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Castigos vs Refuerzo positivo: ¿Cómo educar mejor?

Por Phrònesis
Castigos vs Refuerzo positivo ¿Cómo educar mejor

Si le preguntamos a un grupo de padres cuál es la mejor forma de abordar el mal comportamiento de un niño, sacaremos una lista larga de respuestas y teorías, algunas completamente opuestas. 

Esto se debe a que todos los padres recibieron una educación diferente, en un entorno social y familiar distinto. Otro factor importante es que los tiempos han cambiado y muchos estilos de crianza, como las reprimendas físicas, ya no se consideran tan aceptables. 

Esto es confuso, sobre todo para los padres primerizos que se preguntan cuál es la mejor forma de corregir a un niño. 

Para aclarar las cosas y tener una mejor idea de cómo educar a nuestros hijos, necesitamos comenzar por saber la diferencia entre un castigo y un refuerzo positivo.

También te puede interesar: Castigos: ¿funcionan o no?

Diferencia entre castigar y reforzar

¿Qué es un castigo?

Se puede considerar un castigo el acto de introducir una consecuencia desagradable para disminuir las probabilidades de que un comportamiento se repita. Por ejemplo, están los castigos físicos, como las nalgadas, y el castigo verbal. 

Otra forma de castigar es quitarle al niño un artículo o beneficio para desalentar una conducta reciente. 

Algunos ejemplos comunes de castigos son: 

  • Gritar a un niño por su mal comportamiento.
  • Asignarle responsabilidades que no le gustan cuando no sigue las reglas. 
  • Ponerle una tarea extra en el hogar. 
  • Implementar restricciones (en el acceso a Internet, el uso del teléfono o la consola de videojuegos, etc.). 
  • Aplicar reprimendas físicas. 

¿Qué es un refuerzo positivo?

Por otro lado, cuando queremos reforzar una conducta añadimos un premio (que puede ser tangible o intangible) para hacer que el comportamiento continúe. Es decir que se introduce una consecuencia agradable. 

Son buenos ejemplos de refuerzo positivo: 

  • Felicitar a los niños y reconocer su esfuerzo. 
  • Elogiarlos en público. 
  • Sonreírles y tener expresiones físicas de afecto. 
  • Hacerlos parte de la toma de decisiones en casa. 
  • Realizar con ellos alguna actividad que disfruten mucho. 

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¿Qué recomiendan los especialistas? 

Cuando se trata de efectividad, puede parecer que los castigos físicos o verbales dan frutos inmediatos, pero algunos psicólogos no lo recomiendan por varias razones: 

  • El comportamiento castigado no siempre se olvida, solo se suprime, lo que significa que puede volver a aparecer cuando el castigo deja de implementarse.
  • Algunas reprimendas pueden enseñar a los niños que usar la agresión y la violencia es una buena forma de resolver los problemas. 
  • Puede crear temores generalizados. Por ejemplo, un niño que es castigado por ser inquieto puede volverse retraído, lo que afecta su desarrollo social. 

La Academia Americana de Pediatría (AAP) alienta a los padres a usar estrategias disciplinarias en lugar de castigos físicos o verbales. Esto ha demostrado dar buenos resultados en niños y adolescentes. 

¿Aun tienes dudas sobre castigos vs refuerzo positivo? Te invitamos a conocer Guía práctica para la crianza: el manual de instrucciones que no traen los niños

Reconocer y moderar los comportamientos disruptivos es una lección importante que los chicos van a necesitar cuando sean adultos. Como padre, no vas a poder supervisarlos todo el tiempo, y por eso es más efectivo apuntar a cómo piensan tus hijos. 

El refuerzo positivo se puede usar como un método disciplinario junto con ciertos castigos, siempre que no sean agresiones. También es importante establecer límites y expectativas. 

Como nota final, estos son algunos ejemplos de técnicas que puedes usar con tus hijos para enseñarles a moderar su comportamiento: 

  • Sé un modelo a seguir para el tipo de conducta que esperas. Los niños, más que hacer lo que les digas, harán lo que te ven hacer. 
  • Nunca premies las conductas negativas. A veces, cuando se trata de una rabieta o algo de importancia menor, se recomienda que ignores el comportamiento para que el niño entienda que actuando así no ganará tu atención. 
  • Cuando apliques una restricción o castigo, explica siempre el motivo y de qué manera la conducta fue dañina. 
  • También es preferible que el llamado de atención o el premio sean inmediatos, sobre todo en niños pequeños. Así establecerán una relación clara entre lo que hicieron y las consecuencias. 

Referencias:

Discipline vs. punishment: What works best for children? 2018. Disponible en: https://www.aappublications.org/news/2018/11/05/disciplinepp110518

12 Examples of Positive Punishment & Negative Reinforcement. 2020. Disponible: https://positivepsychology.com/positive-punishment/

Castigos vs Refuerzo positivo: ¿Cómo educar mejor?
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