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Integración sensorial: lo que dices y piensas

Por Dr. Rodrigo Isaza Bermúdez
Integración sensorial: lo que dices y piensas

Hemos venido desarrollando una temática estructurada, como lo es la función cerebral global.

Las partes forman un todo, pero nuestro cerebro integra el rompecabezas sin pedir permiso y la figura que arma no siempre es la que pretendíamos. Esto es lo que promueve el Neuromanagement-aplicativo, hacer consciente lo inconsciente para que el cerebro haga lo que queremos.

Relacionamos memoria y atención, lenguaje interior y la demora en la acción—procrastinación. Comentamos que no pensamos con palabras sino con contenidos estructurados y con una expresión modulada por el cerebro afectivo—cerebro límbico, y con lo que hemos llamado el cerebro del cerebro—corteza prefrontal.

A pesar, de que pueden ser nombres poco usuales familiarizarnos con ellos y entender el procesamiento de los pensamientos, nos garantiza un control de los mismos. Los impulsos tienen que pasar por un censor previo que los analiza y los pone en contexto con lo que queremos decir.

¿Podemos controlar el pensamiento y la acción?

Desde luego que sí. Diferenciar el cerebro animal o arcaico, que maneja impulsos violentos para la supervivencia, la agresión, la huida o el ataque, no es lo que regula el contacto social de los humanos. La estructura mental nos diferencia de otras especies, sin embargo, ante el estrés, controlar la emoción implica una serie de mecanismos de alto nivel de conocimiento y de modulación de ellos.

Si nos tomamos un tiempo prudencial entre percibir el estímulo que nos saca de casillas y analizar si lo que vamos a decir nos beneficia o nos perjudica, establecemos una estrategia mental más lenta, moderada e inteligente. Es allí en esa corteza prefrontal donde ocurre el filtro que hace inteligente el pensamiento y la acción.

¿Pero quién le pone la rienda de control al estrés y al miedo?

El cerebro tiene para su uso las conexiones necesarias para activar todas las alarmas para protegernos y, ante un estímulo peligroso, no se va a demorar en la acción porque priman los instintos de supervivencia. El análisis al percibir el peligro en su justa medida, garantiza que se puedan ir aprendiendo a detectar los síntomas que descomponen: el grito, la agresión, el llanto o la parálisis. Aprender a manejar la respuesta genera el fenómeno de metacognición.

La metacognición es hacer consciente lo inconsciente para volverlo una habilidad. Cada vez que generamos una habilidad, esta se desarrolla en forma automática como una respuesta adecuada que se puede aprender.

¿Pero la respuesta violenta de los demás nos hace poner violentos?

Lo que llamamos integración sensorial, es percibir cada uno de los estímulos de los órganos de los sentidos, vincularlos a nuestro inconsciente y demorar la acción si no hay peligro que atente la vida. Por ejemplo, cuando alguien nos ofende, podemos entender la rabia del otro, su actitud, su respuesta ante el estímulo que lo hizo enojar. Ya entendemos lo que quiso expresar. Luego nosotros modulamos la respuesta, interrumpimos la verbalización de palabras ofensivas, el gesto de agresión y anexamos una mirada serena.

Poner atención, en ese momento genera respeto del que ofende y mi respuesta agresora se lentifica y puede desaparecer, si eso no ocurre entonces se puede producir una respuesta de iguales proporciones con ofensa mutua.

Recordemos que el lenguaje tiene sentido, significado y afecto. Más adelante observaremos que el estatus de enfrentamiento no va de la mano de quien genera la agresión.

A nivel social, una persona calmada ante un ataque verbal o simbólico, genera seguridad, sabiduría e inteligencia. No se puede sacar “el animal interior”, para darnos golpes en el pecho como los gorilas . La integración sensorial se puede inhibir sin perder las señales de alarma o de peligro.

¿Por qué decimos lo que no queremos decir?

Como comentábamos, el lenguaje se genera como un todo y no está exento de afecto, el cerebro emocional—cerebro límbico-, tiene comunicación con la memoria, con la corteza inteligente—corteza prefrontal-, y con los demás órganos de los sentidos. Si nos acostumbramos a poner ese censor cerebral a lo que pensamos decir o hacer, se puede inhibir la respuesta inconsciente.

El lenguaje se produce en forma automática, no es si no que nos pongamos a hablar maravillas de un amigo, fluye lo que queremos decir, pero no es igual cuando nos ponen a hablar sobre un desconocido, las respuestas verbales y actitudinales de la expresión corporal son lentas porque tenemos que argumentarlas sin elementos para hacerlo.

Ante la agresión ha sido establecido desde hace mucho tiempo el control de los factores emotivos, el cual se logra después de los 26 años, cuando esa parte cerebral censora—Corteza prefrontal- madura adecuadamente. Las respuestas del adolescente, son más afectivas, emotivas y emocionales que racionales.

Racionalizar es llevar los impulsos que nos manda el cerebro animal y límbico hacia el filtro del análisis de los significados, interpretación de contenidos, actos y consecuencias de lo que vamos a realizar con todos ellos. El cerebro inteligente los expresa mediante factores de aprendizaje, memoria y los selecciona para no generar conflictos.

¿Puedo entrenar la forma como llegan esos impulsos a mi cerebro y no reaccionar?

Cuando observamos una película de acción y no conocemos el intérprete, solemos tomar partido por un actor o un rol. A veces nos hacemos a favor del héroe, pero podemos admirar el papel del malo, ese que nos revuelca las vísceras cuando lo vemos o realiza sus actos macabros.

El cerebro con la percepción de la cara, los ojos, la expresión corporal, el tono de la voz y el desarrollo de ellas en las escenas, toma partido porque ha interpretado y valorado con su memoria almacenada en el archivo cerebral de rostros, miradas y actitudes corporales que, si son agradables, van a gustarnos, pero si percibe miedo o desconfianza, sin verdaderamente saber los motivos, ya no es de nuestro agrado.

De la misma manera, la vida es un continuo desarrollo de actuaciones y de roles, que forjan la personalidad y mediante nuestra reactividad, combinan la percepción y la acción. Somos actores conscientes o inconscientes, pero llevarnos a que el libreto sea seguido como está escrito es un aprendizaje de afectos y sensaciones que no nos deben dañar la actuación, porque el libreto animal no se debe imponer sobre el racional.

Algunos ejercicios para controlar la integración sensorial:

  • Haga consciente las actitudes que hacen los demás que lo sacan de casillas y trate de contextualizarlas. Es decir, el perfil de quien lo hace, el motivo y si vale la pena discutir con una persona a la cual no vamos a volver a ver o que no va a aprender lo que le diga porque no tiene el interés de hacerlo.
  • En un grupo laboral, social o familiar, no dé opiniones de primera mano, observe y analice lo que dicen los demás. Demore su opinión unos minutos y no se desespere por figurar.
  • Si alguien hace algo inadecuado, no se vuelva censor de los demás, el cerebro animal está al acecho para hacerlo entrar en conflicto.
  • Analice concienzudamente si esa persona que usted “no puede ni ver” justifica su apreciación inconsciente. Mire y perciba a quien se le parece, si le recuerda a otra que usted odia o no le cae bien.
  • Póngase en contacto y trate de controlar las emociones en un grupo en el cual no encaja, haga el ejercicio y enumere los valores positivos que ellos tienen.
  • Haga un listado de las palabras o actitudes que lo desesperan a usted, punto por punto, observe si le recuerdan eventos pasados traumáticos y hágalos usted o dígalos, para ver si verdaderamente generan la emoción que usted les pone a diario.
  • No insista en su punto de vista, no pelee con personas ni con eventos, hágalo sobre ideas sin vincular peyorativamente la idea con la persona.

Por. Rodrigo Isaza Bermúdez. Neurólogo clínico.

Lecturas recomendadas

Selective memory retrieval of auditory what and auditory where involves the ventrolateral prefrontal cortex.Kostopoulos P, Petrides M.Proc Natl Acad Sci U S A. 2016 Feb 16;113(7):1919-24

Specifying the role of the left prefrontal cortex in word selection.Riès SK, Karzmark CR, Navarrete E, Knight RT, Dronkers NF.Brain Lang. 2015 oct; 149:135-47

Neural correlates of generation and inhibition of verbal association patterns in mood disorders.Piguet C, Desseilles M, Cojan Y, Sterpenich V, Dayer A, Bertschy G, Vuilleumier P.Soc Cogn Affect Neurosci. 2015 jul;10(7):978-86

Learning about and from others’ prudence, impatience or laziness: The computational bases of attitude alignment.Devaine M, Daunizeau J.PLoS Comput Biol. 2017 Mar 30;13(3)

 

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