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La mala alimentación altera la ley de la vida

Por Lic. Cecilia Albisu

La prevalencia de enfermedades del adulto en niños por la mala alimentación hace que la expectativa de vida de estos sea menos a la de sus padres.

El desmesurado aumento de los casos de obesidad infantil en el mundo llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a advertir que la actual generación de niños “podría ser la primera en muchísimo tiempo en tener una esperanza de vida menos elevada que la de sus padres“.

También advirtió que el número de niños y adolescentes obesos, de entre 5 y 19 años, se multiplicó por 10 en las últimas cuatro décadas. El total de chicos con problemas de peso suma 124 millones en todo el mundo.

El sobrepeso y la obesidad son una ventana abierta a las enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, colesterol elevado, entre otras, además afecta a los chicos en muchísimos aspectos de su vida más allá de la salud.

Si la tendencia actual no varía, toda una generación de niños y adolescentes crecerá con la carga de la obesidad y un riesgo más elevado de sufrir muerte prematura, resultado de la combinación del sedentarismo excesivo, la gran cantidad de horas frente a alguna pantalla y el importante consumo de comida “chatarra”.

Tips para que los chicos incorporen alimentos saludables

1. Transmitir conocimiento

Contarles a los niños, desde muy pequeños, de donde proviene la comida que comemos. Mostrarles imágenes de cómo llegan los vegetales a nuestra mesa o armar huerta casera y observar día a día su crecimiento, esto despierta en los niños muchísima curiosidad y atracción por lo vegetales.

2. Colocar la fruta en un lugar visible

Tener siempre fruta en casa, aunque sea poca, pero variada y que esté a la vista y al alcance: mostrarla, generar interés. A veces preguntamos si quieren fruta y ellos automáticamente responden que no, pero si nos acercamos con un plato con fruta recién cortada, y dejamos que se tienten con su aroma y colores, es mucho más fácil que digan que la ingieran.

3. Predicar con el ejemplo

Hay una frase que dice: “no te preocupes si tus hijos no te escuchan, ellos están observándote todo el día”. Si ellos nos ven disfrutar al comer una fruta, si nos ven variar nuestra alimentación, e incorporar nuevos alimentos es más probable que se sientan animados y seguros al momento de comer algo nuevo.

4. Ir juntos de compras

Pedirles a los chicos que nos acompañen a la verdulería, invitarlos a que elijan por color o forma, lo que les parezca más atractivo, y después idear juntos una receta. Jugar con ellos, brindarles nuestro tiempo y hacer una actividad juntos siempre trae beneficios.

5. Que el momento de alimentarse sea sin distracciones

La televisión, los teléfonos celulares, las tablets es mejor dejarlas afuera de la mesa. A veces una película o un juego generan tal distracción que no podemos ni tener la atención necesaria para distinguir el sabor de los alimentos y mucho menos disfrutarlos.

6. Mantener la calma

No desesperarnos si nuestro hijo se niega a probar. Respiremos profundo y tratemos de encarar el momento con una actitud positiva, de a poco se logra, al menos que prueben para poder luego elegir si tal alimento les agrada o no.

7. Una oportunidad

Es la frase que podemos usar para cuando nos dicen que no quieren probar algo, o se acuerdan que una vez lo probaron y no les gustó. Explicarles que el gusto va cambiando, que a medida que crecemos vamos ampliando nuestro paladar y además las comidas no salen siempre de la misma manera, podemos incentivarlos a que le den una oportunidad, probar nuevamente el alimento rechazado y tal vez se sorprendan.

8. Crear hábitos

Los hábitos se crean y se fortalecen por repetición, crear hábitos saludables es un esfuerzo de los primeros años, y después lo tienen tan incorporado que ellos solos buscan rico, sano y variado.

9. Empezando por casa

Tratar de tener en casa más alimentos más variados y frescos, volver a reeducar el gusto, descartando  alimentos ultra-procesados que tienen sabores atractivos pero artificiales.

Una información nutricional certera y fácil de entender, junto a una mejor educación acerca de cómo usar esta información para realizar elecciones saludables y económicas, debe ser el eje de las intervenciones de todos los sectores involucrados. Esas acciones deben apuntar a educar a las nuevas familias y a la nutrición de sus niños.

Por: Lic. Cecilia Albisu
Licenciada en nutrición
Especialista en Nutrición Clínica Metabólica

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