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¿Eres un hiperpadre? Conoce de qué trata la hiperpaternidad

Por Phrònesis
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Ser padre es un gran desafío. Todos quieren lo mejor para sus hijos y se esfuerzan por criar ‘niños perfectos’, una labor que implica evitar a toda costa experiencias negativas o dolorosas en la vida de los pequeños para protegerlos de la cara del mundo que incluso los adultos no quieren ver.

En la sociedad moderna, la descripción anterior se relaciona con un tipo de padre que Eva Millet llama “hiperpadres” en su libro Hiperpaternidad, de la editorial Plataforma. Se trata de una nueva tendencia de crianza donde existe una atención excesiva hacia los hijos porque se tiene la creencia de que ser buenos padres significa resolver todos sus problemas, arrebatándoles la oportunidad de ser independientes.

Además, los hiperpadres se caracterizan por planificar un sinfín de actividades extracurriculares para sus hijos con la intención de moldearlos y convertirlos en ‘adultos exitosos’, todo bajo el supuesto de que los niños son como esponjas capaces de absorber conocimiento ilimitadamente desde la primera infancia. De ahí que los hiperpadres crean que pueden “diseñar a sus hijos” a la medida, olvidando sobre la marcha aspectos importantes como el desarrollo de la personalidad, la individualidad, la autoestima y la capacidad de tomar decisiones por cuenta propia. 

¿Eres un hiperpadre?

Si lo que hemos mencionado hasta ahora te resulta familiar, es posible que estés cerca de pertenecer al club de los hiperpadres. De cualquier forma, unas cuentas preguntas servirán para esclarecer la sospecha:

  • ¿Pasas la mayor parte del tiempo haciendo los deberes de tu hijo?
  • ¿Lo tienes inscrito en las mejores instituciones educativas y actividades extracurriculares durante el día, toda la semana, con la intención de que aprenda lo suficiente y sea un adulto exitoso?
  • ¿Haces todo lo posible para que tu hijo no se enfade o sienta incómodo?
  • ¿Vigilas cada movimiento por miedo a que algo malo le suceda?
  • ¿No permites que tu hijo haga esfuerzos por sí mismo?
  • ¿Te anticipas ante los problemas que pueda tener tu hijo?
  • ¿Asumes todas sus responsabilidades?

Si has respondido  a estas preguntas, presta atención al concepto “hiperpaternidad” y a todas las consecuencias negativas que puede acarrear tanto para los pequeños como para los adultos. Lo que puede parecer un acto de amor incondicional ahora, podría transformarse en la causa de problemas de conducta y desventajas para los niños más adelante.

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Características del fenómeno

La atención desorbitada hacia los hijos es la principal característica de la hiperpaternidad. Los hiperpadres colocan a sus hijos en una especie de altar doméstico y los proclaman reyes del hogar, de hecho, se dedican a obedecer las órdenes de los niños y se anticipan a sus deseos o posibles problemas para solucionarlos sin que el pequeño tenga que mover un dedo.  

Como cosa rara, los niños no solo son los reyes de la casa sino que además son “intocables”, es decir que los hiperpadres se caracterizan por ser sobreprotectores, o como diría Eva Millet, “guardaespaldas” de sus hijos. Los protegen a tal punto que no les permiten tener una vida normal, supervisando cada diminuto aspecto por miedo a que el niño sufra y esto tenga consecuencias en el futuro. 

 Otra característica de los hiperpadres es que gestionan la vida familiar como si fuese un pelotón militar. Llevan un control absoluto de la vida de sus hijos, programando todas sus actividades diarias (que además son abrumadoras para los niños). Para este tipo de padres, el juego es una pérdida de tiempo, lo que justifica que deban abarcar cada minuto del día en la vida de sus hijos con alguna actividad “productiva”.

Por último, los hiperpadres se reconocen a simple vista por su fe ciega en que el niño nunca se equivoca. Cuando algo fuera de lo planeado sucede, es porque seguramente el pequeño estaba ansioso, deprimido o nervioso ante algún evento. Si el hiperpadre no logra rescatar una causa aparente para el comportamiento de su hijo, culpa a los demás de “poco tolerantes”. 

Atención con los hipo/hiper niños

La existencia de los hiperpadres se traduce en una nueva generación de niños temerosos e incapaces de resolver problemas por sí mismos: los ‘hiper niños’ o ‘hipo niños’. Producto de las técnicas de crianza deficientes de los hiperpadres, este tipo de niños sufre consecuencias negativas a largo plazo, como:

  • Baja tolerancia a la frustración. La intención de los hiperpadres es no permitir que sus hijos sufran, así que les dan todo lo que quieren e “inyectan” expectativas altas sobre cualquier situación: les dicen que deben ser los mejores en todo lo que hacen, ya sea un deporte o el ámbito escolar. Con esto, el niño no será capaz de reconocer sus propios errores y no aprenderá que fallar es parte de ser humano. Perderá la calma con facilidad cuando las cosas no salgan como lo desea. 
  • Poca autonomía. Gracias a la constante sobreprotección de los hiperpadres, los hipo / hiperniños son incapaces de tomar decisiones por su cuenta y se acostumbran a ir por la vida “bajo las enaguas” de alguien más.
  • Actitudes engreídas. Es común ver a los hipo / hiperniños siendo adulados o venerados por sus padres todo el tiempo; en consecuencia, actúan como si fuesen los seres más especiales del mundo y es posible que en el futuro se conviertan en adolescentes o adultos egoístas.
  • Mayores miedos y preocupaciones. Las acciones de los hiperpadres generan inseguridad en los niños. Su ansiedad termina siendo una fábrica de miedos y preocupaciones que acompañan a los pequeños todo el tiempo, incluso cuando deben enfrentarse a problemas mínimos. El resultado es que los hipo / hiperniños nunca saben cómo reaccionar ante las dificultades o cómo solucionar un imprevisto, ya que siempre habían sido defendidos por sus padres en el pasado.

¿Qué se debe hacer?

Eva Millet nos invita a practicar la paternidad de una manera más relajada y tranquila. Es necesario permitir que los niños adquieran responsabilidades, dejarlos crecer a su manera, que jueguen y se diviertan: “Educar en la valentía, no en el miedo. Los niños son muy valientes, pueden hacer cantidad de cosas. Tenemos que confiar en ellos. Ellos quieren que confiemos en ellos”.

Eva apuesta por confiar en nuestros hijos y creer con fervor en su inteligencia y capacidad para resolver problemas solos. En el fondo, los niños no quieren hiperpadres que estén todo el tiempo junto a ellos, sino padres humanos que los acompañen amorosamente durante su crecimiento, y que respeten sus espacios y decisiones.

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