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Entrevista a Walter Riso – Guía práctica para no sufrir de amor – Parte II

Por Phrònesis

Esta es la continuación de la entrevista titulada ¿Por qué sufrimos por amor? Que realizamos al Dr. Walter Riso.

Si no pudiste ver ¿Por qué sufrimos por amor? Parte I  ¡Hazlo ahora!

Sheyli: Para que una relación de pareja funcione y sea solidaria, nos dices “que no se necesita un viaje a las estrellas o perderse en la fascinación de los poetas para sentir y encontrarle un rumbo a tu relación. Me parece que esta frase es un poco contundente, pues, no debemos…

Walter: ¿Cómo empieza la frase?

Sheyli: La frase empieza: “No necesitas un viaje a las estrellas  o perderte…

Walter: Si, si ya ya…

Sheyli: Esta frase me parece contundente porque creería que sí, no debemos fusionarnos con el otro. ¿Cómo podemos digamos…?

Walter: A mi me parece que hay un romanticismo inteligente, que es el juego, la diversión con el otro, la sorpresa, el asombro filosófico de ver a la pareja y descubrirla. El romanticismo simpático. Y hay un romanticismo rancio, hay un romanticismo rosa, hay un romanticismo que es sentimentalismo, como el de Susanita de Mafalda, si? Entonces no necesitas viajar a las estrellas ¿qué significa? Que no necesitas nada extraterrenal. En el amor hay que ser realistas, esto es lo que tenemos. Compartir silencios, compartir un pan, tomarnos el último pedacito que hay mitad cada uno, estar en la pobreza juntos o en la riqueza; pero esto de idealizar el amor, de llevarlo a las estrellas, que el amor es perfecto o que yo tengo que ser feliz a través del amor, no, no. yo pienso más en una actitud de realismo afectivo, una actitud que es compatible con el Budismo en su parte más esencial. Ver las cosas como son, o te amo como eres o no te amo ¿de acuerdo? entonces si tu violas mis derechos no te puedo amar o si te amo no le vienes bien a mi vida ¿ya?, prefiero renunciar a este amor “Te amo, pero te dejo”, entonces hay que ser realista. No hay que ir a un romanticismo que ha sido más de Hollywood que a la vida cotidiana que es de carne y hueso ¿no?

S: Digamos que en ese realismo existe o puede entrar este dicho que dice: “Da sin esperar  nada a cambio” ¿se puede aplicar en una relación de pareja?

W: A mi me parece que si tu das y no esperas nada a cambio y tu pareja es un ventajoso, vas rumbo al suicidio, al suicidio afectivo. Eso es el amor universal. Dividamos dos tipos de amor:
El amor universal: que es el amor a los niños de Biafra, el amor al ser humano, el amor generalizado que no espera nada a cambio ¿ya?, es el amor de Sor Teresa de Calcuta, de Jesús, de Buda, de Krishnamurti. Y hay un amor para los que no somos trascendidos ni somos maestros espirituales, que es el amor de la humanidad misma ¿de acuerdo? es el amor de carne y hueso. Entonces en ese amor tu siempre esperas, si tu eres fiel tu esperas que tu pareja sea fiel, si tu das afecto esperas afecto, si das sexo esperas sexo. Entonces no esperar nada a cambio… ¿cómo le vamos a decir eso a una mujer que es maltratada, que no espere nada a cambio? Doy respeto, espero respeto. Entonces tu quieras o no, siempre esperas que tu relación de pareja sea recíproca, que sea equilibrada, porque no es de trascendidos, que sea equilibrada. Una relación de pareja políticamente democrática ¿si? donde no haya una verticalidad que ponga al otro por encima de ti y entonces sea el otro el que te domine y que tu seas sometida ¡debe ser recíproca!

S: Cuando se llega a ese punto donde alguien te somete es amor indigno definitivamente, no?

W: Cuando alguien te somete. ¿qué haría un esclavo que no le gusta la esclavitud? Porque hay esclavos que les gusta ser esclavos ¿de acuerdo? pero si… ese es el amor esclavizado, es mi nuevo libro “Enamorados o esclavizados”. Entonces si tu tienes que estar en una relación donde no puedes ejercer con libertad tus derechos, no puedes ejercer la libertad de conciencia –la que marcan tus principios- , no puedes ejercer la libertad de gustos y preferencias que es la libertad de la auto-realización y no puedes ejercer tu libertad de asociación –de tener amigos y amigas cómo se te dé la gana… pues ese amor no te sirve, ese amor te sobra, ese amor te hunde ¡chao! ¡afuera!, es preferible estar solo que con alguien que te esclaviza.

S: y podría esto relacionarse un poco con el individualismo que en muchas ocasiones afirmas en algunos de tus pensamientos. Siempre nos dices que hay que ser individualista, aunque estemos en una relación de pareja, esto con la finalidad de no perder la autenticidad ni la identidad.

W: Pues, realmente no digo exactamente eso, te faltó una palabra. Yo digo hay que ser individualista responsable.

S: A eso quería llegar, porque es que hay un individualismo responsable y hay uno irresponsable y es en ese punto donde puede que alguna de las dos partes diga: “sálvese quien pueda”

W: Mira, un individualismo responsable es: te quiero y me quiero, te cuido ¡te cuido! Te, te, te… y me cuido ¿mmm? Es el amor propio, no olvidarme de que yo también existo. Entonces si yo te amo y por amarte tengo que dejarme de amar, esa entrega es una entrega absolutamente auto-destructiva. El individualismo responsable dice: tus libros, mis libros, tus amigos, mis amigos… pero también dice: nuestros amigos, nuestros libros; entonces habrá un espacio tuyo, yo no tengo por qué tener tu clave del computador, vos tenés una territorialidad, vos tenés tus amigas, yo tengo mis amigos y tenemos amigos en común. Entonces el individualismo no es el egoísmo salvaje, no es “sálvese quien pueda”, es estar sindicalizados en esto que es el amor, vamos para el mismo lado… te quiero y te protejo, me quieres y me proteges, nos cuidamos mutuamente, pero sin sacrificar la esencia y la identidad personal, lo que yo soy, mi historia… ¿de acuerdo?

S: Cuando esto ocurre, cuando ya empieza a sacrificarse alguna de las dos personas involucradas en la relación, podría ser mejor que llegue ese desamor que libera, no?

W: Pues mira: la mita de mis pacientes se quieren separar y la otra mitad quieren casarse. La mitad de mis pacientes dice: mi señora es fría y la otra mitad dice: mi señora es muy ardiente; a veces me provoca cruzar a los pacientes… usted váyase con aquel y aquel váyase con aquella… ¡eligieron mal! Entonces, hay parejas que entran a mi consulta, entran peleando desde el primer momento como que se vana a matar, se les hinchan las venas y se insultan todo el tiempo, yo espero que se relajen y les pregunto: ¿esto pasa con frecuencia? Y me dicen: “siempre”, y han pensado en separarse, les digo y me dicen… se paran, se agarran de las manos y me dicen: “nos amamos ¿cómo nos dice eso?”, entonces ¿sabes qué pienso yo? “¡que lástima que se amen!”, si no se amaran estaría cada cual por su cuenta con alguien más compatible y alguien que funcione mejor, más funcional… entonces hay un amor que te esclaviza, pero hay un desamor… si tu dejas de amar al hombre que te maltrata o a la mujer que te maltrata y te explota ¡por Dios! ese amor te libera, ¡bendito! Yo digo en mis escritos, el amor que te da la libertad de decir ya no estoy enganchado a ti, ya me desapego de ti.

S: Aquí hay una frase que dice: “El amor de pareja es interpersonal e inseparable de su demostración. Es una frase que tú nos muestras en unas de las reflexiones de la Guía práctica para no sufrir de amor, cuéntanos un poco de esto, ¿por qué una persona que está enamorada no puede demostrar sus sentimientos?

W: Bueno, mira lo que se opone al amor –desde mi punto de vista- no es el odio, porque el amor une para construir, pero también el odio une, el odio te apega a la fuente del odio, para destruir, pero te apega; lo que se opone al amor -lo que pensamos los psicólogos cognitivos- es la indiferencia, es el ermitaño afectivo, eso que llamamos trastorno de la personalidad esquizoide, que son personas que no son capaces de comprometerse afectivamente, es como un autismo adulto ¿si?, desde el punto de vista afectivo. Entonces tu eres transparente, no me duele tu dolor, no me alegra tu alegría, ni compasión ni congratulación ¡nada! Estoy contigo… bueno… y cuando tu me miras y cuando tu actúas sobre mi yo, mi yo se vuelve un banco de niebla y tu pasas de largo. Entonces, el amor no es un concepto, el amor vivido y la experiencia del amor, es también un acto y ese acto como potencia básica tiene que estar mostrándose, el amor se prueba. A mi no me importa que tu me digas que me amas o que mi señora me diga que me ame, o cualquiera que me diga que me ame, ¿haber cómo lo pruebas, a ver cómo lo demuestras? Si ese amor no existe, no se siente en la práctica, en tus comportamientos, pues no existe; para mi no existe ¿de acuerdo? porque entonces es un amor conceptual y el amor no puede ser conceptual, el amor tiene que ser sentido y vivido intensamente, es decir, me tiene que atropellar, tiene que ser como un tsunami, me tiene que llevar.

S: Es decir, no es tanto cantidad sino calidad, no importa aquí sumas y restas, importa calidad de amor.

W: Por eso yo digo una frase que es: “No importa cuánto te amen, sino cómo te amen” la calidad del amor es mucho más importante que la cantidad, pero se tiene que notar, insisto, se tiene que notar. Si tu me dices que me amas, pero nunca me das un besito, nunca me acaricias la espalda, nunca me haces un regalito, nunca estás dispuesta a contemplarme y a mimarme… pues ¿dónde está el amor? No se ve ni se siente.
S: ok. Aquí esta pregunta podría ser muy interesante ¿si nosotros no vemos como esa pareja que tenemos al lado nos demuestra su amor, no nos lo está demostrando, podríamos nosotros enseñarle a amarnos como queremos?

W: Me parecería un gran error. Tu puedes dar alguna indicación, tu puedes decirle mira: llamada de alerta roja, no estoy satisfecho, a mi me gustaría que me acariciaras así, así y así o que me besaras o que seas más… tu se lo puedes decir una o dos veces , pero si no cambia ya enseñar implica un proceso casi terapéutico. A mi me llama mucho la atención esas parejas que se convierten en el coach del otro ¿si? un amor de coach, un amor de terapeuta, eso es absurdo, es decir, lo que tiene que hacer el otro si realmente me ama y tu amor no me llega es preguntarnos, primero: ¿Estoy pidiendo demasiado? ¿Estoy exigiendo demasiado? o ¿Soy hipersensible? o ¿Soy una persona que necesita tanto amor que el tuyo no me llega? Porque si no es así, tú deberías pedir ayuda profesional ¿si? o los dos. Entonces enseñarle a amar al otro digamos que tiene un límite, puedes enseñarle algunas conductas; no hagamos mi amor el salto de cucaracha, sino la aceituna verde en la oreja –si estamos en el kamasutra- ráscame la espalda… Sabes que…

S: Pero no pasarnos la vida pues, enseñándole a la otra persona.

W: No, es que tu no puedes ser la maestra del otro ¿si?, porque si el otro no tiene el repertorio mínimo de lo que implica vivir en pareja, pues necesita que alguien más se lo de fuera de ti.
Gracias Walter por estar acá con nosotros y enseñarnos acerca del contenido de esta nueva guía práctica para no sufrir de amor.

W: Bueno, para mi es un gusto. Es una guía que recomiendo, mucha gente sufre por amor, como dije es un problema –como yo lo veo- de salud pública y uno puede aprender a amar y que el amor sea gratificante, que el amor sea un proceso de crecimiento personal. Las personas que están encartadas o entrampadas en una relación donde o normal es sufrir y lo extraño es estar bien… están equivocadas; y las personas que están bien podrían estar mejor. Entonces yo recomiendo la guía como un espacio de reflexión para que pensemos un poco en algo que es tan vital e importante como es el amor.

S: Y bien, la invitación queda abierta, para leer la nueva guía del escritor Walter Riso. Visítanos en www.elartedesabervivir.com

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