fbpx
Inicio Columnas El acoso escolar ¿Cómo reconocerlo y evitarlo desde la casa?

El acoso escolar ¿Cómo reconocerlo y evitarlo desde la casa?

Por Dra. Iris Luna
El acoso escolar ¿Cómo reconocerlo y evitarlo desde la casa?

“Durante tres años, Luis, un niño miope, de temperamento tranquilo y con 14 años, se convirtió en un objeto de mofa para un grupo de sus compañeros de clase. Los adolescentes le acosaban burlándose de su apariencia, lo forzaban a meter la mano dentro de los inodoros sucios, le daban golpizas en el baño y le rompían los lentes. Cuando los torturadores del Luis fueron interrogados, contestaron que perseguían al muchacho para divertirse”

El acoso escolar se plantea como un problema complejo que despierta cada vez más sensibilidad social, y que nos exige respuestas prácticas para solucionarlo; pese a que puede parecer complicado por estar implicados varios agentes de socialización —padres y profesores—junto con los organismos responsables de brindar la educación de los menores y éstos mismos. Esto no nos debe desanimar. El llamado bullying es un problema que afecta a un gran número de personas en proceso de evolución o formación. Por tanto es indispensable que tengamos claro el concepto y reconozcamos el papel que la familia tiene en la prevención y manejo del bullying.

  • El “bullying” es definido como el maltrato o intimidación entre compañeros que ocurre más frecuentemente en escuelas y colegios, y que se caracteriza por actitudes de acoso, humillación, ridiculización y/o agresión física o moral. El acoso escolar se da siempre en un marco de desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima, es un proceso reiterativo (se repite en el tiempo) y tiene una carácter intimidador.
  • Las personas involucradas en el bullying son: la víctima, el o los agresores y los condiscípulos que actúan como espectadores del hecho.
  • Los agresores varones tienden a provocar maltrato físico y verbal, mientras que las maltratadoras femeninas tienden a un tipo de bullying psicológico y social.
  • Usualmente el agresor es una persona conflictiva, con un pobre control de impulsos y con carencias afectivas a nivel familiar, que se traducen muchas veces en un bajo nivel de autoestima, pérdida de límites, pobre autocontrol y baja autonomía moral.
  • El agredido suele ser una persona de temperamento débil, tímido, inseguro y con pocas habilidades sociales. Con alguna frecuencia hay antecedentes de sobreprotección por parte de los padres.
  • El tener algún tipo de enfermedad o deformidad que se haga evidente (orejas grandes, uso de gafas, sobrepeso y obesidad, tics, tartamudeo, acné, etc.) puede ser un factor de riesgo para que el niño o joven sea el blanco de abusadores escolares.
  • Los espectadores pasivos o testigos del maltrato tienen una gran importancia en el desarrollo del mismo, puesto que el agresor o agresores pueden ser estimulados o inhibidos por ellos. Hay que tener en cuenta que esos testigos pueden cumplir un papel preventivo y ayudar a detener el proceso.
  • Por lo general el bullying se realiza en lugares libres de personas adultas como en las canchas deportivas, servicios sanitarios, duchas, a la salida del colegio. También es muy importante el acoso que se hace a través de las redes sociales. Muchos abusadores graban las escenas de maltrato y las hacen virales a través de mensajes usando teléfonos celulares. Otros individuos se esconden en el anonimato y desprestigian y humillan a la víctima a través de medios como Facebook y otros canales de comunicación virtual.
  • La familia ocupa un papel muy importante en la prevención del bullying mediante acciones como llevar a cabo una crianza en valores que incluyan el auto-respeto y respeto por los demás y la tolerancia a la diferencia. Es primordial que ambos padres establezcan con los hijos relaciones afectivas cálidas, que les proporcionen seguridad y confianza sin llegar a proteger en exceso; un cuidado atento, que se adecue a las cambiantes necesidades de seguridad y autonomía que los niños van experimentando con la edad; y una disciplina consistente (no fluctuante) que no caiga en el autoritarismo ni en la negligencia o la pasividad y que permita respetar ciertos límites. En el seno de las familias funcionales los niños son objeto de una atención continuada, confianza, afecto incondicional y sensación de sentirse protegidos. Una buena formación es fundamental para aprender que somos únicos, valiosos y dignos de ser amados, para desarrollar empatía por los demás y confianza básica, los fundamentos de la personalidad, los valores democráticos, las habilidades sociales y la resolución de conflictos de manera asertiva (ayudándoles al control adecuado de impulsos y manejo de la ira). De tal manera que madre, padre, hermanos y otros familiares cumplen un papel fundamental a la hora de prevenir, detectar o manejar un abuso escolar. Recordemos que nuestros hijos copian mas lo que hacemos que lo que decimos, así que es importante ser cuidadosos de no estimular (incluso sin darnos cuenta) actitudes xenófobas, racistas, homófobas y prejuiciosas hacia las demás personas.
  • En el afrontamiento de un caso de matoneo o bullying no debemos olvidar que tanto el agredido como el agresor son niños y que ambos necesitan ayuda y consejo e intervenciones específicas.
  • Hay que prevenir la violencia desde el mismo entorno familiar; para esto es preciso favorecer condiciones como:
    1. Identificación con unos modelos básicos educativos apoyados siempre en la empatía y la democracia, que permitan establecer vínculos de buena calidad y ayuden a romper con la reproducción intergeneracional de exclusión y violencia. Hay antecedentes de que muchos adultos que padecen o ejercen violencia o exclusión han nacido en familias en las que desde tiempos atrás existían estos problemas.
    2. El desarrollo de un empoderamiento y la superación del sentimiento aprendido de sentirse indefensos en los adultos que deben educar a los niños. Los padres deben aumentar la capacidad para llevar el control de sus propias vidas y desarrollar un proyecto vital con el que se sientan satisfechos. Esto favorece enormemente la eficacia en la educación de los hijos, especialmente durante la pubertad, al ayudarles a afrontar con seguridad los cambios que están viviendo y facilitar su autonomía, autoeficacia y autoestima.
    3. Desarrollo de habilidades de comunicación intrafamiliar y resolución de conflictos.
    4. Comprensión de los cambios que viven los hijos y acercamiento respetuoso y efectivo.
    5. Rechazar la violencia intrafamiliar en todas sus manifestaciones. Se sabe que la exposición a la violencia durante la infancia y adolescencia, incluido el castigo físico o la que repetidamente se ve en la televisión y videojuegos, puede llevar a justificarla e incrementa el riesgo de ejercerla o padecerla en el futuro.
    6. Prevención activa de la intolerancia y el sexismo dentro del entorno familiar y fuera de él.
    7. La búsqueda (cuando sea necesario) de recursos de apoyo y consejería familiar, que favorezcan su integración, armonía y ayuden a superar conflictos y situaciones de aislamiento. No olvidemos que los psicopedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y psiquiatras pueden ser de gran ayuda para la detección, prevención y resolución de problemas intrafamiliares que pueden hacer vulnerables a los niños de padecer de matoneo o Bullying.

 

Por: Dra. Iris Luna
Médico psiquiatra – Máster en nutrición
Especialista en sobrepeso y obesidad
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com

Related Articles

Deja un comentario

CEREBROS DIGITALES: Cómo afrontar el impacto de la virtualidad en nuestra salud mental - Rodrigo Isaza

Webinar gratuito inicia en:

-
x