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Carta de una madre pidiendo ayuda a su esposo

Por Phrònesis
Carta de una madre pidiendo ayuda a su esposo

Amado esposo, ¿estás ahí? Te necesito, necesito tu ayuda. Hoy acepto, por fin, ¡que ya no puedo más! Perdóname lo de anoche, Yo a ti ya te he perdonado… Me dijste que no entiendes lo que me pasa… Te cuento…

Llevo meses haciéndome la fuerte, quizás imitando a mi mamá  y también a la tuya y a todas las madres del mundo que se han empeñado en demostrar que sí pueden… Pues yo no. Sucede que me canso, amamantar al bebé me tiene agotada y necesito dormir aunque sea tres horas seguidas. ¿Es mucho pedir?, ¿me hace este deseo una mala madre?

Yo creo que no… en fin,  no es de eso de lo que quiero hablar, sino de mi cansancio y de tu actitud desentendida.

Ya se que tu trabajo te demanda tiempo y que en las tardes, cuando regresas a casa también estás cansado, pero ¿y yo? Yo también lo estoy y me doy cuenta que por callar, estoy llenándome de rencor hacia a ti y no es justo.

Creo que no te das cuenta, para ti, simplemente es lo natural, que tú trabajes y yo me quede en casa las 24 horas atendiendo a nuestro hijo y haciendo de buena y sacrificada madre.

Tengo 7 meses sin dormir completo, sin dormir cuatro horas seguidas porque estoy a disposición de amamantar a nuestro hijo. En el día debo limpiar la casa, arreglar tu desorden, lavar la ropa, cocinar y atender al bebé, lo principal para mí. Tanto que ya ni me atiendo a mí misma.

Ya no recuerdo la última vez que tomé una ducha de al menos 10 minutos. Sí, lo admito, al principio yo quería hacerlo todo, porque además caí en la trampa de pensar que solo yo y nadie más que yo podía cuidar bien a nuestro hijo. Nadie podía hacerlo mejor que yo. Pues ya no, ahora pienso que tú también puedes y debes cuidarlo bien.

Es muy fácil ser papá, ¿no?, llegas lo hamaqueas en la cuna cinco minutos o si lo cargas mientras hago tu cena y el bebé llora, me lo entregas cual regalo sin hacer el mínimo esfuerzo por calmarlo. Sí, me refiero a lo que sucedió anoche. ¿Te parece justo que yo hiciera la cena con una mano porque con la otra cargaba a tu hijo, porque tu no supiste calmarlo? Sí, ya sé que te dije que yo podía con todo, pero lo dije en forma irónica, confiando en que te dieras cuenta que no es así.

¡Es que casi me da un infarto cuando tan tranquilo me lo entregaste y te fuiste a ver el partido de fútbol!! ¿ Por qué  me lo tomas todo literal y no te das cuenta que estoy agotada?, ¡y tú como si nada! Y no conforme con eso, después pretendiste tener sexo!

Ya sé que no tuve la mejor reacción! disculpa, repito, soy humana,  pero ¿cómo pudiste creer que quería tener sexo si estaba tan cansada y tan enojada contigo porque no me ayudaste con el bebé?

Por favor mi amor, necesito de tu ayuda y seré absolutamente clara que quiero decir con ayuda!  

A tu regreso del trabajo quiero que sin pérdida de tiempo te laves las manos, es muy importante esto de la higiene, ya sabes, y tomes cargado a nuestro hijo, si llora, arréglatelas para calmarlo, siéntate en el piso a jugar con él, aprende a conocerlo porque si sigues así serás un perfecto extraño para él.

Si se hace caca, ¡límpialo!, utiliza toallas húmedas o mejor, ¡báñalo! Yo no intervendré hasta terminar la cena, (basta de hacer varias cosas a la vez, no soy una máquina) y sinceramente espero que para entonces tu hijo, nuestro hijo, esté dormido y si no está, me gustaría, querido esposo, que antes de comer, lo durmieras, ¿harías eso por mi?

Yo aprovecharé ese tiempo para darme una ducha prolongada, de al menos 20 minutos, no es mucho pedir, y después podremos cenar juntos, antes de que me toque otra vez amamantarlo.

Te prometo que así estaré de mejor humor y agradecida de que te involucres y colabores con el cuidado de nuestro niño.

Dos horas, cada noche, y también, por favor, recoge y lava los platos. 15 minutos más de tu tiempo, representan 15 minutos más de tranquilidad para mí.  Ah y los fines de semana tú te encargarás de cuidarlo toda la mañana, para que yo pueda dormir un poco más. Me sacaré suficiente leche para que tú puedas alimentarlo con su tetero.

Y quizás, por estar de buen humor y más descansada, también me provoque volver a hacer el amor contigo. Yo también quiero, pero con suficiente tiempo, sin apuros, para que sea grato para ambos, no solo para ti.

Sin más por los momentos tu amada esposa y madre de tu hijo…

Queridos lectores, con esta carta hemos querido ejemplificar cómo puede afectarse y hasta deteriorarse la relación de pareja con la llegada del primer hijo.

Sin duda, se trata de una pareja de jóvenes que están aprendiendo, adaptándose a la llegada del nuevo integrante, que demanda atención y tiempo.

Probablemente se trata de un esposo convencional, que asume que su rol es el de proveedor y no ha concientizado que él también es responsable de colaborar en el hogar y en el cuidado de su hijo.

La esposa, ha asumido el rol que históricamente ha sido de la mujer, de cuidar al niño recién nacido, pero se da cuenta que está cansada y que necesita ayuda, después de una discusión.

En la carta  vemos que la mujer describe cómo se siente y lo que espera de su esposo, acepta su responsabilidad en la situación y propone cambios.

Ella es empática con él, acepta que puede llegar cansado del trabajo, pero hace su petición, de forma asertiva y sincera, pues ella tambien está cansada y ejerce su derecho a pedir ayuda. Lo hace sin juzgar, intentando entenderlo, pero sin renunciar a su solicitud…

Y tú, ¿qué piensas? ¿Consideras que ha hecho bien la esposa? ¿Cómo calificas la conducta del hombre? ¿Le debe dar la ayuda solicitada? ¿Es ayudar o colaborar?

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