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La importancia de la salud mental en tu vida

Por Dra. Iris Luna
Salud mental

El estigma de la enfermedad mental conlleva una soledad a veces extrema” Sinead O’Connor.

Hoy, martes diez de octubre se conmemora el día de la salud mental. Esta es definida como el estado de equilibrio que posee un individuo con su medio ambiente, abarcando desde la promoción del bienestar físico hasta el correcto funcionamiento de la psiquis de la persona.

Alguien goza de salud mental cuando alcanza determinada satisfacción emocional, autonomía, tranquilidad interior y buena calidad de vida, entre otras cosas. El material que comparto con ustedes intenta, entre otras cosas, crear un poco más de consciencia y reflexión acerca de un asunto que cada día genera complejos y variados desafíos.

El equilibrio mental es algo que todas las personas quisiéramos mantener en el tiempo, pero infortunadamente, en los tiempos que corren, la salud mental y el bienestar personal son estados cada vez más difíciles de conservar y promover en un entorno caótico, exigente, contradictorio y lleno de desinformación.

La real concientización e información veraz acerca de los problemas de salud en general son los primeros pasos que debemos dar para tomar las medidas que garanticen unos buenos niveles de satisfacción, crecimiento personal, autonomía, fortaleza y que, de la misma forma, nos permitan reducir el riesgo de enfermar, sufrir recaídas y perder nuestro bienestar.

Todo el tiempo escuchamos campañas en torno al cáncer de mama, el control del tabaquismo, la prevención de enfermedades cardiovasculares, alertas acerca de las infecciones de trasmisión sexual, la obesidad y la diabetes, entre otras cosas. Estas condiciones requieren una atención bien encauzada para prevenirlas, en las que todos los miembros de una comunidad intervenimos de alguna manera, siempre y cuando estemos bien documentados. También es necesario trabajar para hacer una detección precoz y, por supuesto, es muy importante el apoyo de familias, comunidades y servicios de salud para que los tratamientos tengan los mejores resultados.

¿Hay buena atención a los problemas de salud mental?

La respuesta es un tanto desalentadora. No debería ser distinto (a lo anterior) para los temas que involucran nuestra mente. Infortunadamente, las estadísticas oficiales nos señalan que más del sesenta por ciento de los problemas mentales y del comportamiento no se tratan como debería hacerse.

Muchas personas de diversas edades y condiciones socioeconómicas ni siquiera imaginan acudir a un especialista en salud mental para buscar tratamiento a los problemas que les impiden un óptimo funcionamiento (ansiedad, depresión, conductas adictivas, trastornos de la conducta alimentaria, déficit de atención, trastornos de personalidad, alteraciones del sueño, etc.). Además,  los hombres suelen ser más reacios a buscar apoyo profesional que las mujeres.

Sin ir más lejos, el tema de la campaña de la OMS para conmemorar el Día Mundial de la Salud en este mismo año (2017) fue precisamente la depresión. Y esto tiene una poderosa razón: El Trastorno depresivo mayor es una enfermedad mental bastante común que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Es la principal causa mundial de discapacidad, afecta más a la población femenina; y en caso de no ser tratada como es debido puede llevar al aislamiento, fracaso laboral, fracaso escolar, trastornos del sueño y conductas suicidas, entre otras cosas.

Factores que desencadenan depresión

  • La pobreza
  • El desempleo
  • Una nutrición inadecuada
  • Situaciones como la muerte de un ser querido o la ruptura de una relación,
  • Enfermedades físicas y problemas causados por el consumo de alcohol y drogas,
  • Ser víctima de violencia familiar
  • Ser sometidos a maltrato escolar o laboral
  • No tener oportunidad de un sano esparcimiento
  • Quiebras económicas
  • Abandono y soledad

Constantemente, salen personajes públicos y celebridades del espectáculo hablando de la importancia de mantener un estilo saludable y dar la pelea a los trastornos mentales. Uno que otro se muestra como ejemplo de haber podido superar situaciones como: trastornos de alimentación, alcoholismo y abuso de sustancias, trastornos afectivos, déficit de atención, entre otros.

Debido a lo anterior, de alguna manera, los temas de salud mental podrían llegar a ser visualizados como parte de un fenómeno mediático; y en algunos casos, se convierten en temas de la farándula, cotilleo y hasta controversia, sin profundizar en el gran sufrimiento, la necesidad de un buen tratamiento, las limitaciones y estigma que padecen las personas que padecen un trastorno mental.

Según el portal web ABC, “En una entrevista ofrecida a la cadena CBS, Jim Carrey reveló que su depresión comenzó cuando tan solo era adolescente, y que había decidido dejar de tomar las medicinas prescritas por los especialistas. Explicó que aprendió a vivir de esa forma y que no le hacía falta llenarse el cuerpo de Prozac”.

Hoy, más que nunca existe una necesidad de una adecuada información. Todavía hay un gran desconocimiento por parte de los enfermos y familias de los mismos cuando se les hace un diagnóstico de trastorno mental. Existe una necesidad de comprender lo que pasa exactamente cuándo emerge el trastorno mental, pero infortunadamente muchos médicos de atención primaria, que son quienes reciben inicialmente estos pacientes, no consiguen calmar esa necesidad, por más que lo intenten.

Y, en algunos casos, las familias se sienten aisladas del tratamiento, cuando el núcleo familiar es una parte crucial en todo el proceso del manejo integral del paciente debido a que solo quienes están cerca saben si la persona enferma está siguiendo las recomendaciones prescritas de manera apropiada, asiste a los controles médicos o a las terapias psicológicas y si tiene o no tiene mejoría en sus síntomas.

El desconocimiento conlleva estigma

El desconocimiento trae consigo el estigma, y dicho estigma es una señal que la sociedad pone sobre estas personas. Tristemente, este señalamiento y discriminación empieza por los propios centros de atención médica, pues existe la creencia de que el paciente con trastornos mentales puede llegar a ser muy complicado, tener comportamientos inapropiados y demandar mucha atención por parte del personal.  Por lo anterior, algunos profesionales de la salud se sienten inhibidos y hasta incómodos a la hora de atenderlo.

En los servicios de urgencias, todavía se pueden escuchar términos peyorativos como: “llegó la conversiva”, “otra vez el señor del ataque de pánico”, “ahí está de nuevo la señora hipocondríaca”, etc. El paciente psiquiátrico tiene el mismo derecho a ser atendido de manera eficiente e integral que la persona que llega con un cólico renal.

Quien acude buscando ayuda por una crisis de ansiedad, un intento suicida, un episodio psicótico o un trastorno conversivo necesita ser tratado con comprensión y es un individuo bastante vulnerable a los comentarios y actitudes de quien lo atiende.

En ocasiones el paciente crea un estigma alrededor de su propia enfermedad, se siente avergonzado de padecerla, intenta ocultarla por todos los medios y se niega a acudir a un especialista, muchas veces con complacencia de la familia que también se siente estigmatizada.

Infortunadamente en muchas oportunidades es la familia la que discrimina y se niega a realizar un acompañamiento al paciente, lo cual afecta el pronóstico y calidad de vida de la gente.

Para evitar el rechazo, como dije antes, la mayoría esconde su condición, una actitud que a veces es avalada por los profesionales. Es claro que se trata de una medida desesperada de protección ante un medio hostil. Pero esto no debería ser así. Porque ese silencio y ocultamiento en lugar de ayudar, empata con la falta de conocimiento de la sociedad sobre el tema, y cierra así el círculo vicioso que mantiene las enfermedades mentales menospreciadas, invalidadas e invisibles.

El estigma y la falta de conocimiento por parte de los allegados acerca de las manifestaciones de los trastornos mentales, puede hacerlos tomar medidas desesperadas: visita a brujos, tratamientos alternativos (sin fundamento), etc., empeorando el pronóstico del paciente y generando caos y diversos problemas que influyen negativamente en la dinámica familiar.

Imaginemos a una madre con un episodio depresivo mayor sin tratamiento y tirada en una cama. La carga emocional para el esposo y los hijos puede ser muy fuerte y convertirse en un disparador para otros problemas (fracaso escolar en los hijos, consumo de sustancias, etc.)

Salud mental

Existe discriminación en los pacientes con algún tipo de enfermedad mental en los centros de atención médica.

La atención especializada no es para todos

En cuanto a la atención médica especializada, para grandes sectores de la población puede ser limitada. Muchos de los medicamentos suelen ser costosos y no se incluyen en planes de salud, por lo que muchos deben costearlos con sus propios medios para no interrumpir el tratamiento.

Las sesiones de psicoterapia suelen ser restringidas, aunque lo ideal es que el paciente tenga un control médico y psicológico bien programado, y que haya suficiente claridad tanto en el tratamiento farmacológico (explicación exhaustiva de las dosis, efectos secundarios, precauciones, opciones terapéuticas y el tiempo en que deben tomarlo).

Es muy triste escuchar personas que llevan mucho tiempo tomando una medicación, y que no han sido reevaluadas, para la modificación y hasta suspensión del tratamiento. Los controles médicos son muy importantes para reestablecer el equilibrio en el paciente y brindarle seguridad y elementos apropiados para seguir adelante.

Algunos trastornos mentales son crónicos (esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno delirante, etc.) y su recuperación puede ser lenta porque en las terapias los pacientes, de la mano del experto, buscan entender por qué sucedió, cómo cambiar los estilos de vida negativos y qué hacer para manejar las crisis.

A veces el proceso toma bastante tiempo, y hay que tener paciencia, constancia e intentar consultar fuentes de información fiables para estar al tanto de los avances en el tratamiento y discutirlos con el especialista en salud mental.

También es importante mantenerse en el tratamiento con un profesional determinado, y no estar cambiando de especialista continuamente, porque el trabajo psicoterapéutico pierde su secuencia y eso genera confusión y dificulta la recuperación. Infortunadamente muchos pacientes acuden al psiquiatra o psicólogo cuando se encuentran en crisis, pero poco después, cuando se sienten un poco mejor, suspenden la psicoterapia y abandonan los medicamentos de manera abrupta, lo que puede empeorar su condición médica y traerle efectos de descontinuación, que suelen ser importantes.

Recomendaciones para profesionales de la salud

Una de las cosas importantes que los profesionales en salud deberíamos hacer es alentar a las personas a darse cuenta de que existen medidas efectivas que se pueden tomar cuando la salud mental está siendo comprometida.

Hay que hablar abiertamente de los diferentes trastornos, empleando un lenguaje sencillo y claro para llegar a mucha gente, y estar dispuestos a aclarar dudas y mostrar caminos para enfrentar cada situación.

Solo a través de la conciencia y el facilitar todas las herramientas para entender, proteger, sostener e incrementar nuestra salud mental, podemos mejorar la situación para muchas personas que sufren en silencio y no se atreven a dar el primer paso para arrancarse el estigma, exigir sus derechos como pacientes y recibir la ayuda oportuna que necesitan.

Los problemas de salud mental son el tremendo desafío de salud pública de nuestro tiempo: dos de cada tres de nosotros hemos experimentado un problema de salud mental en nuestra vida. Ahora es el momento de dar a la gente la información que necesitan y de equipar a todos esos servicios públicos, familias y comunidades, que pueden hacer tanto para proteger la salud mental y prevenir que los problemas se conviertan en crisis.

La idea no es trivializar, ni hacer más de lo mismo que estamos haciendo. Invito a todos los profesionales en salud mental que nos enfoquemos en la concientización y en brindar información de calidad para todos acerca de cómo cuidar cada día de nuestra mente (Estilo de vida saludable, adecuada expresión de emociones, adquisición de habilidades sociales, promover conductas asertivas, cultivar un pensamiento crítico, alimentación adecuada y acorde a nuestras necesidades, crianza en valores, buen manejo del tiempo libre, creación de redes sociales sólidas, ejercicio físico, etc.)

También es importante acostumbrarnos a dar un apoyo preventivo y de intervención temprana en nuestra comunidad, particularmente donde sabemos que más personas probablemente padecerán de algún trastorno mental y del comportamiento.

Recuerda…

Cuando experimentamos un trastorno mental, necesitamos de actitudes “positivas” de la sociedad en la que nos movemos, y cuando actuamos, debemos sentirnos tranquilos y seguros al decidir pedir ayuda profesional. Necesitamos tener la seguridad de que esto será aceptado y que nosotros o nuestra hermana, hermano, madre, padre o amigo, seremos escuchados y recibiremos una respuesta apropiada, profesional y cuidadosa.

La gente necesita respuestas, profesionalismo, empatía e integración. Mantenernos callados, mirar hacia otro lado, o avergonzarnos cuando alguien que conocemos padece un trastorno mental es estigma y discriminación.

 

Por: Dra. Iris Luna
Médico Psiquiatra – Máster en Nutrición
Especialista en Sobrepeso y Obesidad
https://www.facebook.com/iris.luna.oficial

Contacto:  iluna@phronesisvirtual.com 

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