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Cómo fomentar el crecimiento personal en niños y adolescentes

Por Phrònesis
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La niñez y la adolescencia son etapas evolutivas del ser humano donde el cuerpo cambia drásticamente a diario. Estos cambios físicos pueden crear confusión en los padres, ya que los procesos hormonales característicos de la adolescencia a menudo ocasionan también problemas de conducta que dificultan la convivencia.

Aún así, tanto la infancia como el proceso de convertirse en adolescente son etapas de vital importancia para el crecimiento, no solo físico, también cognitivo y emocional.  

Ya sabemos que el crecimiento personal nunca se detiene, que cada tanto debemos hacer cambios en nuestra vida para no caer en el vórtice de la obsolescencia. En el caso de los niños y adolescentes, no podemos olvidar que son especialmente susceptibles al aprendizaje. Los pequeños absorben información rápidamente y son capaces de aprender con facilidad, mientras que los adolescentes, aunque más complejos, reúnen una serie de peculiaridades (como la vitalidad) que hacen de ellos excelentes alumnos de la vida, ansiosos por expandir sus habilidades.  

No existe un modelo estándar que los padres deban seguir al pie de la letra para fomentar el crecimiento personal en sus hijos, sin embargo, no puede obviarse la necesidad de estar preparado, permanentemente involucrados en el proceso y siempre dispuesto a brindar amor.

A continuación, algunos consejos prácticos que integran estos requisitos y que otras personas cercanas a los niños, como tíos y abuelos, pueden utilizar también.

Promover el autoconocimiento

Es indispensable que los niños y adolescentes se permitan conocerse a sí mismos. Ambos casos requieren ayuda de los adultos.

Los niños son pequeñas esponjas de aprendizaje, se encuentran en un desarrollo físico y psicológico constante, aún no definen su propia personalidad, y eso indica el momento perfecto para que los padres se involucren. Una manera de promover el autoconocimiento es explorar junto a ellos sus preferencias y puntos fuertes: qué les gusta, cuáles son sus habilidades y debilidades, y darles el empujón que necesitan para descubrir lo que quieren. 

Durante la adolescencia, mientras tanto, sucede lo que Erikson llamó crisis de identidad. La búsqueda de la identidad implica muchos altibajos; en este punto de la vida, se experimentan las emociones con gran intensidad sin importar el estímulo, esto vuelve a los chicos más vulnerables y reactivos ante cualquier evento.

Los padres y familiares pueden ayudar a los adolescentes a auto-conocerse incentivándolos a reflexionar sobre sus ideales o creencias.  

Educar en el arte de tomar decisiones

Para ello, es necesario que los padres permitan que sus hijos desarrollen autonomía, pues de otro modo serán incapaces de elegir su propio futuro. 

Parte del proceso es dejar que se equivoquen y, a partir del error, hacer críticas constructivas y animarlos a que lo vuelvan a intentar.

Enseñar a los niños y adolescentes a decidir y transmitirles la seguridad necesaria para afrontar las consecuencias de sus elecciones es un trabajo que requiere esfuerzo, dedicación y constancia por parte de los padres, en especial para manejar la tendencia natural a intervenir y proteger a sus hijos. 

Incentivar a los chicos a fijarse metas

Una excelente manera de cultivar la semilla del crecimiento personal es mediante objetivos simples, dependiendo de la edad.

Puedes fijar metas tan sencillas como recordar fechas importantes, recoger los juguetes, comer todo el plato, y luego recompensar a los chicos con premios que encajen en sus preferencias, así los ayudarás a entender que en el camino de la vida es positivo tener sueños y trabajar lo suficiente para cumplirlos.  

Los adolescentes en particular funcionan tan bien con las tareas y recompensas como los niños, pero las misiones deben ser más complejas. Un consejo para los padres es darles la libertad a sus hijos para que descubran ellos mismos sus objetivos, animarlos a plantearse metas concretas y luego hablar sobre lo que se debe hacer para cumplir lo acordado.

Si logramos que los chicos aprendan a trazar un mapa de pasos a seguir, sin abandonar el camino en momentos difíciles, desarrollarán una personalidad fuerte, decidida y  resiliente. 

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