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¿Sabes de qué se trata la coeducación?

Por Phrònesis
¿Sabes de qué se trata la coeducación?

Coeducar consiste en desarrollar todas las capacidades, tanto de las niñas como de los niños, a través de la educación. Supone eliminar estereotipos o ideas preconcebidas sobre las características que deben tener las mujeres y los hombres por el simple hecho de pertenecer a un género o sexo biológico. 

El objetivo fundamental de la educación es proporcionar a niños y niñas una formación plena que les permita conformar su propia y esencial identidad, así como construir una concepción de la realidad que integre, a la vez, el conocimiento y la valoración ética y moral.

La educación permite avanzar en la lucha contra la discriminación y la desigualdad con base en criterios como la nacionalidad, etnia, sexo, religión y opinión. Por ende, la coeducación busca crear escuelas donde la interacción sea armónica e igualitaria.

Para alcanzar esta finalidad, la escuela coeducativa integra reformas en el currículum escolar, crea y desarrolla programas de igualdad de género, elimina el lenguaje sexista del discurso académico y capacita al profesorado en cuestiones coeducativas.

¿Cómo funciona?

En la coeducación, se procura que cada género conozca en detalle las realidades, historias y diferencias que existen entre hombres y mujeres para desarrollar un proceso de educación igualitario y equitativo, siempre orientado a la unidad y el reconocimiento de los derechos de todos, como iguales, ante la ley. 

Esto supone un gran reto para la comunidad educativa, ya que su tradición histórica no ha sido esa. La escuela ha ido transmitiendo valores culturales y actitudinales diferenciados para niños y niñas a lo largo de muchos años. 

Esta transmisión diferenciada se debe a que el sistema educativo está inmerso en una sociedad patriarcal, que arrastra principios androcéntricos propios de las antiguas culturas de las que procede, provocando la existencia de funciones o roles sexuales distintos para hombres y mujeres. 

Para poder entenderlo mejor, a continuación mostramos un cuadro comparativo sobre los estereotipos de rasgos femeninos y masculinos más frecuentes en la sociedad actual: 

Estereotipos femeninos Estereotipos masculinos
  • Inestabilidad emocional
  • Falta de control
  • Pasividad
  • Ternura
  • Sumisión
  • Dependencia
  • Debilidad
  • Estabilidad emocional
  • Mecanismos de autocontrol
  • Dinamismo
  • Agresividad
  • Tendencia al dominio
  • Racionalidad
  • Valentía

Una educación no discriminatoria en función del sexo será el instrumento imprescindible para conseguir una real igualdad de oportunidades en todas las áreas de la vida. La coeducación viene a dar respuesta a estos cambios sociales, que exigen tanto a hombres como a mujeres una serie de habilidades y capacidades que les permitan, independientemente de su sexo, enfrentarse a una sociedad en continuo cambio.

A través de la coeducación, que implica la coexistencia de actitudes y valores tradicionalmente considerados exclusivos de los chicos o de las chicas, se potencia el desarrollo de ambos, partiendo de la realidad de dos sexos distintos pero dignos por igual de una construcción social plena y no enfrentada.

¿Quiénes pueden coeducar?

1. Los centros educativos y sus trabajadores

En las escuelas no solo se imparte conocimiento sobre áreas específicas, sino que también se adquieren habilidades, actitudes, valores y normas de comportamiento. La manera de involucrar la coeducación puede ser por medio de juegos o dinámicas donde niñas y niños interactúen y utilicen variedad de juguetes o compartan la forma de jugar, aboliendo creencias como “los coches son de niños” o “las muñecas son de niñas”. 

2. Las familias

Son unidades de convivencia donde se instaura el ejemplo a seguir primario. Dentro del núcleo familiar es donde se forma la persona desde un punto de vista integral. Hemos pasado de una familia tradicional, donde el padre es la cabeza y ejerce la autoridad, y la madre es la responsable del cuidado de la casa, a una familia basada en principios de igualdad donde padres y madres comparten las actividades tanto laborales como del hogar. 

Por otro lado, vivimos en una sociedad cambiante donde cada vez más países alrededor del mundo se unen al reconocimiento del derecho igualitario al matrimonio y la adopción, lo que se traduce en familias y comunidades diversas más visibles. La coeducación no es, entonces, un brote de rebeldía sin precedentes que aspira a modificar los “escritos en piedra” sobre cómo deben comportarse los hombres y mujeres, sino una clara consecuencia de los cambios sociales que ponen, hoy por hoy, a hombres y mujeres a la misma altura.

¿Cómo implementar la coeducación en el día a día?

  • Analizando nuestros comentarios: Un ejemplo de coeducación sería tratar de no alabar siempre la belleza en las niñas, y la fuerza, rapidez o valentía de los niños.
  • Dejar de agrupar por sexos: Esto refuerza la idea de que las diferencias entre las personas se resumen a su sexo biológico, dejando a un lado su personalidad, capacidades, gustos, etc. 
  • Organizando espacios y actividades de manera igualitaria: Procurar que todo el mundo tenga la oportunidad de participar en todo tipo de juego, que los pequeños sean libres de probar todo, aunque no sean buenos en algo e incluso si no les atrae demasiado. Es una manera de incentivarlos a intentar hacer algo que quizás en el entorno escolar no está permitido, o no se atreven a hacer por vergüenza. Dialogando, podemos explicarles que no hay juegos de niños o de niñas, ni colores, ni gustos, y que son libres de elegir con base en sus preferencias.
  • Revisando nuestro lenguaje y los materiales que usamos habitualmente, en especial la literatura infantil: Adquirir nuevos títulos que rompan estereotipos y hacer uso de los clásicos de manera correcta. Un clásico guiado puede dar para mucho debate y trabajo.
  • Realizando actividades de concienciación en coeducación: En los cursos altos de primaria (si somos docentes) o si tenemos hijos, sobrinos o hermanos en estas edades, podemos motivarlos a realizar ejercicios prácticos como analizar anuncios de publicidad sexista. Cuando encontremos algún comentario en medios, revistas o libros de texto que discrimine a hombres o mujeres por su sexo, trataremos de debatirlo y hacer que los chicos sean conscientes de la situación. 

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