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Divorciarse cuando hay hijos: elige tu mejor actitud para este proceso

Por Lic. Marcela Monte
Divorciarse cuando hay hijos: elige tu mejor actitud para este proceso

En el anterior artículo quedó de manifiesto que existe la posibilidad de concretar una separación, y hasta un proceso completo de divorcio bajo condiciones que garantizan que, ante una situación  que resulta estresante para todo el grupo familiar, esta puede ser la mejor salida.

Los nuevos interrogantes

Las mayores incógnitas que surgen a partir de ese momento para los padres, se vinculan con la relación con los hijos, por ejemplo:

  • ¿Cómo mantener un vínculo sano con mis hijos?
  • ¿Cómo hacer que cada momento compartido sea de calidad?
  • ¿Cómo no dañarlos con esta decisión?
  • ¿Puedo brindar una crianza de calidad por mí mismo?

El compromiso con los hijos: llevar adelante un proceso maduro

La madurez aquí habla de la posibilidad adulta de responder con comportamientos ajustados, es decir no impulsivos ni infantiles a las diferentes situaciones que se presenten. Regular los estados emocionales para poder funcionar como padres presentes y contenedores, aún estando tristes o enfadados. Esta actitud puede en algunas personas surgir naturalmente, aunque habitualmente requiere de un fuerte trabajo personal con el firme propósito de asumir esta posición. A veces se logra en forma autodidacta –con lecturas de libros y guías al respecto-, otras veces requiere de apoyo que puede ser desde un guía espiritual hasta un profesional psicoterapeuta.

Proponerse responder con sensatez

Plantearse evitar planteos o respuestas que puedan despertar reacciones defensivas en el otro: dos personas que se conocen bien, saben las formas sutiles o groseras de atacarse. Por ello pueden activar actitudes de defensa, que por supuesto implican un monto de tensión, con un resultado de tirantez que siempre es negativo.

Regular los comentarios

Todo lo que se hable respecto de la expareja y la forma en que se exprese, representa información que los pequeños absorben. El contenido de lo que se diga –aún cuando se está hablando con otra persona y ellos oigan- y el cómo se dice, son un estilo de manifestación: si el modo es agresivo, culpabilizador, cínico o sarcástico es entonces una pésima idea porque confunde al niño, haciendo que sea más difícil armar y organizar esta nueva realidad que se le presenta.

Cuidar los gestos hacia el otro padre

La manera de dirigirse hacia el otro padre, y de referirse a la situación de la separación –que es nueva para todos-, debe ser muy cuidada a cada instante. Mantener un tono neutral es la gran meta y, por supuesto  que en medio de la revolución emocional que implica tomar nuevos caminos, podría parecer ideal o inalcanzable. Ahora, si sirve de motivación tenerlo en cuenta, se trata del principio fundamental para una adecuada elaboración de esta delicada circunstancia que no ha sido elegida por los hijos.

A veces el otro progenitor no se halla en la misma posición

La mayoría de las veces esto es así. Fundamentalmente quien ha decidido dar el paso con la decisión de separarse suele haber meditado o madurado internamente esta situación, no así la otra parte de la pareja que puede encontrarse rezagada en este sentido, ya que en su mente aún reconociendo las dificultades, guardaba la esperanza de que las cosas se resolvieran de alguna manera.

Generalmente el divorcio despierta emociones contradictorias o cambiantes y, así sea que se haya definido de común acuerdo, la expareja siempre puede tener una experiencia diferente. Entonces resulta saludable no construir expectativas acerca de las reacciones o respuestas de la otra persona ante cada nueva decisión a tomar en conjunto o de cada acuerdo al que se busque arribar.

Cómo hacerlo

Centrarse en estar lo mejor posible y en generar las mejores condiciones para los hijos es una vía válida para encarar el presente y definir lo que va siendo este nuevo futuro. Elegir la felicidad personal con la separación no implica que los hijos vayan a experimentar lo mismo; al menos no inmediatamente. Puede ser que con el paso del tiempo y, si los adultos mantienen coherencia en sus acciones en un estilo de vida saludable y asertivo, los niños aprendan que se puede vivir plenamente luego de atravesar la incomodidad de lo nuevo e inesperado.

Recuerda:

Los niños necesitan a ambos padres, y cada uno desde su postura le va a dar la pauta de estar presente cubriendo sus necesidades físicas, económicas, afectivas y sociales.

Vale la pena asumir conscientemente esta postura por uno mismo y resulta altamente motivador hacerlo también por la salud mental de los pequeños.

Mantener la cordura, la integridad  y una actitud respetuosa y cordial es un enorme desafío: ATRÉVETE.

Por: Lic. Marcela Monte

Facebook:  https://www.facebook.com/LicMarcelaMonte/
Licenciada en Psicología
Universidad Nacional de San Luis / Argentina
Psicoterapeuta Cognitivo – Conductual Infantil
Contacto: info@infantopsicologia.com 

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