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Esperar que el amor nos complete es perder la oportunidad de completarnos

Por Phrònesis
ESPERAR QUE EL AMOR NOS COMPLETE ES PERDER LA OPORTUNIDAD DE COMPLETARNOS

Nos gusta pensar que existe alguien, una persona única en el mundo capaz de entendernos como nadie más. Un igual que a la vez es distinto, un complemento destinado a llenar espacios deshabitados. Un reflejo de lo que somos, como lo sería una figura que tiembla en el agua frente a su otro yo.

La idea del Alma Gemela no es algo que sea producto del romanticismo de nuestros días. Lejos de serlo, se trata de una creencia milenaria de la que incluso filósofos como Platón llegaron a escribir. En su obra El Banquete, Platón habla de cómo, al principio, la tierra estaba poblada por “seres completos”, hijos del Sol y de la Luna, del día y de la noche. Eran tan perfectosse cuenta—, que los dioses comenzaron a sentir angustia y a mirarlos con recelo hasta que, un día, Zeus decidió lanzar un rayo y partirlos en dos, dejando una cicatriz por el ombligo para que no olvidasen nunca ante quién eran inferiores.

Desde entonces dice Platón, vagan condenadas por la tierra cada mitad, buscando desesperadamente a la otra, que ha de ser el Sol o la Luna que falta en la inmensidad de un cielo vacío.  

Muchas parejas fundamentan su relación en la certeza absoluta de que son “el uno para el otro”, que sin importar lo que pase, lo que hagan o no hagan, “están destinados a ser”. No obstante, lo cierto es que esta convicción a pesar de la belleza que sin duda hay en el mito de Platón no resulta demasiado positiva para ellos sino más bien lo contrario: genera expectativas irreales en torno a la pareja y más adelante, cuando estas expectativas no se cumplen, causa dolor y decepción. 

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Julio Cortázar, Bolero. 1er párrafo.

Para el psicólogo Spike W.S. Lee, encargado de un estudio realizado en 2014 sobre las desventajas de creer en las almas gemelas a lo interno de una relación, el problema con “el destino” no es solo que empuja a las personas a construir ideales inalcanzables o a exigir de su pareja más de lo que una persona naturalmente puede dar, sino que también debilita la relación al sembrar una cierta dejadez basada en la fantasía de que no hace falta hacer nada, porque las cosas simplemente sucederán.

Creer que la persona junto a ti ha nacido para permanecer a tu lado pase lo que pase puede implicar una peligrosa inyección de egoísmo y desequilibrio al asumir que, sea cual sea tu comportamiento, el ser amado está obligado a entenderlo. Dejarse llevar por una falsa noción de seguridad supone que, tarde o temprano, se dejará de trabajar por la relación o no se hará con la suficiente entrega; además, es posible que se descuiden aspectos básicos como valorar las cualidades positivas del otro porque, de pronto, se está demasiado ocupado esperando la manifestación de cualidades mejores, una prueba de “amor mágico” que difícilmente se obtiene porque, sin importar lo extraordinario que pueda ser el entendimiento entre dos personas que se aman, ambas siguen teniendo pieles humanas.

La diferencia entre las relaciones que se basan en la idea de una rotunda perfección y las que transforman, día a día, instantes comunes en momentos perfectos… es abismal. No solo Spike W.S. Lee halló en su investigación que las parejas que veían al otro como un “compañero de viaje” se mostraban más felices y satisfechas, también el psicólogo Jeremy Nicholson se refiere a la importancia de adoptar un esquema de pensamiento que apueste por las relaciones que se trabajan, las relaciones que crecen y hacen crecer, no en una sola dirección sino en ambas.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que solo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Julio Cortázar, Bolero. 2do párrafo.

Esperar que la llegada del amor nos complete o nos edifique de manera instantánea es arrebatarnos la oportunidad de completarnos a nosotros mismos, de superar límites que nunca han estado realmente ahí. Cuando la individualidad de cada miembro de la pareja es respetada y valorada a raíz de la plena conciencia de que nadie puede hallar fuera lo que debe ser buscado dentro, se cimentan las bases de una relación sana y de intercambio mutuo.

Y es entonces cuando el amor florece: en la posibilidad de cubrir un jardín que ha sido cultivado por dos.


Referencias:
The Case Against ‘Soul Mates’ (2014). Science of Us. Disponible en  http://nymag.com/scienceofus/2014/07/case-against-soul-mates.html
Why You Shouldn’t Believe in Soul Mates (2012). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/the-attraction-doctor/201207/why-you-shouldnt-believe-in-soul-mates

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