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Ser asexual en un mundo hipersexualizado

Por Phrònesis

La idea de ser asexual puede parecer a algunos tan irracional como el veganismo para quienes consumen carne. Aun así, la existencia de personas que no experimentan atracción ni placer sexual es una realidad que ha pasado desapercibida demasiado tiempo a raíz del desconocimiento y los prejuicios.

Aunque la Red de Visibilidad y Educación Asexual (AVEN) se fundó en el año 2001, miles de personas asexuales han estado viviendo con esta condición durante décadas sin saber a ciencia cierta cómo llamarla y sufriendo por la incomprensión del mundo. Una buena noticia para este sector de la comunidad es que, hoy en día, hablar de sexualidad y orientación resulta mucho más sencillo que hace 50 años, lo que facilita recibir la orientación adecuada.

Adicionalmente, internet ha facilitado el asunto permitiendo que los internautas accedan a la información que necesitan en cuestión de segundos, lejos del látigo castigador de la estigmatización social y la opinión pública.

¿Qué rayos significa ser asexual?

AVEN explica la asexualidad de la siguiente forma:

Una persona asexual no experimenta atracción sexual: no se sienten atraídos sexualmente por la gente y no desean actuar por atracción sexual hacia los demás. A diferencia del celibato, que es una opción para abstenerse de la actividad sexual, la asexualidad es una parte intrínseca de lo que somos, al igual que otras orientaciones sexuales. La asexualidad no empeora nuestras vidas ni la mejora; simplemente enfrentamos un conjunto diferente de necesidades y desafíos que la mayoría de las personas sexuales.

No es que las personas asexuales sientan atracción en absoluto hacia los demás, pero el modo en que experimentan dicha atracción es distinto y se mantiene al margen del interés sexual, pudiendo ser más bien algo romántico, estético o sensual:

  • La atracción romántica es el deseo de estar involucrado sentimentalmente con otra persona.
  • La atracción estética es la apreciación de la apariencia de una persona.
  • La atracción sensual es el deseo de participar en actividades sensuales (pero no sexuales) con una persona, como abrazarse, acariciarse o besarse.

Un punto clave es que la asexualidad no se enlista en el manual diagnóstico de trastornos mentales, como sí ocurre con el trastorno de deseo sexual hipoactivo (HSDD, por sus siglas en inglés), Además, mientras que en el HSDD hay necesidades sexuales subyacentes que no son satisfechas y conducen a angustia personal, la asexualidad es simplemente la ausencia de atracción sexual.

¿Amor sin sexo, o ni sexo ni amor?

Las personas asexuales pueden enamorarse y amar plenamente, la diferencia es que su deseo sexual no se ve influenciado por la dinámica del amor. 

Algunos individuos asexuales experimentan momentos de excitación con frecuencia, sin embargo, no guardan relación con el deseo de encontrar una pareja sexual, sino que pueden deberse a cambios hormonales durante el ciclo menstrual o erecciones involuntarias. 

La masturbación no queda fuera de las prácticas que una persona asexual puede realizar en la intimidad, no obstante, una diferencia importante es que no sienten el deseo de tener sexo en pareja mientras se tocan, ya que se trata de una respuesta puramente fisiológica.

La otra cara de la moneda es la ausencia permanente de excitación (asexuales sin libido). AVEN considera ambos tipos “igualmente válidos para identificarse como asexuales”.

Algunos asexuales que se masturban no tienen un impulso sexual que los motive, simplemente lo hacen porque se siente bien o libera el estrés. Otros asexuales se masturban porque tienen una libido personal que desean manejar en privado. (Los asexuales) pueden experimentar la excitación como una respuesta biológica a estímulos externos, pero sin ninguna conexión con el deseo de tener relaciones sexuales en pareja.

Desde luego, una de las mayores incógnitas es si las personas asexuales son capaces de amar o establecer una relación sentimental. La explicación es breve: la asexualidad no limita las necesidades emocionales de una persona; simplemente, el modo en que se ven satisfechas estas necesidades varía”. 

Una persona asexual no ve la ausencia de deseo como un problema de pareja que requiera atención terapéutica o medicación, lo que puede dificultar la compatibilidad con alguien que se identifique a sí mismo como “altamente sexual”, o que considere el sexo parte fundamental de una relación.

Este desencuentro tarde o temprano resulta en discusiones, malos entendidos y reproches que pueden sepultar a la pareja. Es por esto que la asexualidad debe ser reconocida como una condición real, y ser asexual, como una característica del individuo que merece respeto.

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