en positivas, resulta la mejor medicina al alma.

Es un hecho, entonces, que las personas empáticas gozan de un don y que deben hacer uso de éste para ayudar a los demás. ¿Por qué? Porque los dones son para compartirlos y para desarrollarlos haciendo uso de ellos.  Sin embargo, hay que tener claro que muchas veces los dones terminan siendo un peso para quien los posee.

Aquel que posee el don de la empatía debe aprender a vivir con esta virtud. La forma más sana de lograrlo es buscando el equilibrio.

Busca el equilibrio:

Las personas empáticas son intuitivas por naturaleza, es por ello que deben estar atentas a lo que se les presenta. ¿Qué quiere decir esto? Significa que antes de llegar a sentirse saturados por el entorno deben detenerse y darse un tiempo a solas.

Buscar el equilibrio es saber ayudar a otros sin afectarse a sí mismo. Es muy importante que en ésta búsqueda del equilibrio sepan identificar a personas tóxicas y alejarse de ellas a tiempo. Es beneficioso para las personas empáticas realizar prácticas como la meditación, la reflexión y el deporte.

Resulta necesario mantener la mente clara y limpia, siempre con pensamientos positivos hacia las circunstancias y las personas. Lo más importante, en todo caso, es saber decir que NO sin sentirse culpable. Por lo general a las personas empáticas les cuesta esto, debido a que su naturaleza los impulsa a ayudar. Sin embargo, muchas veces ésta ayuda resulta en sacrificios propios y desgastes emocionales que no corresponden asumir.

Personas Empáticas Vs Personas Tóxicas:

De la misma manera que existen personas empáticas que comparten el bienestar y brindan felicidad, también existen sus opuestos. Esto no significa que aquél que no sea totalmente empático sea identificado como una persona tóxica, no es el caso.

Las personas tóxicas poseen rasgos muy característicos, los cuales desarrollan de la misma manera que las personas empáticas lo hacen con su don. Una persona tóxica es una persona naturalmente venenosa, le gusta el conflicto y el sentido de su vida gira en torno a éste.

Es común encontrar en nuestro camino a ésta clase de individuos, al igual como hallamos a personas empáticas. Cualquiera sea el caso, lo que unas nos brindan en luz las otras lo hacen en oscuridad.

Las personas tóxicas disfrutan del sufrimiento ajeno, pues internamente ellas se encuentran en un constante conflicto que les causa sufrimiento. Dicho sufrimiento es reflejado al exterior en forma de envidia, juicios, criticas, disputas, ego, mal trato y rabia. Ésta clase de personas no se encuentran conformes consigo mismas, pues su forma de vivir va contra el estado natural de bienestar del ser humano.

Resulta, entonces, que cuando una persona empática se topa con otra de características tóxicas intenta ayudarla y sanarla. Sin embargo, la mayoría de las personas tóxicas no aceptan ayuda, pues su ego les impide darse cuenta que la necesitan.

Las personas empáticas se encuentran, así, frente a una montaña de emociones negativas que intenta opacar su luz. Las personas tóxicas no reconocen que su arsenal de emociones negativas no es más que el desahogo propio.

El resultado es la absorción, por parte de las personas empáticas, de un cúmulo de emociones negativas que saturan y enferman. Es nuestra responsabilidad evitar que ésta clase de energías nos puedan dañar o perjudicar en nuestro crecimiento personal.

Lo importante es aprender:

No significa que las personas tóxicas no merezcan ser ayudadas y que las personas empáticas deban rechazarlas. No, la empatía siempre ha de brindarse, pero es importante evitar que factores externos afecten o perjudiquen nuestro bienestar. ¿Cómo hacerlo? Manteniendo al margen toda negatividad y esto se logra observando y discerniendo la verdadera esencia de las personas.  Nunca olvides que cada persona que llega a tu vida, cualquiera sea su circunstancia, te permite aprender y crecer. Es una decisión propia el asumir las experiencias como parte de un proceso de evolución espiritual y personal. Las personas empáticas comprenden este hecho perfectamente, es por ello que logran transformar lo negativo en positivo. Recuerda siempre que la oscuridad cesa cuando prendes la luz.

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