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El Violín roto de Willy Arteaga que conmovió a Shakira y al mundo

Por Phrònesis
El violinista Willy Arteaga

La música es el verdadero lenguaje universal”, Carl Von Weber

¡Fuerza Willy! escribió Shakira cuando le autografió un nuevo violín.

Willy es un músico venezolano de 23 años, que antes tocaba en la Orquesta sinfónica juvenil y ahora es el violinista de las manifestaciones de protesta en Caracas. Su vida es un testimonio de coraje y esfuerzo.

Este hombre tomó la decisión de protestar con su violín, después del asesinato de otro joven músico, Armando Cañizales. Desde entonces, en cada manifestación, su único armamento es el poder de la música que se impone al sonido seco de los disparos. Disparos de armas que además de truncar vidas también se roban esperanzas y sueños de libertad.

Arteaga acude al rescate con su música.No lleva máscara. Afirma que no sale a pelear, solo a tocar su violín. Dice que le parece grandioso que la gente se entusiasme con su música y que se sume a la lucha.

En las marchas ha encontrado solidaridad, le regalaron un casco y los escuderos lo protegen. Una vez, alguien en medio de la confusión y la atmósfera pesada que traen los gases, se encontró a Willy en plena carrera y se detuvo a impregnarle el rostro con el antiácido para darle alivio A pesar de la desesperación y de la asfixia que producen los gases disparados desde la maldad, él continúa tocando.

A través de la música, Willy derrocha valor y gallardía, pero sobre todo generosidad. No hay fuerza superior a la convicción y eso a él le sobra. La convicción de estar del lado correcto y su música es la que habla.

Sin proponérselo se ha convertido en un símbolo de lucha pacífica, creativa y valiente, de esas que no dan tregua, de esas que desarman. El otro, el que reprime, lo único que tiene es la fuerza bruta, símbolo de la expresión de esa parte oscura que todos llevamos dentro.

Ese contraste de sonidos, el estruendo de los disparos y las melodías de su violín, nos reflejan lo que es el ser humano. Las personas somos luz y sombra. Conviven en nosotros la inequívoca posibilidad de mostrar al otro un lado generoso o el egoísmo más cruel. Es una decisión a quién alimentamos y a quién dejamos salir, al generoso o al malvado.

Hay quienes en este momento aciago en Venezuela deciden actuar desde la luz. Ser luz. Así es, Willy ha decidido con su música revelar el lado generoso, animar a los que luchan, pero también toca con fuerza y fe para quienes reprimen, para despertarles la consciencia.

Cómo perdió su violín…

El pasado 24 de mayo, Willy se preparó como los otros días para su concierto en la calle. Como las otras veces tocó para todos, su música no discrimina. El “Gloria al bravo pueblo” se dejó escuchar, entre el caos y la barbarie.

A pesar de la represión él continuó tocando. Debió ser por eso que en un arrebato, quizá por miedo a la música, a su poder que exalta el espíritu y ennoblece, una mujer de la Guardia Nacional buscó arrebatarle a Willy su violín.

Él se aferra con todas sus fuerzas, él no se deja; pero la maldad lo arrastra por el suelo, lo atropella, le destruye su instrumento y, él más heroico que nunca, lo suelta y llora.

En ese llanto se expresa toda la frustración y la impotencia. Llora y se pregunta hasta cuándo. Llora y anuncia que solo tocaba, que no tiene armas, que no lanza piedras Él solo toca el violín y esto parece molestar aún más a los protagonistas de la violencia. Los que prefieren reprimir porque piensan y creen que así resultaran vencedores, que así acallaran la música que pide libertad.

El lado luminoso de esta historia inicia cuando otro efectivo de la Guardia Nacional le devuelve el violín roto a Willy, quien se lo agradece con un abrazo. Esperamos que este gesto generoso, donde no cabe el rencor, se quede anclado en la memoria colectiva de los venezolanos tan llena de adversidad por estos días.

Un nuevo violín para Willy…

Solo unas pocas horas después y la nobleza, esa luz que se impone a las sombras por la fuerza de la voluntad, no se hace esperar. Son muchos los ofrecimientos de regalarle a violinista un instrumento nuevo.

Desde Oscarcito, quien le promete un violín firmado por diversos artistas, hasta Los Pichy Boys,   quienes le consiguen uno gracias a sus redes sociales y le cuentan a Shakira lo sucedido. Ella, con la generosidad a la que nos tiene acostumbrados, comenta emocionada mientras firma el nuevo violín de Willy “Que a la música nadie la pare”.

Willy con su música en medio del caos callejero nos recuerda el mito del Dios Apolo ( representación de la armonía, el orden, la razón), que hacía posible que los hombres tomaran consciencia de sus pecados. La música es poderosa, quien sabe si el miedo es a que se les despierte la consciencia, quizá ya es hora que lo apolíneo se imponga.

Para concluir con esta historia que derrocha luz, sepan que en pocas horas Willy volvió a tener un violín. Fue un compatriota quien se lo obsequió. Y salió de nuevo a despertar consciencias. Él al igual que Shakira, cree que a la música nadie debe detenerla. Willy no se rinde. Su música seguirá invitando a la paz.

Alguien en la última protesta en Caracas recordó al que fue llamado “cantor del pueblo” en Venezuela, Alí Primera, y evoca una de sus canciones… “¿Qué si luchan? Además de sobrevivir, ¿qué si luchan? Claro que sí, pequeño amor, claro que sí”…Y ahí están Willy y su violín para recordarlo.

La lucha de Willy es ahora de todos los músicos, ya el mundo sabe porque toca en las calles. Weber tenía razón. Todos entienden lo que sucede en Venezuela gracias a la música, el verdadero lenguaje universal.

Referencias:

Globovision

Fotografía de La Patilla

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