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El reto de ser feliz en la adversidad

Por Dr. Rodrigo Mazo Zea
Mujer feliz en la adversidad en su casa

La felicidad, más que un estado, es una actitud posible aún en situaciones de adversidad. Esta aseveración indica que ser feliz es un concepto más amplio que estar feliz. La felicidad, en su definición general como característica esencial del ser humano, es un rasgo que marca la tendencia a mantener una relación armónica de la persona consigo misma, con los demás y con el entorno.

Martín Seligman, en su libro La Auténtica Felicidad (2003), propone que la felicidad puede ser entendida en función de cinco elementos básicos: Las emociones positivas, el flow (motivación), el significado, los logros y las relaciones positivas,

En situaciones de adversidad estos elementos pueden verse afectados de manera que se presentan obstáculos para su satisfacción o desarrollo. Las emociones pueden alterarse generando sensaciones de angustia o desespero y la motivación disminuye pudiendo llegar a sensaciones de fracaso o desesperanza. El significado dado a los hechos se torna negativo por distorsiones cognitivas, se entorpece la consecución de los logros y se alteran las relaciones e interacciones con los demás.

El hecho de que las cosas no resulten como se espera representa para muchas personas un impacto negativo que puede conducir a un estado de desespero, angustia o sufrimiento. Ellos pueden desistir de seguir luchando para salir adelante, disminuyendo su confianza en sí mismos y en las posibilidades de sortear con éxito los asuntos problemáticos percibidos. Es una actitud autoderrotista que puede impactar de manera negativa en las posibilidades de éxito en el futuro.


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Sin embargo, esta afectación no significa una alteración estructural en la posibilidad de ser felices Puede tomarse como una oportunidad de reparación, elaboración o superación que debe movilizarnos al desarrollo de estrategias constructivas de afrontamiento para salir avante ante las demandas de las situaciones con un espíritu de crecimiento y fortalecimiento personal.  

Tenemos dos opciones de afrontar la realidad nte los retos y dificultades que se presentan en la vida de cada uno de nosotros: De manera pesimista, asumiendo una actitud de queja y de pasividad ante las posibilidades de manejo de la situación y esperando que las soluciones vengan de afuera; o de manera optimista y constructiva, adoptando  una actitud proactiva y responsable en el desarrollo de estrategias de solución y protección para uno mismo y otros.

¿Cómo ser feliz en la adversidad?

Estas son algunas formas positivas para asumir, de manera pertinente, las situaciones de adversidad y  fortalecer los rasgos de felicidad en cada uno:

Reconocer las reacciones emocionales y asumirlas de manera constructiva.

Ante las situaciones adversas es de esperar que se presenten reacciones negativas que no tienen que ser disfuncionales en sí mismas. Por el contrario, emociones como la ira, la tristeza y el miedo, entre otras, son reacciones esperables ante situaciones percibidas como negativas, pero que, si se elaboran de manera adecuada, constituyen dispositivos de crecimiento personal y de superación ante situaciones que resultan demandantes.

Mantener las motivaciones y metas fundamentales.

Cuando una situación se presenta como adversa no tiene que implicar la renuncia a metas o ideales previamente planteados. Las metas de vida, ligadas al desarrollo de las fortalezas y virtudes de cada uno, deben mantenerse como motivación fundamental de la existencia y asumir como transitorias las situaciones que nos alejen de ellas. Esto no implica que las metas sean estáticas o inmodificables pues en cada momento podemos estar revisando el norte hacia donde va nuestra vida y reorientarla cuando definimos que es necesario hacerlo.

Revisar el significado que damos a las cosas.

Debemos entender que más que las situaciones en sí, son las actitudes con las que las asumimos aquellas  que definen nuestras reacciones. Como los significados son construcciones personales ante los hechos cada persona tiene la capacidad de reconstruir, y reconstruirse, para interpretar de manera diferente y positiva las situaciones que producen angustia y perturbación.

Valorar los logros y los fracasos de manera realista y constructiva.

Las cosas que nos proponemos a diario no necesariamente resultan como esperamos, y la posibilidad de fracasar siempre está latente. El éxito siempre es deseable, pero no constituye una exigencia necesaria o imperativa para la persona. Los logros que resultan acordes con nuestras expectativas deben constituir un motivo de disfrute. Cuando no se obtiene lo esperado se debe analizar la situación y establecer estrategias de crecimiento y aprendizaje al respecto.

Cultivar relaciones armónicas con los demás y con el entorno.

En momentos de dificultad las relaciones con los demás constituyen un factor protector para superar de manera adecuada las demandas de la situación. Apoyarse en los otros, buscar su ayuda y su orientación puede permitirnos encontrar soluciones que resultan convenientes para superar las situaciones adversas. A la vez, reconocerse en la posibilidad de apoyar a otros con actitudes solidarias y proactivas nos hace sentir compasivos y útiles en nuestro entorno.

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