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Orexias: Algunos comportamientos alimentarios inapropiados que debes conocer

Por Dra. Iris Luna
Con el tiempo han ido apareciendo nuevos términos que incluyen el vocablo orexia, para designar formas inconvenientes en que algunas personas se relacionan con la comida, y que en ocasiones van acompañadas de alteraciones de la imagen corporal.

¿De dónde procede la palabra orexia?

Órexis (ὀρέξις) corresponde a un vocablo griego que significa apetito físico, antojo, apetencia; deseo instintivo. Orexia, por su parte, es un sufijo procedente de Órexis. Este sufijo se ha utilizado para crear el término compuesto anorexia nerviosa, ampliamente aceptado por la comunidad científica y que hace referencia a un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una pérdida de peso (o la falta de aumento de peso apropiado en niños en crecimiento); dificultades para mantener un peso corporal apropiado para la edad y estatura; y, en muchas personas, una imagen corporal distorsionada. Las personas con anorexia generalmente restringen exageradamente la cantidad de calorías y los tipos de alimentos que comen; algunas de ellas también hacen ejercicio compulsivamente, se purgan a través de vómitos y laxantes, o tienen episodios de ingesta compulsiva. La anorexia puede presentarse en personas de todas las edades, géneros, orientaciones sexuales, razas y etnias. La prevalencia es más elevada en el sexo femenino (0.9 % – 2.0 %).

Los tipos de orexias

Con el tiempo han ido apareciendo nuevos términos que incluyen el vocablo orexia, para designar formas inconvenientes en que algunas personas se relacionan con la comida, y que en ocasiones van acompañadas de alteraciones de la imagen corporal. Gran parte de estos comportamientos disfuncionales o estrafalarios en torno a la alimentación, han sido nombrados y especificados por profesionales de la salud, intentando caracterizar cuadros clínicos de los pacientes que han pasado por sus consultas. La mayoría de estas denominaciones de las que hablaré a continuación, no aparecen en las clasificaciones internacionales de enfermedades; aunque, entidades como la ortorexia o la vigorexia cada vez son más estudiadas y es posible que en el futuro sean incluidas en algún sistema de clasificación.

A continuación, me referiré a esos términos relacionados con el apetito, cada vez más utilizados por el personal sanitario (medicina, enfermería, nutrición, fisioterapia, etc.), aunque no tengan una amplia aceptación en el mundo académico.

Vigorexia

Es un híbrido del término latino vigor (fuerza o vitalidad) y del griego orexia. En la vigorexia convergen varios aspectos, como la imagen corporal, cambios alimentarios o factores relacionados con el espectro obsesivo-compulsivo. En 1997, Pope acuñó el término dismorfia muscular como una nueva forma de trastorno dismórfico corporal, en el cual los pacientes muestran una preocupación excesiva por la apariencia de su cuerpo. En 2005, Baile estableció que sí se trataba de una alteración dismórfica y lo denominó vigorexia; también se conoce como complejo de Adonis. Esta preocupación excesiva por la figura acompaña a una distorsión marcada del esquema corporal. Los pacientes se ven enclenques, sin musculatura, flácidos, e intentan corregirlo mediante la práctica deportiva. Procuran un incremento desmesurado de la masa muscular mediante una estricta dieta para ganar musculo (la dieta incluye alimentos ricos en proteínas, bajos en grasas y la ingestión de suplementos dietéticos y ergogénicos para quemar grasa); en ocasiones emplean esteroides anabólicos. Un aspecto muy importante a tener en cuenta en las causas que producen la vigorexia es un pobre autoconcepto, baja autoestima, escasas relaciones sociales, rasgos obsesivos de personalidad e insatisfacción vital.

Ortorexia

Utiliza el prefijo orto (derecho o correcto) para describir la obsesión patológica por la comida biológicamente pura, sin trazas de contaminantes y lograda a través de procesos productivos que esmeran al máximo las condiciones de «naturalidad». A la obtención e ingestión de tales alimentos, llegan a vincular la mayor parte de su actividad vital y social. En 1998, Steven Bratman acuñó el término ortorexia nerviosa. Esta se presenta cuando la intención de comer saludablemente se convierte en una obstinación o fijación patológica, alterando el funcionamiento global y la calidad de vida de quién la presenta. La ortorexia nerviosa (OrNe) involucra pensamientos obsesivos y comportamientos compulsivos con respecto a una alimentación saludable, están asociados con diferencias relacionadas o no con el uso y abuso de suplementos nutricionales, así como técnicas de medicina complementaria y alternativa, con el locus de control de la salud y a síntomas de mala salud física (adelgazamiento y desnutrición). Sin embargo, a pesar de su objetivo de lograr una salud perfecta, estas personas experimentan una salud física disminuida con síntomas que pueden estar relacionados con sus severas restricciones dietéticas. Una dieta “saludable” altamente restrictiva que conduce a una alimentación desordenada.

Manorexia

Es un término utilizado para hacer referencia a la anorexia nerviosa desarrollada en los hombres. Es una palabra que no posee un reconocimiento médico oficial, sin embargo, ha sido utilizado frecuentemente en artículos de revistas populares y otros medios de comunicación. Se trata de un neologismo, que en ingles de igual forma se describe como «manorexia», fusionando dos voces inglesas «man» que equivale a «hombre» o «varón», además de «anorexia», aludiendo a este TCA.

El término “manorexia” podría sugerir que hay algo único sobre la anorexia entre los hombres. De hecho, no lo hay. En hombres y mujeres, los síntomas son generalmente los mismos (excepto que los hombres no experimentan una parada en su período menstrual como las mujeres). Manorexia no es un término clínico. Los hombres representan el 25 % de las personas con anorexia nerviosa, y tienen un mayor riesgo de morir, en parte porque a menudo se les diagnostica más tarde, ya que muchas personas suponen que los hombres no tienen trastornos alimenticios. La prevalencia de los trastornos alimentarios en los atletas universitarios es mayor entre los bailarines y la mayoría de los atletas universitarios de élite, particularmente aquellos involucrados en deportes que enfatizan un físico delgado o restricción de peso (por ejemplo, patinaje artístico, lucha libre, remo). Profesiones como el modelaje (Jeremy Gillitzer) o la actuación (Zac Efron), también se asocian con anorexia nerviosa en hombres.

Permarexia

Este término sirve para describir a las personas que se obsesionan con el sobrepeso, de manera que permanecen a dieta en todo momento, buscando consumir los productos recomendados en dichos regímenes, pero sobre todo prestando atención a la cantidad de calorías que consumen, a la lectura minuciosa de las etiquetas de los alimentos y a la densidad energética de cada alimento. Esta afición por hacer dietas podría ser un factor de riesgo para la aparición de anorexia o bulimia. Además, suelen presentar inconformidad con su apariencia física (alteraciones en la imagen corporal) de la que se quejan con frecuencia.

Al estar siempre a dieta, los individuos se privan de grupos de alimentos (macronutrientes y micronutrientes) importantes para un buen funcionamientos físico y mental. Esto sitúa a la permarexia dentro de los trastornos alimenticios no especificados. El estado de ánimo de estos pacientes y la autoestima, se ve muy influida por el peso y el aspecto físico. A menudo, presumen acerca de sus nociones sobre nutrición y salud, y suelen recomendar a otras personas alimentos “saludables” o complementos alimentarios, aunque por lo general la información ha sido adquirida de una forma poco o nada contrastada, como puede ser a través de Internet y desde fuentes dudosas.

Pregorexia

Es un término creado por los medios de comunicación que se refiere al deseo de una mujer de controlar el aumento de peso durante el embarazo, a través de dietas y ejercicios extremos. Si bien los profesionales de la salud no reconocen el término de modo uniforme, la conducta asociada con la pregorexia es factible y podría dañar la salud del feto. Algunas mujeres se preocupan en exceso por el aumento de peso durante la gestación y vienen con importantes problemas con su imagen corporal desde antes del embarazo. El riesgo de pregorexia podría ser superior en las mujeres con antecedentes de trastornos de la alimentación y en aquellas que tienen un sistema de apoyo social débil o dificultades familiares.

Entre las señales de advertencia específicas de la pregorexia, se incluye lo siguiente:
-Hablar del embarazo como si no fuese real
-Concentrarse demasiado en el recuento de calorías
-Buscar comer sola u omitir comidas
-Hacer ejercicios de forma excesiva
-Evitar asistir a los controles prenatales
El aumento de peso adecuado durante el embarazo es fundamental para el bienestar materno y fetal. Si estás embarazada y tienes problemas con tu imagen corporal, o temes mucho engordar, comparte tus inquietudes con el profesional de salud.

Drunkorexia

También llamada ebriorexia, son términos no médicos que describen los comportamientos sintomáticos de la anorexia nerviosa y la bulimia combinados con el abuso del alcohol. La drunkorexia no es un diagnóstico; más bien es una etiqueta comúnmente dada para una combinación de comportamientos relacionados con la dieta (por ejemplo, restricción de alimentos, ejercicio excesivo, uso de laxantes, atracones y purgas) junto con el consumo de alcohol. La idea es que puede “ahorrar” calorías para beber en exceso sin ganar una libra, o vomitar para deshacerse fácilmente de esas calorías que acaba de consumir después de tomar algunas bebidas. Se ha visto que algunas pacientes con drunkorexia reemplazan el consumo de alimentos durante el día con un consumo excesivo de alcohol en la noche, o consumen muchos alimentos gratificantes (ultraprocesados) junto con cantidades suficientes de alcohol para inducirse el vómito como método de purga o compensación.

En este caso se podría hablar de dos patologías que coexisten: un TCA y un alcoholismo. Las consecuencias pueden ser severas si no se detectan y tratan a tiempo ambas patologías. aquellos que se dedican a la drunkorexia podrían estar usando el alcohol como mecanismo de afrontamiento. Es una forma de adormecer sus sentimientos, una forma de escapar y aliviar las emociones dolorosas, el estrés, la depresión o la ansiedad. Si alguno piensa que “ahorrar” calorías para beber o “deshacerse” de calorías después de beber es una idea genial, sepa esto: además de los riesgos que conlleva, la drunkorexia no funciona. El alcohol generalmente contiene muchas calorías, a veces más que la comida que omitió para compensar el consumo. Asimismo, debido a que el alcohol se absorbe directamente a través del revestimiento del estómago, en lugar de en los intestinos, las calorías se absorben más rápidamente que los alimentos.

Megarexia

Fue definida por el nutricionista Jaime Brugos como un trastorno de la conducta alimentaria en el que hay un importante compromiso de la imagen corporal (distorsión), cuyo síntoma primordial sería la alteración de la percepción del propio cuerpo. Se ve sano o incluso delgado, en un caso en el que el paciente tiene en realidad sobrepeso u obesidad, evidentes. Se ha descrito como un cuadro opuesto al de la anorexia nerviosa; mientras que en la anorexia y la bulimia el tipo de distorsión de la imagen corporal provoca que la persona se vea gorda, cuando realmente tiene un peso inferior al normal, en la megarexia el individuo se percibe con un peso normal o saludable incluso, aunque realmente tenga sobrepeso u obesidad.

La conducta alimentaria es inapropiada al consumir grandes cantidades de productos ultraprocesados, con una elevada densidad calórica y pobres en nutrientes, lo que conlleva a medio plazo a malnutrición, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles. También son sedentarios, tienen pobre consciencia de enfermedad y pésimo autocuidado. Esta dinámica de auto negación o evitación de la realidad, puede resultar en conductas hostiles hacia ellos mismos y bastante conflictivas con las personas que los rodean. Se ha visto que tienen baja autoestima y pobre autoconfianza. Evitan mirarse al espejo, subir fotos a las redes sociales o procuran ir a comprar ropa lo menos posible.

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