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31 de mayo: Día Mundial sin Tabaco

Por Phrònesis
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaquismo es una de las principales causas de muerte, enfermedad y empobrecimiento en el mundo, con cerca de 7 millones de fallecimientos cada año (más de 6 millones por ser consumidores del producto y alrededor de 890.000 en condición de no fumadores expuestos al humo de tabaco).

Anualmente, la OMS y sus asociados celebran el Día Mundial Sin Tabaco cada 31 de mayo con el objetivo de fortalecer la cruzada en pro de concienciar sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco, la exposición al humo de tabaco ajeno y para disuadir el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.

Los datos de la OMS demuestran que el tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública a nivel global. Curiosamente, casi el 80 % de los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios, lo que podría ser una señal del flagelo que supone la desinformación y poca educación en materia de salud comunitaria y riesgos del tabaco. 

Consumo de tabaco y afectaciones a la salud

El tabaquismo es una adicción provocada por el consumo de tabaco, fundamentalmente asociada con uno de sus componentes activos, “la nicotina”, que actúa de manera agresiva sobre el sistema nervioso central y el organismo en general.

En la actualidad, existe evidencia de la estrecha relación entre el tabaco y múltiples enfermedades, algunas de ellas, irreversibles:

1. Cáncer

Está demostrado que el tabaco es una causa muy potente de los cánceres de pulmón, laringe, faringe, esófago, vejiga, riñón y páncreas. Ciertas investigaciones indican que fumar está relacionado con un mayor riesgo de leucemia y cáncer de estómago, mama, hígado y cuello uterino.

2. Pulmones

Fumar daña las vías respiratorias y los pequeños sacos de aire en los pulmones. Este daño comienza temprano en los fumadores, y la función pulmonar continúa empeorando mientras la persona fume. Sin embargo, puede que tome años antes de que se pueda notar el problema lo suficiente como para diagnosticar enfermedad pulmonar.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Es el nombre para referirse a enfermedades de pulmón a largo plazo, incluyendo bronquitis crónica y enfisema. El riesgo de desarrollar EPOC es particularmente alto entre las personas que comienzan a fumar a una edad temprana, ya que el humo del tabaco retrasa significativamente el desarrollo pulmonar.

  • Bronquitis crónica: es la inflamación del revestimiento de los bronquios, que llevan aire hacia y desde los sacos de aire (alvéolos) del pulmón. Se caracteriza por la tos diaria y la producción de mucosidad (esputo).
  • Enfisema: es una afección en la cual los alvéolos que están en los extremos de las vías aéreas más pequeñas (bronquiolos) de los pulmones se destruyen como resultado de la exposición dañina al humo de cigarrillo y a otros gases y partículas irritantes.

El tabaco también exacerba el asma, que restringe la actividad y contribuye a la discapacidad.

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3. Corazón

El tabaquismo acelera la frecuencia cardíaca, contrae las arterias principales y puede ocasionar alteraciones en el ritmo de los latidos del corazón. Todo esto hace que el corazón se esfuerce más. Fumar también aumenta la presión arterial, que a su vez incrementa el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

4. Fertilidad

La fertilidad de hombres y mujeres se ve reducida. Por otro lado, el riesgo de impotencia masculina se ve aumentado por el consumo de tabaco.

5. Embarazo y parto

La probabilidad de abortos es sustancialmente mayor en mujeres fumadoras. Además, estas suelen tener más complicaciones durante el embarazo.

Los bebés de madres fumadoras suelen pesar una media de 200 gramos menos al nacer que los hijos de madres no fumadoras. Esta reducción del peso se asocia con mayores riesgos de fallecimiento y enfermedad durante la lactancia y la primera infancia. Por otro lado, los niños cuyos padres son fumadores tienen el doble de probabilidades de sufrir infecciones respiratorias graves.

Tabaquismo y medio ambiente

Cada año, se siembran 7,5 millones de toneladas métricas de hoja de tabaco. Solo en China se producen 3,2 millones de toneladas métricas. Estos sembradíos constituyen 4,3 millones de hectáreas en 124 países, proceso que ha conducido una de las más grandes deforestaciones que la Tierra ha experimentado. Desde 1970, se han perdido 1.500 millones de hectáreas de bosques, lo que ha elevado en un 20 % los gases de efecto invernadero.

La OMS estima que para curar el tabaco necesario en la elaboración de 300 cigarrillos se corta un árbol adulto. La tala de árboles también se emplea para construir los graneros donde se realiza esta cura, y no hay que olvidar el papel necesario para la elaboración de los cigarrillos, los empaques y los cartones.

Un informe de Tobacco Atlas identifica a Colombia y El Salvador como los principales países consumidores de tabaco en América Latina. Aún así, el consumo de cigarro disminuyó de 459.6 billones a 401.2 billones de cigarrillos por año entre 1980 y 2016, gracias a las fuertes políticas de control de tabaco en la región”.

La producción de tabaco incide en el cambio climático de múltiples maneras. Al talar bosques y selvas para su cultivo y curación, los árboles destruidos emiten el dióxido de carbono (CO2) que tenían almacenado, y cuantos menos árboles quedan, el planeta tiene menos capacidades para absorber el gas de efecto invernadero (GEI).

Según reportes de la Asociación Española Contra el Cáncer, se estima que los consumidores de tabaco producen 225 mil toneladas de dióxido de carbono cada año, esto equivale aproximadamente a las emisiones producidas por 12 mil autos que realizan recorridos de 10 mil kilómetros.

Las colillas de cigarro representan entre el 30 y el 40 % de los residuos recogidos en actividades de limpieza urbana y costera. De acuerdo con la organización Ocean Conservancy, tirar una colilla de cigarro puede contaminar hasta 50 litros de agua potable, ya que el filtro conserva la mayoría de la nicotina y el alquitrán del cigarrillo.

Además, no todos los cigarrillos son apagados correctamente, causando incendios forestales devastadores para el medio ambiente.

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