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La felicidad como construcción cerebral propia

Por Dr. Rodrigo Isaza Bermúdez
La felicidad como construcción cerebral propia

No hay una definición clara de felicidad, confundir bienestar con el concepto anterior es muy frecuente. Una persona puede tener muchos motivos para estar bien, sin ser un enfermo deprimido o ansioso y no tiene la recursividad de alcanzar felicidad.

Los logros de objetivos personales, académicos, empresariales, familiares, económicos o de salud no llenan las expectativas de las personas. Ese “vacío” muchas veces es aprovechado por la sociedad de consumo señalando caminos equivocados. Incitando a la compra de una vivienda costosa para equilibrar el estatus, comprar para ser mas felices, una acción de un club para obtener prestigio, un título académico legal o ilegal para establecer diferencias.

Pero desde el punto filosófico, llenar los vacíos interiores conlleva a una serie de logros y de copar expectativas de vida y de futuro. Las personas con algunas discapacidades mentales o neurológicas, muestran una capacidad especial de conseguir felicidad, están contentos con su estado, ríen, gozan de las cosas sencillas y no tienen un concepto claro de pasado ni futuro que les dañe su proyecto actual de comportamiento. Los niños suelen ser mucho más felices que los adultos porque asumen la realidad continuamente.

Uno de los fines del Neuromanagement-aplicativo, es la realización consciente de eventos no solo de la vida diaria sino también de un proceso de futuro hacia la realización y la construcción del éxito y la felicidad.

¿Podemos construir felicidad o los demás nos hacen felices?

Pensamos que los demás son responsables de nosotros, a nivel social los logros y metas en la parte afectiva, el establecimiento de vínculos, construir y rodearnos de otras personas son parte del proceso de socialización del ser humano, pero de ahí a que ellos sean los constructores de felicidad nos puede confundir. Somos nosotros los felices o los infelices.

Entonces podríamos decir que la felicidad está ligada a nuestra memoria biográfica. Aquella que nos identifica a nosotros mismos, y con la memoria de futuro, de programar un plan de desarrollo personal para obtener bienestar y evitar el desasosiego de la incertidumbre.

Una buena compañía, una persona positiva o alegre, desde luego que conecta con nuestro cerebro y va permitir establecer un vínculo de felicidad.

¿Cómo se construye felicidad?

La felicidad la construye el cerebro mediante sustancias neurotransmisoras, actuando en nuestras neuronas que tienen una maquinaria establecida por la herencia. Pero también forjada por las transformaciones de las experiencias positivas o negativas del desarrollo—plasticidad cerebral, que va modificando la estructura del cerebro hasta obtener un desarrollo óptimo si la experiencia es positiva pero también uno desastroso si sucede todo lo contrario.

En el desempeño diario, vamos construyendo felicidad, desde que nos levantamos, un buen sueño es el inicio del cuento. Una actitud hacia lo que viene modifica nuestro estado interior, pensar y pensar cosas que no se pueden resolver—lenguaje interior deficiente, hace del día a día un obstáculo para una realización de felicidad. Los ambientes hostiles de la realidad saturados de aspectos negativos como un noticiero o una novela conflictiva, secuencia una serie de focos de infelicidad continua.

¿Existe una felicidad continua o es una serie de peldaños los que nos hacen felices?

Si comemos entretenidos, engordamos con mayor facilidad, pero ¿Quién te ha dicho que los gordos son infelices o los flacos son todo lo contrario? El disfrute de las cosas pequeñas en forma consciente, va aumentando neurotransmisores como Dopamina, Serotonina, Noradrenalina y disminuye la producción de sustancias de estrés como la Adrenalina.

Los pequeños planes, con una estrategia lúdica, hacen que los sitios de felicidad en el cerebro se mantengan continuamente en producción. Las empresas a largo plazo generan otro tipo de logro, pero por tener pocos elementos de progreso diario, van consumiendo energía y nos van debilitando los proyectos a corto plazo.

El ejercicio es un productor de sustancias que quita el dolor—endorfinas, pero tenemos que quitarnos las disculpas de incapacidad para realizarlo. Una persona en una silla de ruedas puede hacer ejercicio arrastrándola o utilizando las manos y la cabeza. La imaginación en los niños y ya perdida en los adultos, conecta ambos hemisferios cerebrales y reactivas zonas para conseguir placer.

En mi próxima columna te ayudaré a programar la felicidad y te contaré qué factores la producen… ¡No te la pierdas!

Por Dr.  Rodrigo Isaza Bermúdez.

Neurólogo clínico.

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