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De la lactancia materna a la alimentación complementaria (Parte 2)

Por Dra. Iris Luna
Alimentación en los bebés

Encuentra la primera parte de este artículo aquí: De la lactancia a la alimentación complementaria (Parte 1).

La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a partir de los seis meses de vida, primero unas dos o tres veces al día entre los seis y los ocho meses, y después, entre los nueve y los once meses y de los doce a los veinticuatro meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.

Ten en cuenta lo siguiente:

  1. La experiencia de comer debe ser placentera. Emplearla para premiar o castigar una conducta puede ser un método “eficaz” a corto plazo pero les aseguro que es contraproducente. ¡Por favor, usemos el sentido común! No sirve para nada obligarlos a comer zanahoria o espinaca cocida e inmediatamente después premiarlos con dulces y golosinas, debido a que estamos dando dos mensajes muy distintos.
  2. La cantidad de calorías que necesita un niño varía de acuerdo a la edad y a las actividades que realiza. Aproximadamente, hasta los cuatro años hay un crecimiento acelerado que demanda una cantidad de nutrientes diferente a la que requiere un niño de diez años, cuando el crecimiento es más lento.
  3. Todas esas comidas procesadas como compotas y papillas industrializadas, que vienen en frascos o paquetes, están llenas de conservantes, colorantes, saborizantes químicos, estabilizantes, grasas poco saludables, azúcares y una inmensa lista de químicos imposibles de mencionar. Si por alguna razón tienen que comprar alguna vez una comida de bebé industrializada, incorporen el hábito de leer las etiquetas, no se queden tranquilos con lo que dicen los comerciales de la televisión o las letras y dibujos grandes que aparecen en el empaque.
  4. Por lo anterior, ser ingeniosos y cuidadosos en la preparación de los alimentos es algo fundamental. No ofrezcan a sus hijos, lo que ustedes nunca comerían, por ejemplo, una zanahoria cocida muy blanda y sin gracia no le provoca ni al más convencido de los veganos. La clave es siempre presentar los alimentos en el punto correcto, combinados con otros alimentos de colores vistosos y presentarlos de una manera atractiva para que los niños se antojen.

Comer en familia saludablemente

5. Cocinar rico y saludable no es costoso y no requiere horas en la cocina. Hace poco una madre de una bebita de ocho meses me dijo que le prepararía los alimentos a su pequeña de la misma forma que se los daba a su abuelo cuando estaba enfermo. ¿Ustedes recuerdan la comida de hospital? ¡por favor!, olvídense de que la comida saludable es la dieta para enfermos. Si no son hábiles en este tema, les aconsejo que consulten páginas especializadas en Internet o visiten a la nutricionista quien tendrá muchas cosas para decirles.

6. Recuerden que los hábitos alimenticios se aprenden dentro del seno familiar. Si ustedes como adulto(a)s no comen frutas, legumbres y verduras no pueden esperar que sus hijos lo hagan. El ejemplo empieza por los padres, quienes deben resaltar siempre los valores nutricionales de los alimentos, pues los niños son unos grandes imitadores.

Para profundizar en este tema les recomiendo que revisen mi artículo “Atención a los malos hábitos alimenticios”.

7. Si notan que una verdura en particular no le gusta al niño, pruebe con otra manera de prepararla en donde la verdura quede camuflada o pierda su protagonismo. Obligarlos a comer siempre lo mismo genera hastío y rechazo.

8. Es una excelente idea mantener a su alcance una bandeja con vistosas frutas de temporada, bien lavadas para que puedan tomar una pieza a su antojo. Vigilen la pertinencia de dejar frutas con semillas grandes adentro, pues pueden causar accidentes.

9. Recuerden (después de los seis meses), hidratar bien al niño, y aún más si corretea y se deshidrata. Para esto, como siempre, la mejor opción es el agua. Muchas personas le añaden sabor natural adicionando unas gotas de limón, rodajas de pepino, hojas de menta, etc. Por favor no adicionen azúcar ni le ofrezcan zumos industriales o gaseosas, por más apetitosos que estos parezcan.

10. Interesarse por lo que comen cuando están de visita en casa de los abuelos o en la guardería es fundamental. No es buena idea dejar en manos de otros la alimentación de sus hijos, a no ser que ustedes les hayan explicado de qué manera quieren que se alimente a sus hijos. Muchas madres se quejan de las “visitas a los abuelos, quien proporcionan a sus nietos” helados, chocolatinas, donuts, gaseosas, chuches, etc., y las consecuencias posteriores que trae su ingesta tales como diarreas, mala digestión, rechazo de la alimentación cotidiana, entre otras. No es conveniente regularizar los cambios de alimentos los fines de semana; para esto se requiere ser asertivo y tener charlas muy claras y argumentadas con los cuidadores temporales.

Madre e hijos comiendo sano

Recuerda que las frutas y verduras variadas son la base de cualquier dieta saludable, es por eso que la OMS y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), recomiendan consumir diariamente mínimo 400 gramos de unas y otras. Si una manzana pesa aproximadamente 180 gramos y un banano 150 gramos, saquemos cuentas. ¿Ya comiste tu dosis de frutas de hoy? Y ¿tus pequeños? La nutricionista con especialidad en pediatría Adriana Cadena, asegura que tanto los niños como los adultos deben comer a diario tres porciones de fruta entera, no en forma de jugo y dos porciones al menos de verdura. Es muy importante incluir vegetales en nuestra dieta porque además de otros beneficios, contribuyen a mantener nuestro sistema cardiovascular sano, previene algunos tipos de cáncer, diabetes y la temida y tan frecuente obesidad.

Si quieres profundizar en este tema, te recomiendo mi artículo: “Hablemos de alimentación equilibrada y porciones nutritivas y suficientes”

Se calcula que cada año podrían salvarse aproximadamente 1,7 millones de personas si aumentaran la ingesta de frutas y verduras. Además de las frutas y verduras, se deben consumir proteínas de alto valor biológico, cereales integrales, leguminosas, semillas, frutos secos y grasas saludables (pequeñas proporciones). Saquen de sus carros de mercado esos cereales llenos de azúcar y sodio, los jugos industriales, los salchichones y carnes curadas o grasosas, los paquetes de patatas fritas y otros chuches que no nutren para nada, pero que engordan y enferman a la población.

Sin duda alguna, un niño mal alimentado no puede pensar bien, porque si tiene deficiencia de hierro en su sangre (anemia), su cerebro no se oxigena ni se nutre bien; es muy posible que le falle la memoria, pierda coeficiente intelectual, tenga sueño permanente, se enferme mucho y padezca de alergias por las bajas defesas, y sufra de   obesidad desde la infancia. Todos sabemos que un niño gordo, no es un niño sano.

A continuación  comparto un material del Dr. Carlos González que nos puede orientar bastante en este tema tan importante.

Finalmente, una alimentación apropiada, suficiente, variada y organizada durante los primeros años de vida, es determinante para adquirir y conservar una buena salud; así como para garantizar el desarrollo pleno de todas las capacidades físicas y cognitivas. De este modo, unos buenos hábitos en la conducta alimentaria nos darán excelentes frutos en el futuro.

Si les interesa este tema, les recomiendo que lean detenidamente el siguiente material de manera muy especial. Pueden conseguirlos también en versión digital y le harán un gran favor a la nutrición de sus pequeños. Estos materiales pueden inspirarlos a lanzarse a la aventura de la nutrición infantil adecuada.

  1. ¡Mamá come bien! Alimentación saludable en el embarazo y la lactancia. (Julio Basulto. Dietista-nutricionista)
  2. Se me hace bola. Para cuándo los niños no comen como quisiéramos (Julio Basulto)
  3. La nueva guía de alimentación infantil de la Generalitat de Catalunya. Recomendaciones para la alimentación de la primera infancia.
  4. Tú eliges lo que comes (Pediatra Carlos Casabona).
Por: Dra. Iris Luna
Médico Psiquiatra – Máster en Nutrición
Especialista en Sobrepeso y Obesidad
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com 

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