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Este síndrome te hace tolerante al acoso y al maltrato, ¡ten cuidado!

Por Phrònesis
Este síndrome te hace tolerante al acoso y al maltrato ¡Ten cuidado!

Es un síndrome más común de lo que puedes imaginar. Termina definiendo el tipo de reacciones que se puede tener frente a situaciones de extrema presión. ¿Sabes de qué se trata?

Seguro que te ha pasado y no te has dado cuenta. Un ejemplo de ello puede ser cuando tu pareja te ha sido infiel o su comportamiento es agresivo al punto de agredirte. Sin embargo, te aferras a una idea positiva que induce a que tu pareja pueda cambiar. Sobre todo, porque siempre mantienes presente las cosas buenas que ha hecho por ti. Esto te impide tener cualquier clase de desconfianza. Es en este momento, cuando la persona empieza a negarse por todo medio posible la realidad y lamentablemente comienza a sufrir de la famosa disonancia cognitiva, también conocida como el síndrome tolerante al acoso y al maltrato.

Este es un síndrome psicológico, el cual ha sido investigado por Leon Festinger. Hace referencia al estado de ansiedad y confusión mental que pueden producir algunas actitudes negativas. Por lo que, a la larga presenta una condición de bienestar fundamentada en el autoengaño. Lo que induce a aceptar el abuso, el conflicto y la mentira. Esto se debe a que, el sistema nervioso no está lo suficientemente entrenado como para poder resolver estas clases de problemas de extrema complejidad.

El síndrome de disonancia cognitiva: una realidad que afecta a muchos.

La teoría confirma, entonces, la aceptación de algunos de los casos de acoso en mujeres que confiaban en sus respectivas parejas. Las mismas, se respaldan bajo argumentos como “cuando empecé a salir con él era buena persona”, “fui a su casa porque le tengo confianza”. Una vez que la situación se sale de control y se empieza a notar indicios de agresividad en la pareja el cerebro comienza a plantearse determinados cuestionamientos sobre si la elección de estar con él ha sido la correcta. Sin embargo, al no poderse elegir con la suficiente rapidez empiezan a surgir justificaciones del porqué la conducta de la pareja es así. Por lo tanto, termina justificándose o disculpando ciertos comportamientos que son incorrectos.

Cuando la persona empieza a experimentar el síndrome de disonancia cognitiva, tiene tres opciones: la primera, es huir frente a la situación que le está produciéndole estrés y pánico. La segunda, es paralizarse de miedo y no saber qué hacer. Y, la tercera opción, es la negación. Es decir, rechazar ante todo la situación sin importar las circunstancias expuestas. Si la mujer sale de esa situación, el mismo cerebro en su estado de armonía empieza a plantearse interrogantes referentes a las razones que impidieron hacer algo al respecto cuando se presentaba la situación.

Cuestionamientos como la seguridad, la fuerza o la competencia para estar con la pareja son de las más comunes. Una vez que se empiece a pensar con claridad es cuando se entrará en razón y se viene la reflexión sobre si realmente se vivió una experiencia traumática o no.  Aunque, la mayoría de las veces el mismo cerebro termina haciendo malas jugadas y hacer creer a la persona que se está exagerando la situación.

No todos los casos de acoso son iguales…

Por otra parte, no todos los casos de acoso son iguales. La mujer debe estar muy atenta a cualquier señal proveniente de la pareja, la cual cause disgusto o desconfianza. De esta manera, se puede ser cauteloso. Y, lo más importante, nunca mantenerse en silencio.

Cuando una mujer es acosada o maltratada no muchas veces es consciente de ello. Esta situación se enmarca, por lo general, dentro de un contexto muy específico. Relaciones disfuncionales, en las cuales se presenta abuso, maltrato físico, psicológico o verbal el cual es visto como algo normal. Puesto que, la persona posee una baja autoestima, inseguridad, complejos, entre otras características que no la hacen ver con claridad la situación que se presenta.

De esta manera, los individuos tienden a convertirse en víctimas de abusos y maltratos. Llegando a creer, incluso, que se es merecedor de este tipo de tratos. El victimario, por su lado, es una persona que también presenta problemas de otro tipo. Inseguridades, complejos, miedos, que reflejan y canalizan a través de la violencia.

En fin, todos podemos ser víctimas en determinados momentos de abusos y maltratos dentro de una relación. Debemos, entonces, saber discernir con cautela si estamos presentando el síndrome de disonancia cognitiva. Si ese fuera el caso, lo mejor es buscar ayuda profesional y alejarse de la relación. Recordemos que, en situaciones de este tipo es de gran importancia recibir apoyo en nuestra vida.

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