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Ecología emocional: algunas preguntas y respuestas

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Ecología emocional: algunas preguntas y respuestas

¿Cómo surgió el modelo de “Ecología Emocional”?

El primer libro sobre el tema aparece el año 2003 con el título “La Ecología Emocional: Más allá de la inteligencia emocional” editado por Editorial Amat. La palabra ecología viene de oikos: casa, y logos: conocimiento. Así, etimológicamente, Ecología Emocional significa “conocimiento de nuestra casa emocional”.

La Ecología Emocional  o Psicoecoafectividad plantea dar un paso más allá de la Inteligencia Emocional. Se trata del arte de gestionar nuestros afectos de tal forma que la energía emocional que de ellos se deriva se canalice en dirección al crecimiento y mejora como seres humanos, a la mayor calidad de nuestras relaciones con los demás y a un mejor y mayor cuidado del mundo que nos rodea. Es el arte de la sostenibilidad emocional e incluye dos valores importantes: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional global.

¿Qué beneficios tiene?

Ayuda a vivir una vida emocionalmente más sostenible y armónica. Una persona nota que es emocionalmente ecológica porque su vida no “le pesa”, porque tiene una buena relación consigo mismo, es capaz de relacionarse con los demás desde la libertad y la autonomía responsable en lugar de depender de ellos, y además participa dando respuestas creativas y amorosas a los problemas del mundo. En el escanner emocional de estas personas predominan las emociones agradables como: gratitud, alegría, ternura, paz, amistad, amor… y un buen nivel de bienestar subjetivo.

La Ecología Emocional ofrece un modelo preventivo: reduce la patología vinculada a la incompetencia en la gestión de la propia existencia y promueve la co-creación de ecosistemas más sanos que permiten el crecimiento armónico de cada persona respetando su singularidad.

¿En qué ámbitos de la vida cotidiana podemos aplicar la ecología emocional?

En todos los ámbitos de la vida personal, profesional y social. Es una cosmovisión, una forma de actuar ante los retos de la vida partiendo que sólo si mejoramos nosotros como personas, el mundo va a mejorar. Actualmente la estamos aplicando en los ecosistemas educativo, hospitales, organizaciones diversas y empresas además de para el crecimiento personal.

¿Cuáles son los principales contaminantes emocionales?

Pensamientos tóxicos, emociones y acciones tóxicas, desvinculadas de la conciencia de que somos partes de un gran TODO en el que nuestras acciones tienen consecuencias.

Contaminamos con quejas, con victimismo, con nuestros prejuicios; cuando dejamos sin gestionar muchas emociones y nos limitamos a retenerlas. Éstas con el tiempo se vuelven tóxicos que nos desequilibran y que producen emisiones contaminantes a nuestro entorno. Por ejemplo, la ira retenida se puede convertir en rabia o rencor, y el rencor en resentimiento que es la antesala del odio. Todos ellos son subproductos o residuos emocionales que si retenemos nos puede enfermar.

Ecología emocional: algunas preguntas y respuestas

¿Qué se puede hacer para eliminar esos contaminantes sin dañar al resto?

Las que son muy tóxicas deben soltarse gestionándolas adaptativamente, intentando que no impacten negativamente en nuestro entorno. Algunas las podemos reciclar si las traducimos correctamente y las tomamos como semáforos que nos avisan de que es preciso que hagamos cambios en nuestra vida. Así los celos nos pueden señalar que pensamos que otra persona puede ser de nuestra propiedad o bien que nos sentimos inseguros de nuestra capacidad para conservar una relación. En estos casos podemos actuar en la dirección de mejorar nuestras capacidades y trabajar el desprendimiento en lugar de criticar al otro o asfixiar nuestra relación.

¿Qué hay que priorizar para tener un ambiente emocional sano?

La Ecología Emocional plantea que, en determinado momento de nuestra vida, debemos elegir entre la creatividad o la destructividad. Esta elección es clave y no hay punto medio puesto que sabemos que toda la energía que no invertimos en la mejora de nosotros mismos, de nuestras relaciones y del mundo, automáticamente se convierte en energía destructiva. Cuando detectamos que una relación es ficticia, insana o nos impide crecer como seres humanos que somos, debemos aplicar el séptimo principio de la gestión emocionalmente ecológica de las relaciones y “hacer limpieza” separándonos de ella.

También podemos ser menos vulnerables a las personas tóxicas:

  • Soltando nuestro ego, nuestro orgullo y narcisismo; optando por la generosidad en lugar de vivir inmersos en nuestro egoísmo.
  • Comprendiendo que podemos elegir no aceptar las agresiones que nos llegan, que podemos elegir no retenerlas ni incubarlas a fin de que no se produzca este producto intermedio tóxico que es el sentimiento de ofensa.
  • Asumiendo la responsabilidad de aprender a dar una salida no agresiva a nuestro caos emocional construyendo un autocontrol emocional que descanse en el conocimiento y confianza en nosotros mismos.
  • Aprendiendo a reforzar nuestra mente – para que sea más flexible y capaz de comprender que no existe una realidad única y que somos interdependientes -; a aceptar y gestionar de forma emocionalmente más ecológica nuestras emociones – para que éstas no se transformen en productos tóxicos que nos muevan a la destructividad y poder dirigir su energía hacia la mejora individual y colectiva; y asumiendo que nuestras acciones nos definen y que es importante que sean el resultado de nuestra coherencia personal.

¿Todos podemos ser una persona CAPA? ¿Qué se necesita para lograrlo?

Proponemos un modelo humano que integra lo mejor de las características adquiridas como especie a lo largo de nuestra evolución. Es el CAPA: La persona Creativa – Amorosa – Pacífica – Autónoma. De la unión del modelo CAPA  con la conciencia ecológica surge el homo ecologicus, una forma más evolucionada de ser persona en el mundo puesto que integra la dimensión afectiva  y el don de la lucidez.

Los cuatro ejes CAPA están interrelacionados entre ellos y deben desarrollarse de forma sincrónica puesto que, de no ser así, se produciría un desequilibrio. Representamos este modelo en la forma de cometa porque el objetivo de ser una persona CAPA es que, metafóricamente «levantemos el vuelo», y exploremos todos los paisajes y posibilidades  que la vida nos ofrece.

Ecología emocional: algunas preguntas y respuestas

¿Cómo sería una persona así?

Creativa: con capacidad para buscar recursos y soluciones mejores a los retos que se le plantean. Una creatividad orientada por valores positivos en lugar de ser movida por la ambición, el egoísmo, el afán de poder, la discriminación, o el éxito. La persona creativa es flexible, capaz de deshacer y rehacer su mapa mental cuando aparecen elementos nuevos o cambios inesperados. Es alguien que en el dilema inicial ¿crear o destruir? ha optado claramente por la primera opción.

Amorosa: elige el amor como la máxima fuerza creadora, como el sentimiento más difícil de construir y la conducta más difícil de adoptar consciente de que es la energía que nos puede salvar. La persona amorosa dedica su vida a cultivar y perfeccionar el difícil arte de amar: conocimiento, responsabilidad, respeto, compromiso, cuidado y comunicación. Incorpora buenas dosis de ternura a sus acciones cotidianas, un elemento que humaniza, suaviza y cura. Sin amor la inteligencia nos hace perversos; la justicia, implacables; el éxito, arrogantes; la autoridad, tiranos y la ley, esclavos.

Pacífica: pero no amorfa ni pasiva. No rehúye el conflicto ni los problemas, sino que los enfrenta, sin agredir ni lesionar a los demás o a si misma. Tiene conocimiento y autocontrol de sus emociones y sabe darles una salida adaptativa. Es asertiva, habla desde el yo, sin juzgar a los demás, compasiva y solidaria, que aprende, escucha, calla y se expresa cuando es preciso. Un ser pacífico que no contamina emocionalmente porque se conecta a energías ecológicas, limpias, renovables y sostenibles; entrenado para buscar soluciones pacíficas a los conflictos que se le presentan.

Autónoma: una persona en continuo proceso de mejora, que construye su proyecto de vida. Capaz de vivir en silencio y soledad – aunque no aislada y desconectada- y de convivir sin ahogar ni dejarse oprimir. Alguien que se autolidera y se respeta a sí misma: consciente de sus necesidades, deseos, pensamientos, valores y emociones, y que no utiliza a los demás como medios para llenar su vida

@EcoEmocional
www.fundacioambit.org
www.ecologiaemocional.org

Bibliografia
  • La Ecología emocional. Jaume Soler i Mercè Conangla. Editorial Amat
  • Ámame para que me pueda ir. Jaume Soler y Mercè Conangla. Editorial Amat

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