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La ingesta compulsiva, un patrón negativo de alimentación

Por Dra. Iris Luna
Ingesta compulsiva

Si uno de tus grandes problemas es la ingesta compulsiva, lo más importante es decidir si realmente deseas cambiar ese patrón de alimentación. Aunque te hayas desanimado después de hacer algunos intentos, te animo a intentarlo de nuevo.

Seguro que es posible modificar ese hábito, es posible empezar a comer de forma normal y saludable, es posible disfrutar de lo que comes en vez de comer con miedo, malestar físico o sentimientos de culpa, y es posible sentirte bien comiendo y departiendo con tu familia u otras personas.

El grado de intensidad con que la ingesta compulsiva afecta la vida de cada individuo varía enormemente de persona a persona. No todos están incluidos en el mismo saco de desencadenantes, emociones o comportamientos. Sólo tú puedes definir cuán apremiante te resulta esta necesidad de cambiar. Sin embargo, el grado de importancia que pueda tener para ti puede variar, según tu estado de ánimo o desafíos de tu medio ambiente.

Muchas veces, seguir unos criterios más objetivos mediante los cuales puedas darte cuenta de los grandes beneficios del cambio, sin que este análisis o valoración se vea alterada por todas esas circunstancias cambiantes de tu día a día, ayuda a alcanzar ese objetivo. No te mientas a ti mismo, eso para empezar; piensa en los momentos en que recurres a los atracones y en sus desencadenantes.

Si tienes una larga historia de episodios de ingestas compulsivas seguidas o no seguidas de vómito u otros métodos “compensatorios” (uso de laxantes, rutinas físicas exageradas, auto agresión, etc.), es muy importante que examines de qué manera has adaptado tu vida para que gire en torno a tu problema alimentario.

Comida chatarra

Ahora te invito a que tomes una libreta y un bolígrafo.

Bien, miremos las ventajas potenciales que traería a tu vida ese cambio. Te propongo que te contestes a ti mismo las siguientes preguntas:

Si renuncio a comer compulsivamente…

  • ¿Cómo me sentiré conmigo mismo?
  • ¿Cambiar este comportamiento mejoraría mi calidad de vida?
  • ¿Mejoraría mi salud física y mental?
  • ¿Se beneficiarían las personas que están a mi alrededor?

La gente muy a menudo experimenta una gran satisfacción al comprobar cómo mejora su calidad de vida cuando deja de comer compulsivamente. Se sabe que inclusive los problemas ligeros de ingesta compulsiva pueden tener algunos efectos en algunos aspectos de la vida. Además, es claro que las personas suelen darse atracones o sobrealimentarse con comida “chatarra” que es bastante gustosa, pero tiene una cantidad exagerada de grasas, azucares y sal, lo cual no es para nada saludable. Debido a este consumo las personas pueden presentar irritabilidad, su concentración puede no ser tan buena como debería serlo, y su salud física y peso corporal puede verse afectado.

Frutas o postres

Quizás te atragantas sin pensar, sin ser plenamente consciente de lo que haces y no te das cuenta de que todo esto es resultado directo de tu problema de ingesta compulsiva y no tienes en cuenta que se resolvería si mejoraras tu relación con la comida. Otro beneficio del cambio es su efecto en tu autoimagen, así como en tu estado de ánimo. Los especialistas consideran que si logras superar un problema alimentario vas a restablecer tu sentido de auto respeto, autoestima y autoeficacia. La tristeza, sentimientos de culpa, tensión y la irritabilidad van desapareciendo, la concentración mejora y los viejos intereses, relegados a un último lugar, emergen.

Por supuesto, una de las razones más importantes para abandonar la ingesta compulsiva es el daño que puede sufrir tu cuerpo a través de los comportamientos asociados a ella, tales como las “dietas milagro” (desbalanceadas, restrictivas y tiránicas), los vómitos auto inducidos  (con el temor a ser descubiertos y sancionados socialmente) o el abuso de laxantes, entre otras cosas. Al dejar estos comportamientos puedes notar un retorno gradual de las sensaciones normales de saciedad y hambre, un incremento de la energía vital y una mejoría de tu figura y de tu salud en general. La ingesta compulsiva y la obesidad muy a menudo van de la mano y, aunque la relación exacta entre ambas todavía es motivo de mucho estudio, no cabe duda de que estarías en una posición más favorable para controlar tu peso si lograras controlar tu ingesta, e hicieras ejercicio físico.

Quienes te rodean (amigos, familia, compañeros de trabajo o de estudio) notarán la mejoría en los diversos aspectos de tu funcionamiento personal y te verán brillar con toda tu luz, cuando tu problema de ingesta compulsiva se termine. Dejarás de verte irritable de manera impredecible, y de sentirte tan susceptible y aprisionado por la comida, el peso, la balanza y la figura, además estarás menos hipersensible en tus relaciones con los demás.

Ya hemos hablado de las ventajas, pero por supuesto, también deberás tener en cuenta algunas desventajas del cambio y, ante todo, comparar bien esas desventajas con las ventajas. Puede ser que en este mismo instante te preocupe imaginar cómo te vas a sentir si no consigues el éxito que deseas después de realizar ese esfuerzo, y tal vez  tengas la tentación de sencillamente no hacer nada al respecto de tu conducta de sobrealimentación si te consume el miedo a fracasar. Entonces, ¡respira profundo! no te rindas tan rápido.

El miedo y la ansiedad son comprensibles, pero estas emociones suelen paralizarte y se asocian a una actitud de auto derrota o de desesperanza que deberías evitar a toda costa. Te aseguro que hay muchas razones para esperar que, con las ayudas apropiadas, tu problema de ingesta compulsiva mejore (atracones nocturnos, comer para aliviar emociones negativas, conductas bulímicas, etc.). Además, si decides iniciar un tratamiento idóneo y haces un compromiso serio contigo mismo para llevarlo a cabo, el fracaso sería algo muy poco probable. Puedes consultar en el siguiente enlace otro de mis artículos que amplían este tema: ¿Qué te hace comer, es hambre o pura ansiedad?

Algunos pacientes me dicen “Ya lo he intentado varias veces”, “me he sacrificado y no obtengo resultados” y cuando les pregunto cuánto tiempo lo han intentado, la mayoría me dice que “desean resultados rápidos” o “que no tienen paciencia”; así que muchos de ellos inician tratamientos, a veces agresivos, pero los abandonan muy rápido. Una clave importante es ser realmente conscientes de nuestra ingesta y perseverar en la conducta.  No se trata de sufrir. Se trata de darse cuenta de lo valiosos que somos y el potencial tan grande que tenemos como personas, para no quedarnos atrapados en una conducta que poco a poco acaba con nuestra salud y nuestras expectativas en la vida.

Además, una excelente manera de valorar la gravedad de un problema es comprobar la dificultad para resolverlo. Si descubres que logras controlar tu ingesta  compulsiva a consciencia y sin tanta complicación, habrás aprendido que el problema estaba comenzando o que era superable, pero si descubres que no te resulta sencillo cambiar, sabrás que estás frente a un problema importante, quizá, más de lo que te habías imaginado. En este caso te aconsejaría que consideraras la posibilidad de tomártelo más en serio, te armes de paciencia y perseverancia, y te rodees de personas que puedan ayudarte.

Comida saluble

Supongamos que logré convencerte y has decidido superar tus ingesta compulsiva y  dejar esos hábitos que refuerzan dicho comportamiento. Entonces, ¿qué debes hacer?

Aquí te dejo cuatro opciones para que recuperes el control sobre la comida. No sobra decir que si recibes una verdadera colaboración de tu familia y de personas cercanas, te será más fácil mantenerte en tu propósito de cambio. No olvides que una alimentación consciente permite que participes activamente del acto de alimentarte de manera apropiada y placentera y te ayuda a prevenir este tipo de conductas.  

  1. Trabajar un texto de autoayuda diseñado por profesionales en el área. Por ejemplo: “La superación de los atracones de comida” de Christopher Fairburn, o “El método Beck para adelgazar” de Judith S. Beck, o “Saborear” de Thich Nhat Hanh y Dra. Lilian Cheung, etc. Este tipo de materiales pueden serte de gran utilidad  durante tu proceso de cambio. Debo aclarar que existen muchos textos buenos, que por cuestión de espacio no voy a mencionar. Aquí lo importante es que estén escritos por profesionales serios y con experiencia en trastornos de la conducta alimentaria.
  2. Buscar ayuda profesional. Existen muchos profesionales entrenados para ayudarte a superar tu problema con la comida: psicólogos, psiquiatras, endocrinólogos, nutricionistas y equipos interdisciplinarios en diversas instituciones.
  3. Buscar otras formas de ayuda. Puedes unirte a un “grupo de autoayuda”. Si decides hacerlo, primero asesórate bien, debes ser cauto ya que muchos de estos grupos son excelentes pero otros no. Algunos manejan técnicas bastante cuestionables sobre la ingesta compulsiva y la manera de superarla. ¡No vayas a ciegas! Antes de comprometerte con un grupo, averigua todo lo que puedas acerca de su filosofía  y reputación. No sería una mala idea hablar de esto con el especialista que te está tratando, no obstante te recuerdo que muchas clínicas y hospitales cuentan con programas de autoayuda dentro de sus sedes.
  4. Combinar la ayuda profesional con la autoayuda. Seguir las recomendaciones del especialista, asistir a grupos de autoayuda, y leer y discutir dichos textos puede ayudarte a estar más centrado en tus objetivos. Al igual que, tener espacios de disertación, conocimiento del tema y sentirte acompañado en todo el proceso.
Por: Dra. Iris Luna
Médico Psiquiatra – Máster en Nutrición
Especialista en Sobrepeso y Obesidad
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com 

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