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La importancia de la figura paternal en un niño

Por Phrònesis
La importancia de la figura paternal en un niño

La figura paterna en la crianza del niño es fundamental para la construcción de la identidad de la persona que será.  En ese sentido padre y madre se complementan en sus roles para dar afecto, marcar pautas y reglas y generar confianza en un ambiente propicio para facilitar el crecimiento del niño como persona autónoma y equilibrada. El padre constituye un referente indiscutible de conductas y valores para su hijo desde su temprana edad.

El padre es una figura de mucha importancia en la crianza del niño, porque constituye el complemento perfecto de la madre y no puede ni debe ser sustituido por esta. Su presencia estable en un rol activo en todas las áreas de la vida del niño, contribuye a su sano desarrollo y formación de su autoestima y ayuda a satisfacer sus necesidades afectivas y emocionales.

Es por ello que desde que el niño  nace, el padre debe empezar a construir el vínculo afectivo, dedicando tiempo de calidad para compartir con su hijo, lo cual es determinante en el desarrollo de su identidad personal. Es el padre el primer modelo masculino que tendrá y si esta identificación ocurre apropiadamente, el niño crecerá con un referente que le da patrones de conductas y valores y a la vez, lo anima a ser independiente y con criterio propio.

¿Qué debe hacer el padre para lograr esta sana identificación?

Dedicar tiempo para compartir con su hijo en diversas situaciones, tanto en casa como en otros ambientes que le ayuden a conocerlo y dejarse conocer. De niño compartirán juegos, y en la medida que crece ir variando las actividades según las preferencias de su hijo. Escucharlo en su parecer y dar su punto de vista sin anular el de su hijo, le generará autoconfianza para defender sus opiniones personales.

En cualquier situación, valorando no solo sus logros, sino tambien sus esfuerzos. Mostrando con su ejemplo que hay que esforzarse para obtener resultados y que siempre hay que tener constancia. Recordando en todo momento que como padre constituye un ejemplo y que sus conductas repercuten en la imagen que el niño se forma de los adultos, sobre todo de los hombres.  

El padre, junto con la madre, debe ejercer la disciplina de una forma equilibrada y proporcional,  respetuosa pero firme, de esta manera el niño adquiere la noción de lo correcto, de que sus conductas tienen consecuencias, lo cual  lo ayudará a asimilar el fracaso y a desarrollar tolerancia a la frustración y autocontrol.

Un padre que desea ser un buen referente para su hijo debe ser coherente y mostrar un interés genuino en lo que a su hijo le importa y atañe. Sus estudios, su salud, el deporte que le gusta, sus amigos. Su relación debe ir creciendo e intimidad y confianza en la medida que su hijo crece.

¿Debe un padre cultivar la amistad  con su hijo?

Definitivamente sí. El niño y después el adolescente y el joven, debe sentir que su padre es su amigo, debe tenerle confianza y sentirse respaldado. Se trata de un vínculo que el padre debe alimentar, con tesón y amor, pero teniendo claro que no es una relación igualitaria, pues él es el adulto y debe mantenerse la relación de respeto y consideración.

¿Cómo lograrlo?

Recuerde que  en las buenas relaciones, lo efectivo es lo afectivo.

Esté presente y disponible para su hijo. Esto significa jugar con él, hacer deporte,  acompañarlo en sus deberes escolares, animándolo y apoyándolo emocionalmente, sin hacer los deberes por él.  Escuchando al hijo en sus necesidades y ayudándolo a hacerse cargo de lo que le pasa. Compartiendo momentos de calidad.

¡Actitudes que ayudan!

Contribuye en este proceso, el buen humor, desdramatizar cualquier inconveniente que se presente en la relación con su hijo.

Mostrar confianza y optimismo ante cualquier problema.

Demostrar orgullo por sus logros, exigiéndole de una forma progresiva y de acuerdo a su capacidad.

Celebrar sus éxitos y tolerar sus fracasos, siempre animándole a dar lo mejor de sí, valorando más el esfuerzo que el resultado final.

Reforzar con un abrazo  fuerte que le demuestre en los momentos difíciles ¡hijo, papá está aquí para ti!

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