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Lo que debes saber antes de tener un hijo

Por Lic. Marcela Monte
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Si vas a mudarte, cambiar de trabajo, comprar un auto nuevo o emprender un viaje, posiblemente te detienes a reflexionar y pensar los beneficios, y posibles contrariedades, que tendrías.

Convertirse en padres, extrañamente, se halla en una categoría muchísimo más fantaseada y rodeada de un halo de romanticismo y ternura, cuando al fin y al cabo es una de las pocas decisiones que no tiene retorno y es tan poderosa que cambia la vida para siempre: pregunta a quien quieras a tu alrededor.

Este artículo surge de los innumerables comentarios de sesiones con padres, y por supuesto, de mi propia experiencia como madre.

Romanticismo, ternura y racionalidad

Las imágenes románticas y tiernas abundan dondequiera que se publique un bebé, las fotos se editan con luces tenues y brillantes alrededor de preciosos angelitos que yacen relajados y durmiendo plácidamente.

Quisiera agregar hoy a esta escena un condimento más racional antes de decidir tener un hijo, ingrediente del que carecen la mayoría de las miradas y las opiniones familiares; ni qué decir cuando se trata de mujeres que perfilan cierta edad (los 30 o los 40 según las culturas) y el apuro por la maternidad se apoya en el correr del reloj biológico.

¿Quiero ser madre? ¿Quiero ser padre? ¿Queremos ser padres?

Agradezco siempre el rol de numerosos colegas terapeutas de adultos que en algún momento de sus tratamientos pueden invitar a trabajar estos temas. La decisión de traer un hijo al mundo es individual, y también de la pareja cuando la hay, porque involucra el día a día de aquí en adelante. Es un deseo que a veces surge en forma genuina, y otras tantas en medio de la presión de algún mandato familiar o social que puede no tener registro en la consciencia de la persona.

¡Atreverse a investigar hacia adentro es una sabia decisión de valientes!

Le darás la vida, pero tendrá vida propia

La maravilla del milagro de la vida es realmente conmovedora. Si gestas, darás vida a ese nuevo ser en el universo que portará tu herencia genética. Si acompañas, serás privilegiado copiloto de este increíble viaje. Si adoptas, transformas dos universos. Ahora lo importante será considerar que esta nueva persona tiene vida propia, y que si bien podrás delinear con las decisiones tempranas aquellas condiciones en las que va a desenvolverse, no ha venido a este mundo a cumplir con tus expectativas. Es más, me atrevería a decir que en muchas ocasiones las desafiará incansablemente, y hay que estar preparado para que esto no se transforme en una gran frustración.

Te vinculará con el otro progenitor de por vida

Muchas veces se pueden hacer titánicos planes con la pareja. En ocasiones decantan luego de un tiempo y se concretan o se frustran. Cuando hay un hijo de por medio, deberás vincularte con el otro progenitor para siempre, aún si dejaras de ser pareja o te divorciaras. Tomaré prestada de Walter Riso una frase que viene al caso: “elige a tu pareja como tu futuro ex”.

Si pensar de este modo puede ser importante al elegir pareja, para tener un hijo a consciencia resulta imprescindible. Es una mirada útil, que otorga realismo acerca de algo que puede ocurrir -separarse- para que no te tome por sorpresa y sea el niño quien sufra las mayores consecuencias de las transformaciones monstruosas que sufren algunos adultos cuando se divorcian. Los hijos ponen a prueba la solidez de la pareja, ya sea porque por un tiempo puede quedar relegada a un segundo plano en la vida familiar, o porque toca discutir, intercambiando opiniones y puntos de vista, para acordar múltiples y permanentes decisiones, desde las más banales de la vida cotidiana hasta las más existenciales.

La flexibilidad a la orden del día

Si hay algo que los niños traen consigo es la incertidumbre; por este motivo, habrá que explorar los propios niveles de tolerancia a los imprevistos y la propia flexibilidad. Ya desde el inicio, el momento en que nace es una sorpresa para muchas familias cuando se adelanta, y el prematuro permanece hospitalizado con necesidad de cuidados intensivos en su incubadora, desorganizando todo el plan. Las posibles condiciones o situaciones de salud que pueden surgir también pueden provocar profundos cambios en aquello que se había soñado.

Por supuesto, esto no es siempre así, sin embargo, son entre un 15 % y un 20 % de los recién nacidos los que atraviesan estas circunstancias, es decir, que esta probabilidad existe.
Con amor, paciencia y acompañamiento de los equipos profesionales todo se logra sobrellevar, y con excelentes resultados de los que puedo dar fe, siempre y cuando se cuente con una base de flexibilidad que permita no derrumbarse en el trayecto.

Conclusión

Quiero aportar una mirada sensata a la hora de pensar en tener un hijo. Si quieres registrar tus respuestas a estas reflexiones, y reconsiderarlas pasados unos meses, es una buena manera de revisar tus certezas y vacilaciones; o tu posibilidad de sostener la decisión consistente a lo largo del tiempo.

Hacerse padres es una decisión, no una imposición; gran parte de la salud mental de esa criatura dependerá de cómo decidas traerla al mundo.

Un bebé no tiene vuelta atrás, y cambiará tu vida para siempre, siempre.

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