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Parejas tóxicas: los celosos patológicos

Por Dra. Iris Luna
Parejas tóxicas: los celosos patológicos

Los celos son siempre el instrumento certero que destruye la libertad interior y elimina en la compañía toda la felicidad posible”, Gregorio Marañón.

¿Quién de nosotros no sintió algo de celos en algún momento de la vida? Es posible que ahora nos produzca risa, pero a edades tempranas este sentimiento negativo pudo habernos quitado la calma más de una vez. Es probable que hayamos sentido celos de nuestros padres, o una prevención horrorosa cuando nos presentaron a un nuevo hermanito; probablemente tuvimos uno que otro problema por celos con nuestros amigos, hermanos o abuelos. Los celos son naturales. Se cela a un ser querido o significativo en nuestra vida porque tememos perder su atención o su amor.

Cuando amamos a alguien nos encantaría que esa persona estuviese con nosotros, que su presencia fuera un elemento más o menos constante en nuestras vidas y hacerla feliz en la medida de lo posible. La idea de perder a esa persona especial puede resultar impensable y difícil de aceptar, siendo algo que nos produce desazón, tensión y ansiedad. En algunas personas, este deseo de mantener la relación con la persona amada puede transformarse en posesividad, temiendo de forma constante que les dejen por otra persona y creyendo con base a este miedo que la pareja les está engañando con otra u otras personas.

Este estado emocional negativo asociado a los celos, nos surge ante la idea de perder algo amado, de que alguien nos arrebate algo preciado, una situación de privilegio o una relación afectiva/sexual que tenemos y queremos mantener con nosotros, la mayoría de las veces de manera exclusiva. Es algo lógico y sensato querer mantener nuestras relaciones estables, cercanas y equilibradas.

Hay celos justificados, por supuesto. Y en algunas parejas se encienden alarmas emocionales cuando aparecen señales que indican que la pareja puede estar siendo infiel, y el estar alerta permite afrontar la situación con madurez y dignidad. Pero los celos también pueden ser infundados y volverse un fenómeno obsesivo que nos martiriza y genera un intenso sufrimiento, deterioro en la calidad de vida y fracaso en nuestras relaciones interpersonales (convierte la vida de celoso y celado en un terrible martirio).

¿Qué son los celos obsesivos?  

Al referirme a celos obsesivos o a la llamada celotipia no me refiero a ese “escozor soportable dentro del pecho”, como lo definía una de mis pacientes, que nos hace sentir dudosos del amor de nuestra pareja, pero que se resuelve mediante el diálogo de una manera sencilla. Aquí quiero hablarles de esos celos intensos y disfuncionales que pueden ocupar mucho tiempo de nuestra vida.

El trastorno de la celotipia amenaza con destruir no solo las relaciones de pareja y las familias, sino incluso la vida de quienes rodean a la persona afectada. Cuántas veces no hemos leído en las crónicas policiales cosas como: “Era mía o no era de nadie más”, “lo maté porque lo amaba y me iba a dejar por otra”, “le quemé la cara con ácido para que no coqueteara con nadie”, etc. Es importante tener en cuenta que estos celos pueden ser de carácter obsesivo, formar parte de un delirio de la persona, o presentarse en individuos con un trastorno de personalidad de tipo paranoide (desconfiados por naturaleza).

Definición de la patología

Celos obsesivos:

De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM V 300.3 (F4), los celos obsesivos están incluidos en la categoría de otros trastornos obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados especificados. Según este sistema de clasificación, los celos obsesivos se caracterizan por una preocupación no delirante acerca de la infidelidad percibida de la pareja.

Esta aprehensión o inquietud es intensa y puede derivar en comportamientos o actos mentales repetitivos en respuesta a la preocupación por la infidelidad o deslealtad del compañero o compañera; causan un gran malestar o deterioro en lo social, laboral, u otras áreas importantes del funcionamiento; y no se pueden explicar mejor como el trastorno delirante, celotípico o un trastorno de personalidad paranoide.

Trastorno delirante de tipo celotípico:

Según el DSM V 297.1 (F22) esta patología está incluida en el espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. En este caso más dramático y de manejo complejo, existe un delirio (una idea delirante puede definirse como una idea equivocada o errada que es mantenida por el paciente de manera inquebrantable) en la persona, quien tiene una certeza absoluta de que su amante, novia o cónyuge le es infiel. Por supuesto que en este caso no existe ninguna razón real para que se presenten los celos, pero no hay manera de convencer a la persona que los padece, de que se encuentra en un error.

La celotipia también es conocida como síndrome de Otelo. Y como les decía antes, la persona que la padece está convencida de que su pareja le es infiel sin que haya motivo alguno que lo justifique. Este trastorno aparece ante un hecho aparentemente insignificante que la persona interpreta como sospechoso y sobre el que posteriormente se construye un sistema de creencias, buscando e interpretando datos que parecen apoyarlas.

Los delirios son sistematizados, es decir que a pesar de no haya pruebas ni motivos que puedan provocar esos pensamientos las ideas en sí presentan una cierta lógica y coherencia interna que hace que sean creíbles, aunque no tienen piso en la realidad. Los celos son una emoción muy poderosa; cuando aparecen en el trastorno delirante. Pueden ser potencialmente peligrosos y se han asociado a actos de abuso físico y verbal, violencia extrema, principalmente homicidio o suicidio.

Las personas con celos patológicos mantienen un exagerado nivel de control de las actividades diarias y personas con las que se relacionen sus parejas. Son realmente asfixiantes. Algunos ponen cámaras ocultas, espían las conversaciones telefónicas, revisan recibos de las tarjetas de crédito sistemáticamente, exigen las claves personales para entrar a los teléfonos y computadores y revisar las redes sociales de su amado(a), o incluso huelen o revisan la ropa de la pareja intentando pillarlo(a) y así confirmar las sospechas.

No soportan que su pareja no les conteste el teléfono, por lo que suelen revisar que la batería del móvil de su pareja esté bien cargada. Cuando no ve a su pareja sufre porque no la puede controlar. Si llama por celular y el otro no atiende, lo primero que se imagina es al otro en una situación de infidelidad, así que deja muchos mensajes y llamadas perdidas, y en muchas ocasiones llama al lugar donde se supone que está su pareja para comunicarse con ella con cualquier excusa.  

La información que busca el celotípico, está llena de sesgos, haciendo interpretaciones maliciosas de las respuestas, actitudes y formas de actuar de su pareja frente a los otros. De manera que cosas normales, como que su amada cambie el color de sus cabellos, o que escuche cierto tipo de música, o que use perfume para salir, son interpretados como confirmatorios, ignorándose las pruebas e información que contradicen la supuesta infidelidad. En determinadas circunstancias se puede llegar a agredir física o verbalmente a la persona amada o a las que se interpreta que son los “rivales” o amantes.

La persona celosa sufre horrores y puede experimentar intolerancia, hostilidad, autocompasión, agresividad, amenazas y confrontación que no se limita a su pareja, ni a su familia, sino que se extiende a su círculo social. El o la cónyuge puede pensar inicialmente que la manifestación de celos de la persona con celos patológicos es una expresión de amor e incluso interpretarse como algo positivo y hasta llega a sentirse halagada, pero con el paso del tiempo y la repetición de las desconfianzas y acusaciones infundadas, la situación se vuelve desesperante.

El estar bajo la mira y controlado todo el tiempo por la pareja y las sospechas permanentes de la persona que padece el trastorno sobre la relación generan un gran problema y se asocian a un elevado nivel de estrés, indignación y frustración, pudiendo llevar a la pareja incluso a presentar trastornos de ansiedad, depresión o abuso de sustancias. Todos estos sucesos provocan muchos conflictos en la pareja, siendo frecuente la presencia de acusaciones infundadas y un elevado nivel de insatisfacción y sufrimiento por parte de ambos. En ocasiones la persistencia de los celos podría incluso llegar a provocar una situación de profecía autorrealizada, en la que el sujeto cansado de la situación decida abandonar la relación o, incluso, llegar a cometer la infidelidad que tanto se teme.

Vemos que tanto en los celosos obsesivos (que viven consumidos por la duda y tienen que chequear continuamente las conductas y actitudes de la pareja), como en las personas con un trastorno delirante celotípico (que se montan una historia de película sin fundamento alguno, y se la creen) hay mucho sufrimiento mental, pérdida de valioso tiempo, disfunciones de pareja y alteraciones francas en la calidad de vida.

Podemos concluir que: La celotipia y celos obsesivos no son una expresión de amor, son unas patologías y requieren de un buen tratamiento terapéutico para ser superadas con éxito.

¿Quiénes tienden a padecer de celos obsesivos?

  • Es frecuente que se dé en personas con rasgos de personalidad obsesivos o paranoides.
  • Personas que han vivido anteriormente situaciones de infidelidad pueden desarrollar un elevado sentimiento de inseguridad y una tendencia a considerar que futuras parejas puedan y vayan a hacerles lo mismo.
  • Personas que provienen de familias desestructuradas y disfuncionales, en las que se ha presentado celos y fenómenos de infidelidad y abandono por parte de alguno de los padres.
  • En algunas oportunidades, las personas celosas refieren sentirse responsables o culpables de la separación de sus padres en el pasado (como ocurre en casos de niños con padres divorciados o separados), o que la presencia de engaños e infidelidades que vio en alguno de sus familiares (padres, tíos, abuelos) es un hecho habitual en las relaciones de pareja.
  • Las crisis familiares acentúan los celos. La incertidumbre acerca de lo que va a pasar con la relación y la inseguridad hacen que se empiece a desconfiar más y que los celos se vuelvan protagonistas.
  • Quienes están casados o emparejados con personas más jóvenes, y sienten que se presenta una brecha generacional. Las diferencias de edad (sentirse mayor, menos atractivo o desactualizado) puede generar inseguridad con respecto a la pareja y aparecen los celos.
  • Individuos con pobre autoestima, autoimagen y autoconcepto quienes manifiestan inseguridades en diversas áreas, en especial vulnerabilidad ante el abandono y sentimientos de minusvalía, y que padecen de una clara dependencia emocional. Si este tipo de personas consumen alcohol o sustancias psicoactivas, tienden a empeorar sus cuadros de celos porque se disminuye la capacidad de juicio.

¿Los celos patológicos tienen tratamiento?  

Sí. Es importante, como paciente, documentarte bien tratando de observar las diferencias entre celos, que en cierto grado son normales, los celos obsesivos o el trastorno delirante celotípico. Si definitivamente te sientes identificado con las características o síntomas mencionados en este documento, lo mejor es no esperar más y buscar una buena ayuda profesional. Sin apoyo es imposible controlarlo. En algunos casos se requiere incluso medicación para contrarrestar la ansiedad y otras manifestaciones de tipo emocional.

Para empezar, es necesario un diagnóstico inicial que determine el grado de evolución de la patología. Es fundamental identificar qué tipo de celos experimenta la persona, y si a esos celos se adicionan otros problemas como trastornos de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos del estado de ánimo, trastornos de personalidad o trastornos asociados al consumo de sustancias psicoactivas, problemas neurológicos, alteraciones en la autoestima o autoimagen.  También es fundamental conocer el nivel cultural de la persona, la dinámica de pareja e historia personal; así como los antecedentes familiares de infidelidad, conflictos de pareja, dependencia emocional, separación o violencia intrafamiliar.   

Psicoterapia

El elemento primordial de la psicoterapia reside en una buena comunicación entre el terapeuta y el paciente. Tratar los celos obsesivos requiere de la modificación de las creencias erróneas del paciente, con lo que se suele emplear un tratamiento de tipo cognitivo-conductual que tiene buenos resultados en la mayoría de los casos adecuadamente llevados, preferiblemente contando con el apoyo de la familia.

Uno de los tratamientos de la conducta consiste en la exposición con prevención de respuesta. Así, se pretende que la persona imagine de una forma graduada situaciones en que la pareja le es infiel y controle la necesidad de realizar comprobaciones al respecto. Esta exposición ha de ser gradual y pautada entre el terapeuta y el paciente, con la intención de hacerla tolerable y eficaz. Además de tratar los celos, es importante trabajar en el paciente la autoestima, la autoimagen y fortalecer la autoeficacia. En algunos casos hay que brindar herramientas para mejorar las habilidades sociales y la expresión de emociones.

Terapia de pareja

Es importante pensar en que además de la terapia individual, que incluye el manejo de otras patologías que pueda tener (depresión, ansiedad, etc.) recurriendo en ocasiones al apoyo farmacológico, es muy importante recurrir a la terapia de pareja. Es fundamental ofrecer un espacio terapéutico en que ambas personas puedan expresar sus dudas, temores, molestias y sentimientos tanto de forma individual con el terapeuta como de manera conjunta. No es extraño que la pareja de la persona con celos patológicos necesite un muy buen soporte y tratamiento adecuado también.

Hay que incentivar la comunicación para mejorar la situación de los celos y aumentar la confianza mutua dentro de la relación, haciendo ver al celoso obsesivo que el hecho de que su pareja le es infiel es menos probable de lo que cree y a la pareja que la actitud de la persona celotípica es debida a un trastorno que se está tratando y que precisa de su ayuda para superarse.

Terapia farmacológica

En algunos casos de trastorno delirante celotípico se hace imprescindible el empleo de medicamentos antipsicóticos especialmente haloperidol en dosis bajas o risperidona. Cuando el paciente celotípico se agita y agrede o amenaza a su pareja, o dice que se va a suicidar, es necesaria la hospitalización y el manejo con medicamentos intravenosos. También los celosos obsesivos pueden beneficiarse con algunos medicamentos como antidepresivos ISRS, sobre todo si presentan otros cuadros de ansiedad o depresión asociados.  

Muchos celan a un ser querido porque, en realidad, temen su pérdida. Sin embargo, los celos pueden volverse enfermizos y generar daños irreparables en la relación de pareja y en todo el grupo familiar. Por esto hay que estar siempre alerta y buscar ayuda a tiempo.

 

Lecturas recomendadas:
  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Burton, N. (2015). Heaven and Hell: The Psychology of the Emotions. United Kingdom: Acheron Press.
  • Kaplan y Sadock; Sinopsis de psiquiatría, 10º edición; 2009.

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