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Inicio ColumnasEl arte y la virtud del cuidado El confinamiento también deprime a los adultos mayores

El confinamiento también deprime a los adultos mayores

Por Dra. Nancy Castrillón
Mujer mayor sola mira por la ventana

La Organización de Naciones Unidas (ONU) calcula que, a nivel mundial, especialmente en los países desarrollados, el 40% de las personas mayores de 60 años o más viven de forma independiente, es decir, solas o solo con su cónyuge.

Dicho fenómeno, se ha venido considerando como un grave problema de salud pública, debido a que la desconexión social conlleva un riesgo mayor de sufrir depresión, ansiedad y problemas de salud mental.

Es importante resaltar que las personas mayores enfrentan grandes desafíos para mantenerse conectados socialmente, debido a los cambios inevitables que trae consigo el curso de la vida como la jubilación, la pérdida de personas cercanas como el cónyuge o los amigos y por la aparición de diversos problemas de salud que limitan su participación en actividades sociales (Cornwell & Waite, 2009).

Sin embargo, el aumento de la edad no necesariamente trae consigo la soledad o el aislamiento social. Incluso cuando los lazos familiares disminuyen, muchos adultos mayores cultivan relaciones más cercanas con aquellos que permanecen en sus redes y reportan niveles relativamente altos de apoyo social percibido.

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Así mismo, el ajuste relacionado con las expectativas y la edad también pueden favorecer una mayor satisfacción en las relaciones, a pesar de la disminución del tamaño de la red y la frecuencia de interacción.  

¿Cómo se manifiesta el aislamiento social?

La variedad y la complejidad de los mundos sociales de las personas es tan amplia que se puede distorsionar lo que se considera como asilamiento social y como este puede influir en la salud física y mental de las personas en general.

Por esta razón, cuando hablamos de aislamiento social, es importante distinguir las dos formas en cómo este se manifiesta, las cuales son:

1. La desconexión social:

hace referencia a la falta de contactos con los demás, el cual es debido a factores situacionales, como tener una red social pequeña, una interacción social poco frecuente y una falta de participación en actividades y grupos sociales.

2. El aislamiento percibido o sentimientos de soledad y no pertenencia

se caracteriza porla experiencia subjetiva de un déficit en los recursos sociales que se tienen, como la compañía y el apoyo. Estos sentimientos, suelen indicar una inadecuación percibida en la intimidad o compañía de las relaciones interpersonales de uno en comparación con las relaciones que uno quisiera tener.

Los ancianos y el aislamiento social debido al covid-19

En línea con lo anterior y como consecuencia de la pandemia por el coronavirus, la población mayor es la que más ha padecido el aislamiento y desconexión social, y los sentimientos de soledad y no pertenencia al mundo externo y a la sociedad en general, debido a las restricciones estrictas impuestas por los gobiernos para protegerlos del contagio del covid-19.

Para muchos ancianos el contacto social estaba fuera del hogar, por ejemplo, en guarderías, al ir a recoger a sus nietos, el asistir a centros comunitarios, bibliotecas o lugares públicos o de culto. Otros dependían del apoyo de los servicios de voluntarios o de atención social, y había otros que ya tenían la percepción subjetiva de estar socialmente aislados o sentirse solos.

Por tanto, cabe suponer que, si bien es cierto que el aislamiento social ha protegido a las personas mayores del contagio por el covid-19, también ha puesto en riesgo su salud mental y ha agudizado algunas de sus enfermedades previas, como la depresión y los trastornos de ansiedad, los cuales, como ya se sabe tienen una alta prevalencia en la vejez (Cornwell & Waite, 2009).

Depresión y confinamiento

Diversos estudios científicos, desde el campo de la psicología y la sociología han demostrado que las personas que se sienten solas o aisladas, y las que reportan poco apoyo social o la pérdida de las relaciones sociales, presentan diversos problemas de salud física y mental.

Con respecto a los adultos mayores se ha encontrado que aquellos que experimenten uno u otro aspecto del aislamiento social tienen un mayor riesgo de mortalidad, aumento de la morbilidad, disminución de la función inmune, depresión y deterioro cognitivo (Cornwell & Waite, 2009).

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Con respecto a la depresión, se ha encontrado que es un factor de riesgo para desarrollar problemas de salud físicos como osteoporosis, cáncer y trastornos cardiovasculares, y si a esto se le agrega todo lo que trajo consigo el coronavirus, está claro que las personas mayores son y seguirán siendo la población más vulnerable para tener un deterioro mayor en su salud física y mental de la que ya puedan tener.

Por consiguiente, si al confinamiento por covid-19 le sumamos ser mayor, vivir solo y otras variables, como:

  • El abandono de las relaciones y actividades.
  • El no tener familiares o amigos cercanos.
  • El miedo y la angustia al contagio.
  • El sentimiento de discriminación para el acceso a determinadas técnicas médicas.
  • La ausencia de visitas de familiares al hogar o las residencias.
  • El duelo por la pérdida de seres queridos.

Es esperable que uno de los efectos indirectos sea el empeoramiento en el estado de ánimo de la población anciana, principalmente un aumento de los síntomas depresivos, un empeoramiento de su estado cognitivo, y un mayor riesgo de suicidio (Olivera Pueyo, 2020).

Con respecto al suicidio es importar recordar que, en comparación con otros grupos de edad en muchos países, la tasa de suicidio es más alta entre las personas mayores, especialmente en aquellos que tienen enfermedades psiquiátricas previas, especialmente depresión.

Estrategias para disminuir los efectos adversos del confinamiento

Si bien es cierto que es responsabilidad de los familiares, los gobiernos y la sociedad en general de ayudar a los adultos mayores a prevenir y disminuir los efectos adversos que esta generado el aislamiento social debido al covid-19; también es cierto que los mismos adultos mayores son responsables y pueden participar de forma activa en el cuidado de su salud y su propia bienestar.

A continuación, les menciono varias estrategias que se han ido implementando, otras que es necesario recordar y otras que pueden poner práctica fácilmente.

1. Usar tecnologías en línea

En prácticamente todo el mundo se viene haciendo uso de las tecnologías para atender sus necesidades de salud y para proporcionar redes de apoyo social y un sentido de pertenencia con su comunidad.

Hay que tener presente que muchos ancianos no tienen un teléfono inteligente o no saben cómo usarlo. Sin embargo, una simple llamada telefónica de los familiares, los nietos o amigos cercanos u otras personas importantes, es un gran remedio para reducir los niveles de ansiedad y depresión.

Saber que hay otra persona que te escucha, y con la cual se puede tener una charla amena, tranquila y de manera frecuente, tiene un impacto muy positivo, ya que estimulan el funcionamiento cognitivo, disminuye los sentimientos de soledad y aumenta los niveles de bienestar.

También pueden hacer un voluntariado, participar en algún proyecto comunitario o realizar algún tipo de aprendizaje en línea de algo que les interese y les genere disfrute. Por ejemplo, clases de cocina, de música, de historia o cualquier actividad nueva que los estimule intelectualmente y que les permita mantener el contacto social.

2. Acompañamiento psicológico en línea

El acompañamiento o apoyo psicológico vía online esta siendo de gran ayuda en este tiempo de pandemia para disminuir la soledad y mejorar el bienestar mental de la población en general.  Por tanto, es importante que los familiares valoraren la posibilidad de recurrir a este tipo de acompañamiento para sus padres o abuelos.  

La gran mayoría de los adultos mayores tienden a no decirles a sus seres queridos como se sienten, ya que no quieren ser una carga o una molestia. Por esto, el acompañamiento psicológico, puede ser visto como un espacio en el cual podrán expresar con tranquilidad todos los sentimientos y las dificultades que les esta generado esta pandemia u otras preocupaciones que no se atreven a confiarle a otras personas.

3. Mantener estilos de vida saludable

Es fundamental que conserven o inicien rutinas saludables como el comer bien y hacer ejercicios. Los músculos sin actividad física pueden debilitarse, dejándolos más propensos a caerse. Además, la inactividad también puede provocar aumento de peso y otros problemas de salud, incluida la disminución de la capacidad cardíaca y pulmonar.

Pueden buscar una rutina de ejercicios que se puedan hacer en la casa. De hecho, en diferentes canales virtuales existen muchos programas de promoción de la salud y de actividades físicas, además este tipo de programas, también le puede ayudar a conectarse con diferentes personas.

Mantengan una alimentación sana y variada y una buena hidratación. Esto es fundamental para preservar y mantener un buen estado de salud y para prevenir y controlar enfermedades crónicas.

4. Acepten las ayudas que le ofrece la comunidad  

Hay muchas instituciones y organizaciones que están ayudando de diversas maneras a que puedan mantenerse socialmente conectados; así que abrasen y acepten este tipo de ayudas al igual que el apoyo de familiares, amigos, los proveedores de atención médica y las agencias de servicios sociales. 

5. Visitas de familiares o amigos cercanos

Mientras se sigan todas las recomendaciones de salud pública y los diferentes protocolos de cuidado y autocuidado, es muy importante que los hijos, hermanos o familiares les hagan visitas de forma periódica a los adultos mayores.

No solo por la importancia que tiene el contacto físico y la conexión afectiva, sino también porque es importante que vigilen y controlen si estos se están cuidando, si están llevando estilos de vida saludable o si se están tomando la medicación.

En estas visitas también se puede aprovechar para llevarles videos, audios, dibujos o cualquier otro recuerdo especial por parte de los nietos.

6. Lleven una rutina diaria

Llevar a acabo una rutina diaria permite darle un sentido a los días; por tanto, sigan rutinas diarias como levantarse de la cama, vestirse y alimentarse a la misma hora. También puede planificar su día de acuerdo a diversas actividades como, por ejemplo, llamadas a los amigos, lectura de un libro o el periódico, ver las noticias, cocinar o hacer ejercicios entre otros.

7. Enfrenten el miedo a salir a la calle

En muchos países ya se ha permitido que los adultos mayores puedan salir de casa, así que enfrenten el miedo, salgan y conéctense socialmente. Si practican de forma segura todas las acciones preventivas que se tiene establecidas pueden ir a caminar, tomar el sol o hablar con algún vecino.

Cuando salgan a la calle no se olviden de poner en práctica todas las acciones preventivas y de seguridad correspondientes: Usen la mascarilla de forma correcta, lleven pañuelos y desinfectante para las manos, procuren no tocar superficies y cuando lo hagan desinféctense las manos, eviten tocarse los ojos, la boca y la nariz. Y eviten el contacto cercano con otras personas que no usan mascarillas.

Cuando lleguen a la casa, deje los zapatos en la puerta de la entrada al igual que los objetos que no necesitan en la casa como llaves o billeteras, lávense bien las manos y limpien los objetos que ha usado fuera como las gafas o el teléfono, y laven bien la ropa.

Referencias

Armitage, R., & Nellums, L. B. (2020, May 1). COVID-19 and the consequences of isolating the elderly. The Lancet Public Health, Vol. 5, p. e256. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(20)30061-X

Verdery, A. M., Smith-Greenaway, E., Margolis, R., & Daw, J. (2020). Tracking the reach of COVID-19 kin loss with a bereavement multiplier applied to the United States. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. https://doi.org/10.1073/pnas.2007476117

Cornwell, E. Y., & Waite, L. J. (2009). Social disconnectedness, perceived isolation, and health among older adults. Journal of Health and Social Behavior, 50(1), 31–48. https://doi.org/10.1177/002214650905000103

Santini, Z. I., Jose, P. E., York Cornwell, E., Koyanagi, A., Nielsen, L., Hinrichsen, C., … Koushede, V. (2020). Social disconnectedness, perceived isolation, and symptoms of depression and anxiety among older Americans (NSHAP): a longitudinal mediation analysis. The Lancet Public Health, 5(1), e62–e70. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(19)30230-0

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1 comentario

Gloria Gallego 23 agosto, 2020 - 8:30 am

Fabuloso artículo

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