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El sexo tiene su ciencia

Por Phrònesis
El sexo tiene su ciencia

Todo lo que tiene que ver con el amor, sin importar si se siente en el cerebro, en el corazón o en el departamento inferior del cuerpo, obedece a alguna buena razón que los magos de la ciencia se han empeñado en conocer. En esa búsqueda han puesto en marcha estudios sesudos de verdad, que han demostrado, por ejemplo, que de las 7.200 veces que, en promedio, un hombre eyacula en su vida, 2.000 de ellas serán por masturbación.

Por: ESTHER BALAC

También se han atrevido a calcular que, si una relación sexual dura 15 minutos en promedio, una pareja de casados tendría que disfrutar, como mínimo, 600 horas en la cama.

Como a algunos esto les parece insustancial, debo recordarles que, gracias a datos como estos, y a los aportados por muchos estudios más, se ha podido establecer que el sexo es una función tan necesaria y vital como respirar y comer. También que va de la mano, funcionalmente hablando, con lo que llamamos amor.

Es más en la atracción y en el gusto inicial que sentimos por otros pueden mediar las mismas moléculas y hormonas; de allá que es más fácil que un hombre experimente una erección por una mujer que le gusta o a la que ama, que por una que no.

No se puede perder de vista que muchos de estos hallazgos sirven para mejorar el desempeño en la cama, favorecer la salud y, de paso, elevar la autoestima. Aunque hay estudios de estudios, como el que demuestra que en la eyaculación el semen alcanza una velocidad de 45 kilómetros por hora, también hay otros, como los que se enuncian a continuación, que reflejan que, en asuntos de amor y sexo, todo tiene su ciencia.

¿Qué dicen los estudios? Un vistazo a las últimas Investigaciones sobre el tema.

Ellos, sexualmente activos por más tiempo.

Tras un estudio con seis mil adultos, investigadores de la U. de Chicago encontraron que los hombres tienen una vida sexual activa más larga que las mujeres. Según este trabajo, 4 de cada 10 hombres entre 75 y 85 años sigue teniendo relaciones sexuales. Entre las mujeres de esa edad, 2 de cada 10 son sexualmente activas.

Química con límite.

Investigadores de la Universidad de Pisa (Italia) descubrieron que la química de la atracción sexual sólo dura dos años. Al cabo de ese tiempo las neurotrofinas, o moléculas del amor intenso, son remplazadas por la oxitocina, la molécula de la ternura.

Maduro y bueno.

Los orgasmos son más intensos con la edad, aunque la fogosidad de la relación sea menor. Eso lo demostró la Universidad de Duke (Estados Unidos), que comprobó que el 80 por ciento de las parejas mayores de 40 años reconoce que al disminuir las responsabilidades y el riesgo de embarazo, en la cama se disfruta más. También hay más experiencia.

El ritmo del sexo.

Un estudio de la U. de Pittsburgh encontró que las canciones con letras sexuales y degradantes hacen que los adolescentes tengan relaciones sexuales más tempranas. El 45 por ciento de quienes oyeron canciones en ritmo de rap y hip-hop, por ejemplo, tuvieron sexo en forma temprana, comparado con el 20 por ciento de quienes no las escucharon.

Enamorarse tarda menos de un segundo.

Tras analizar varios estudios sobre la respuesta del cerebro al concepto de amor, Stephanie Ortigue y su equipo de la Universidad de Syracuse (Nueva York) descubrieron que cuando un individuo se enamora se activan 12 áreas cerebrales para liberar compuestos químicos como dopamina, oxitocina y adrenalina. Cuando se está ante la persona amada, ese proceso se cumple en 0,5 segundos, dice Ortigue en un artículo publicado en ‘Journal of Sexual Medicine’.

Analgésico poderoso.

Los sentimientos intensos y apasionados de amor pueden ofrecer un increíble efecto analgésico similar al de los calmantes fuertes, aseguran científicos de la Universidad de Stanford (California). Mediante imágenes cerebrales encontraron que muchas de las áreas receptoras de dolor se bloquean con pensamientos amorosos, genuinos y duraderos.

Amor, menos amigos.

Las personas enamoradas tienen menos amigos que quienes no lo están. Según la Universidad de Oxford, el amor verdadero hace que la pareja se vea como un soporte en distintos aspectos, lo que acaba por desplazar incluso a amigos í­ntimos. Una persona enamorada sólo tiene, en promedio, tres amigos íntimos, sin contar a la familia cercana.

Cómo se elige a una mujer.

Tras analizar entrevistas hechas a 1.500 parejas y hacer un seguimiento de cinco años a mil de ellas, investigadores de la Universidad de Bath (Estados Unidos) encontraron que los hombres tienden a elegir mujeres más jóvenes y más educadas que ellos para garantizar felicidad y estabilidad, en la cama y fuera de ella.

Pensamiento sexual.

Los hombres piensan en sexo tres veces más que las mujeres, porque la zona de su cerebro que define la sexualidad es dos veces y medio más grande que en las mujeres, dice la neuropsiquiatra Louanne Brizendine, autora del libro ‘El cerebro femenino’. Asegura, no obstante, que la diferencia se va reduciendo con la edad.

Neuronas sonoras.

En sus estudios sobre el orgasmo femenino, el neurocientífico estadounidense Barry Komisaruk encontró que cuando las mujeres alcanzan este estado de entusiasmo, el sonido amplificado de sus neuronas se asemeja al que hacen las palomitas de maíz al estallar.

Es bueno para la salud.

  • Cerebro: en la fase de excitación se liberan endorfinas, que alivian el dolor, y oxitocina, que mejora el afecto. En el orgasmo se libera serotonina, responsable de la sensación de bienestar.
  • Corazón y circulación: cuando una persona está excitada, las células sexuales liberan óxido ní­trico, lo que favorece la dilatación de los vasos y aumenta el flujo de sangre. Disminuye la tensión arterial y mejora el desempeño del corazón.
  • Sueño: la relajación que se alcanza tras un orgasmo favorece el sueño profundo.
  • Salud mental: reduce la ansiedad, alivia el estrés y mejora la autoestima. Los sexualmente activos sufren menos depresión y tienen menos riesgo de suicidio.
  • Defensas: una o dos actividades sexuales semanales fortalecen el sistema inmunológico y protegen a las personas de resfriados y otras infecciones.
  • Próstata: la eyaculación frecuente elimina virus que pueden generar tumores.

Fuente: www.eltiempo.com

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