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Cuando stalkear a tu expareja se convierte en una obsesión

Por Phrònesis
Cuando stalkear a tu expareja se convierte en una obsesión

Stalkear a la expareja es una forma de espiarle, de saber qué hace y con quién se relaciona, pero de forma tecnológica. Puede iniciar como simple merodeo digital, una curiosidad espontánea de saber si de alguna manera permanecemos en su vida, si nos nombra en su muro o si estamos presentes en la actualización de su estado. Buscamos en sus redes sociales una imagen, una frase o algo que nos aliente.

Queremos saber todo del otro, enterarnos de qué hace, con quién interactúa, cómo se siente, si nos nombra, qué respuesta recibe, qué fotos cuelga, si actualiza su estado, si tiene nuevos amigos, a quién sigue, quién lo sigue, qué postea. Queremos saberlo todo y en todo momento.

Stalkear es una manera premórbida de mantener el vínculo con nuestra expareja, de saber si aún estamos presente así sea en sus redes. Buscamos conocer cómo interactúa con el mundo sin nosotros. ¡Cuidado! Esta curiosidad puede transformarse en obsesión y hacerte daño. Aprende cómo evitar el stalkeo a tu expareja.

¿Es algo normal?

El término stalkear puede calificarse de “normal” en los días posteriores a la ruptura. Estamos en ese proceso de elaboración del duelo, de separación afectiva de quien fue nuestra pareja. Resulta favorable, dependiendo del grado de madurez de la persona, enterarse que el otro sigue con su vida. De esta manera quien se siente aún dolido y vinculado afectivamente, debería animarse a continuar con la suya.

Lo esperado es que este stalkeo se haga menos frecuente. Cada vez nos importará menos lo que hace nuestra expareja. Lo lógico es que la curiosidad disminuya a medida que transcurren los días. Así debe ser. Retomamos nuestra vida y nos incorporamos a nuestro mundo.

¿Qué sucede si lejos de disminuir el stalkeo lo incrementamos?

¿Qué pasa si ya no solo husmeamos sino que nos convertimos en los propios acosadores(as)? ¿Si nos volvemos exigentes y demandantes cada vez más con nuestra expareja?

Si le reclamamos por una vida social que a nosotros no nos cabe en el pastillero del desamor, donde guardamos las píldoras de las desdichas, los malos recuerdos, las  amarguras y los sacrificios que hicimos por la relación. ¡Cuidado! Podemos estar abriendo la puerta que nos lleva a la habitación de la obsesión.

Es más frecuente de lo que piensas, la curiosidad puede generar una obsesión. Una obsesión por seguir conectados al ex, de saber el más mínimo detalle de su vida a través de la consulta compulsiva de sus redes sociales. Empiezas y sientes que no puedes detenerte. Si te bloquea abres una nueva cuenta, creas otros perfiles, compras una nueva línea de teléfono. ¡No puedes parar!

Si la pareja fue tóxica, la obsesión es tóxica

Es probable que una relación que fue disfuncional continúe siendo tóxica después de rota. Uno de los dos se ha obsesionado con la ahora expareja. Emocionalmente continúa aferrado al otro, de una manera morbosa. Quiere saber de él o ella, necesita conocer los detalles de su vida, le acosa con su dependencia. Es un náufrago emocional y las redes se convierten en su salvavidas.

Cuando somos dependientes y la relación finaliza ahogada en su propia disfuncionalidad, nos quedamos pegados emocionalmente al otro. Esa disfunción no permite que haya un cierre adecuado de lo que fue la relación de pareja, una elaboración del duelo y la sanación de las heridas.

Por lo general quien se siente la víctima, al que dejaron, inicia con aproximaciones modestas, husmeando, fisgoneando en la vida social del otro a través de sus redes, hasta que el pensamiento recurrente y obsesivo termina por imponerse y se adueña de su voluntad.

Esta conducta obsesiva puede acentuarse en la medida que la persona se aísla y su cotidianidad se vea afectada. Es probable que amistades y la misma expareja traten de hacerle entrar en razón de lo inconveniente e insano de su proceder.

Llegado a este punto, es importante darte cuenta, cuánto de tu paz interior estás entregando por  una relación que ya se acabó. Revisa tu emocionalidad. ¿Cómo te sientes? ¿Encuentras reales beneficios espiando a tu ex? ¿Te hace sentir mejor? ¿Vale la pena seguir humillándote? Sabes muy bien que NO. ¡Basta! Es hora de que vuelvas a la realidad, a vivir el presente.

Recomendaciones básicas para dejar de Stalkear

●          Practica el autocontrol

Igual que un músculo la fuerza de voluntad puede entrenarse y fortalecerse. Hazte un favor elimina todo rastro tecnológico de tu ex. ¡Échalo de tu casa virtual! Así requerirás menos energía para cumplir tu meta. Identifica en qué momento del día puede fallar tu voluntad y ten un plan alternativo.

●          Proponte metas diarias

¡Hoy no stalkearé! Cumple tu palabra. Elige una o varias personas aliadas a quien recurrir si flaqueas.

●          Mantente como un observador del pensamiento obsesivo de espiarlo

No luches ni busques eliminarlo, relájate. Concéntrate en la respiración, evita divagar en el pasado para lamentarte o pensar en el futuro para angustiarte. Respira conscientemente.

●          Distráete, ten hobbies

Retoma o elabora una nueva rutina de vida. Haz tus actividades favoritas: leer, hacer ejercicio, tomar un curso, ir al cine, salir a bailar, hablar con tus amigos o ir de compras.

Asume con madurez y equilibrio que se terminó. Despídete de ese mundo virtual. Si de algo puede servirte haber espiado a tu expareja, es para reafirmarte que ¡la vida sigue! Te corresponde valorar y disfrutar la tuya, nadie lo hará por ti.

Anímate a rehacer tu perfil de forma creativa, actualiza tus redes. Dile al mundo que inicias una nueva vida. 

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