fbpx
Inicio ColumnasAlimentación saludable para un corazón saludable Importancia de la Nutrición en el Adulto Mayor

Importancia de la Nutrición en el Adulto Mayor

Por Lic. Cecilia Albisu
Importancia de la Nutrición en el Adulto Mayor

¿Qué factores influyen en la alimentación de las personas de la tercera edad?

A continuación, se mencionan los objetivos a considerar en el abordaje nutricional del adulto mayor:

1. Planificar cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena)

La distribución de las comidas debe adaptarse al estilo de vida y costumbres alimentarias de cada persona. 

Asimismo, se recomienda mantener un mínimo de 4 o 5 comidas al día, de pequeño volumen, para así evitar largos periodos de ayuno.

Este artículo te puede interesar: Tips para el buen descanso del adulto mayor

Resulta más conveniente reducir la cantidad de las raciones que el número de raciones. Es decir, mejor seguir tomando dos raciones al día de verduras (aunque sean de 200g en vez de 300g que eran antes) que tomar una sola de 300g.

Escoger alimentos con alta densidad nutricional, es decir alimentos con muchos nutrientes en poco volumen. Por ejemplo, huevos, aceite de oliva, leche, cereales refinados, etc.

Evitar alimentos ricos en fibra, inicialmente, ya que generan saciedad sin aportar muchos nutrientes energéticos. 

Pero una vez acordado un tipo de distribución conviene respetar y mantener constantes los horarios de comidas establecidos.

2. Evitar posibles interacciones entre nutrientes y fármacos

En una interacción entre nutrientes y fármacos, pueden aparecer 2 tipos de respuestas: farmacológica y/o nutricional.

* Farmacológica: supone la modificación de la respuesta esperada de un fármaco, aumentándola, disminuyéndola o retrasándola, y pudiendo originar efectos inesperados.

¿Sabías que puedes agendar consulta con nuestra especialista? Haz clic aquí para más información

* Nutricional: supone la modificación de la absorción, metabolismo y/o eliminación de nutrientes. También puede alterar el apetito, modificar el sentido del gusto o incluso provocar un aumento de peso como efecto secundario.

Respetar dosis, frecuencia y duración del tratamiento establecido por su médico. Para ello es fundamental entender perfectamente las explicaciones que nos dé, preguntando tantas veces como sea necesario. 

Resulta muy útil hacer un esquema de los medicamentos que se deben tomar y cuándo (antes, durante o después de las comidas), de forma que se entienda con claridad.

3. Asegurar el adecuado aporte de proteínas 

La recomendación es aportar 1 gramo de proteínas por kg de peso teórico considerando que un 50% sean de alto valor biológico, es decir, que sean completas en cuanto a calidad.

Este tipo de proteínas las encontramos principalmente en lácteos, carnes y huevo y también combinando cereales y legumbres en una preparación. 

Si la  ingesta o tolerancia es reducida, la mejor alternativa es enriquecer las preparaciones, los platos que mejor se prestan para ello son los purés y cremas, que permiten enriquecer la dieta en energía, proteínas u otros nutrientes con la adición de alimentos complementarios tipo leche (entera o en polvo), quesos cremosos, patata, aceite de oliva, clara de huevo, etc. Además, los purés no requieren masticación y sí una muy sencilla deglución.

4. Incentivar la exposición solar de 15 minutos diarios dentro del rango horario permitido. 

La exposición controlada a los rayos ultravioleta del sol posibilita que la piel sintetice la vitamina D necesaria para asegurar la fijación del calcio a los huesos. 

Tan importante es que la alimentación sea rica en calcio, como que se potencie su absorción en el intestino

Es frecuente la disminución en la fortaleza o resistencia del hueso, por alteración en la estructura ósea, esta situación predispone a una persona a un mayor riesgo de fractura.

Las recomendaciones dietéticas más adecuadas en estos casos son:

Incluir un mínimo de 3 raciones diarias de lácteos, evitando los totalmente desnatados. Son la principal fuente de calcio en la dieta, pero la presencia de Vitamina D (presente en la grasa láctea) aumenta la absorción de ese calcio. 

No tomar suplementos de fibra. Con una dieta equilibrada no son necesarios aportes extra, ya que un exceso de fibra puede atrapar cantidades importantes de calcio y reducir su absorción en el intestino. Por lo tanto, conviene evitar la ingesta simultánea de alimentos ricos en fibra y alimentos lácteos.

Otras recomendaciones, no estrictamente dietéticas, que conviene comentar son: 

–  Evitar tabaco, alcohol y dosis altas de cafeína, pues todos ellos disminuyen la densidad mineral ósea.

 – Realizar ejercicio físico: es muy importante fomentar esta práctica de forma regular, ya que, además de contribuir a mantener un peso dentro de los límites saludables y prevenir enfermedades cardiovasculares, contribuye al fortalecimiento de huesos y articulaciones.

5. Adecuar la forma, consistencia y temperatura según masticación, deglución y motricidad fina del individuo.

Las personas con dificultad para alimentarse ya sean por problemas de masticación, falta de apetito, disfagia, pérdida de peso o baja autonomía, se les puede ofrecer la “Alimentación oral adaptada”.

Este tipo de alimentación consiste en preparados nutricionales destinados a adaptar la alimentación a las necesidades particulares en cada caso, modificando sus características físicas, incluyendo alimentos de textura modificada de alto valor nutricional.

Se recomienda que las preparaciones tengan aspecto casero, lo que mejora su aceptación, que sean fáciles de preparar y deglutir con cantidades controladas de grasas, azúcares y sal.

Existen espesantes y bebidas de textura modificada orientados para aquellos casos en los que existe dificultad para ingerir los líquidos.

Los espesantes permiten modificar la consistencia de las bebidas o líquidos y de esta manera se cuida la hidratación, tan importante en las personas mayores

También existen en el mercado módulos y suplementos nutricionales, productos especialmente formulados para enriquecer las preparaciones en uno o varios nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, fibra).

6. Utilizar variedad de hierbas aromáticas, condimentos y especias a fin de aumentar la percepción del sabor.

Los umbrales para lo salado, lo ácido y lo amargo aumentan con la edad y por lo tanto se necesita mayor concentración para detectarlo, por otro lado, el umbral para lo dulce permanece inalterable.

Se sugiere no utilizar la sal como condimento para resaltar los sabores de los alimentos sino reemplazar con especias y hierbas aromáticas como por ejemplo, el clavo de olor (realza los platos insípidos), la pimienta (picante), la menta (refrescante) y la canela (dulce). 

Otros condimentos permitidos son: zumo de limón, ajo, albahaca, laurel, comino, tomillo, orégano, pimentón, vainilla, estragón, jengibre, perejil, cebollín, vinagre, mostaza en polvo, curry, nuez moscada, páprika, cúrcuma, azafrán, romero.

También se pueden utilizar técnicas culinarias que conservan todo el sabor de los alimentos y controlar la cantidad de grasa añadida en el cocinado y aliño.

Evitar las preparaciones culinarias excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras, empanados y rebozados, y preferir planchas, parrillas, asados (horno, papillote), microondas, cocciones en agua (vapor, hervido, escalfado).

Utilizar aceites vegetales: preferentemente de oliva. En su defecto, utilizar de girasol y otras semillas. Evitar las grasas animales: manteca, mantequilla.

7. Promover la correcta manipulación de los alimentos.

Es importante prevenir enfermedades que se pueden transmitir por la inadecuada manipulación de alimentos. 

Se recomienda separar los alimentos crudos de los cocidos, cocinar completamente carnes y huevos y no congelar alimentos o preparaciones que ya fueron descongelados.

Por último, la higiene de manos antes, durante y después de la elaboración y manipulación de alimentos crudos y cocidos.

8. Reducir al mínimo las restricciones dietéticas en lo que respecta a sal y grasa, que contribuyen en el déficit del sabor en los alimentos.

La tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona presenta sobrepeso, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio.

Evitar la sal en la mesa y cocinado, así como aquellos alimentos que han sido elaborados con cantidades importantes de sal: jamón, embutidos, patés, quesos muy curados, salazones, encurtidos, ahumados, snacks, frutos secos salados, cubitos para caldos y muchos alimentos enlatados.

Aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales y frutos secos alimentos ricos en potasio y pobres en sodio.

Limitar bebidas alcohólicas, café y otros excitantes, a beber abundante agua y siempre que sea posible, conviene realizar ejercicio físico, ya que contribuye a mejorar las cifras de tensión arterial.

9. Asesorar para una adecuada hidratación.

En las personas mayores debe cuidarse especialmente la ingesta de agua, ya que la sensación de sed está disminuida, lo que, unido a la menor capacidad funcional de los riñones, podría desembocar en una situación de deshidratación.

Para evitar llegar a esta situación, es necesario vigilar la ingesta tanto de agua como de otros líquidos a lo largo del día. Por ello, se dan a continuación unos sencillos consejos prácticos:

– Beber entre 6 y 8 vasos de agua al día, preferentemente fuera de las comidas, para que no aumente la sensación de saciedad y evitar la dilución excesiva del jugo gástrico

– Evitar las bebidas azucaradas y alcohólicas (aportan calorías vacías, es decir mucha energía sin nutrientes. Además, el alcohol puede modificar el efecto de algunos medicamentos, aumenta el riesgo de accidentes, caídas y fracturas y eleva la presión sanguínea). 

– Evitar bebidas ricas en cafeína y otros estimulantes (alteran el sueño y son diuréticos, por lo que contribuyen a la deshidratación).

– También se puede consumir alguna de las raciones de líquidos recomendadas en forma de infusiones, caldos desgrasados y zumos naturales diluidos, con el objeto de cubrir las recomendaciones.

Asimismo, conviene adelantar la hora de la cena, sobre todo si se incluyen platos ricos en agua, como sopas, purés de verdura, o alimentos con un alto % de agua en su composición y/o con propiedades diuréticas (calabacín, melón, sandía, espárragos, endivias, uvas, níspero, melocotón, alcachofa, apio, berenjena, coliflor, cebolla).

Es importante distribuir correctamente el horario de ingesta de líquidos, así será conveniente tomar más líquidos por la mañana y reducir la ingesta por la tarde y, sobre todo, por la noche.

10. Fomentar el consumo de vegetales y frutas.

En este contexto, la ingesta de vegetales y frutas juega un papel muy importante, no sólo en la prevención de enfermedades metabólicas, mejorando los niveles sanguíneos de azúcar, colesterol y triglicéridos, sino también en el tratamiento y en la resolución de los síntomas asociados a la constipación. 

Se recomienda aumentar el consumo de fibra y antioxidantes naturales, tomando al menos 2 unidades de fruta al día, preferiblemente con piel o pulpa, procurando incluir un cítrico, escogiendo productos integrales: pan, arroz, pasta. Aumentando el consumo de legumbres a 3 veces por semana y tomando 2 raciones de verdura o ensalada (cruda o cocida) al día.

Este consumo de fibra debe ir acompañado de ingesta abundante de agua, para que pueda ser captada por la fibra y acelerar el tránsito intestinal.

11. Optimizar la autonomía en el acto de la alimentación, mediante la utilización de un adecuado material de vajilla.

Se puede definir “Dependencia” como la situación personal de pérdida de autonomía que requiere ayuda o cuidados prolongados para realizar las actividades básicas de la vida cotidiana, tales como la higiene, el vestido, la alimentación, el desplazamiento o la comunicación con los demás.

Existe una mayor dificultad en las actividades manuales que en las verbales, sobre todo cuando estas últimas han sido adquiridas y consolidadas a lo largo de las etapas anteriores (infancia, adolescencia y etapa adulta).

El cuidador/asistente es una figura fundamental en los casos de dependencia, por lo que debe abordar su tarea de forma adecuada.

Para ello, debe fomentar la autonomía y autoestima a la hora de comer, observar a la persona mayor y ayudarle sólo cuando sea necesario.

Para finalizar es importante contemplar preferencias a determinados alimentos o preparaciones. Tener en cuenta la cultura alimentaria, respetando alimentos, platos típicos y tradicionales.

Recordar que las personas nacidas en las primeras décadas del siglo XX pertenecen a otra generación donde el acto de comer reunía a la familia y celebraba la comensalidad, por lo que se debe promover un entorno favorable donde realizar o brindar las comidas para asegurar el bienestar físico, mental y emocional.

Bibliografía consultada

  • Vocalía Nacional de alimentación. Tercer Plan de Educación Nutricional por el Farmacéutico III (PLENUFAR III): Educación Nutricional a las Personas Mayores.
  • Federación Argentina de graduados en nutrición (FAGRAN).) RENAAM reunión nacional de alimentación del adulto mayor. 2016.

Related Articles

Deja un comentario

Los caminos del perdón. Perdonar no es olvidar, es recordar sin rencor - Walter Riso

Descuento del 40% finaliza en:

-
x