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Anatomía de un mitómano en el amor

Por Phrònesis

Las mentiras han sobrevivido a las inclemencias del tiempo y, aún hoy, nos acompañan permanentemente. ¿Cómo se crearon? ¿Quién las comenzó a usar? Es todo un misterio. Lo cierto es que han formado parte de muchos procesos en todas las comunidades. Todos aquellos campos en los que la humanidad ha intervenido, parecen conocer esta hostil compañera.

Algunos dicen que su presencia ha aumentado. Incluso, hay quienes piensan en ellas como su único camino. Las mentiras pueden dar resultado por algún tiempo y, con su uso, hasta generar ganancias. Sin embargo, ante el descubrimiento de la verdad se vuelven contra su creador; destruyendo su imagen y su esencia.

De la misma manera sucede cuando la mentira llega a la pareja. Sea cual sea el motivo que la generó o la gravedad de la verdad que oculta, el solo hecho de mentir causa un efecto terrible para la relación afectiva.

Los estragos de las falacias en el amor

La intromisión de las mentiras en los compañeros sentimentales causa no menos de un 60% de las separaciones. Hasta una llamada piadosa puede deteriorar increíblemente la unión de las parejas. Esto explica por qué las personas ajenas al matrimonio mienten por separado, a cada uno de las personas que conforman la pareja, para lograr objetivos malsanos. Esto podría generar una reacción en cadena que culminaría con la relación definitivamente.

Una de las cualidades de la mentira como agente destructor es, precisamente, su capacidad de establecerse sobre cualquier campo sin perder su efecto dañino. Una mentira puede fundamentarse en el pasado o el presente de las personas. Algunas involucran a otros, cambian los hechos y las situaciones: son toda una construcción, como el guion de una novela.

En algunos casos, puede llegar a ser una secuencia de mentiras justificadas a su vez por otras, hasta presentar un aspecto creíble ante quien las escucha. Para algunas personas mentir es todo un arte donde colocan lo mejor de su creatividad y construyen un terreno propicio. Donde acomodan palabras, gestos y acciones en un ambiente de credibilidad. Cada detalle es coordinado cuidadosamente dentro de un plan.

Al comienzo se tiene una medida exacta de falsedad incluida. Luego, a base de exageraciones, las mentiras se convierten en una realidad subjetiva, una verdad absoluta. De esta manera, los «artistas del engaño» integran una arraigada creencia en su propia patraña y evolucionan en (valga la ironía) «Verdaderos Mitómanos».

Un nuevo significado de las «fantasías sexuales»

Los celos enfermizos casi siempre acompañan a los creadores de fantasías y les dan una turbia habilidad de introspección que los convence de la veracidad de sus juicios. Es como si tuvieran una bola de cristal que les «ilustra» cada situación fantástica que su pareja está viviendo con un o una amante para su satisfacción sexual.

En su libro «Conflictos de Pareja», el Dr. Amador Sereno relata la experiencia de uno de sus pacientes para explicar mejor este concepto:

«Es una obsesiva, jura y graba sobre piedra que tengo algo que ver con una antigua empleada de mi empresa. Cada vez que, por cualquier motivo, llego más tarde de lo previsto me acusa de estar con ella. Si salgo de viaje, inventa que nos fuimos los dos y no se saca esa idea de la cabeza así la vea a ella en mi ausencia. No puedo entender qué le ocurre, yo trato de justificarme y entregar gran cantidad de pruebas de mi inocencia, pero todo es inútil.

Cada vez que estoy disgustado, preocupado, llego tarde o viajo por negocios me hace el reclamo. Me insulta asegurando que ella es mi amante y monta un show llorando y vociferando. Lo último que se le ha ocurrido es decirme que el hijo de ella es mío. No sé cómo resolver ese gran problema porque nada tengo que ver ahí. Ella tiene su novio, sus propios amigos, el padre de su hijo la visita periódicamente y solo se ve conmigo durante el tiempo de trabajo mientras desarrollamos las respectivas labores.

Sin embargo, eso no le quita la idea de la cabeza a mi esposa. He pensado en despedir a esta mujer de la empresa, pero no creo que sea la solución. La dejaría a ella y a su hijo sin el medio de subsistencia que por tantos años han tenido. De hecho, no tendría motivo para hacerlo, es una empleada ejemplar.  Y aunque lo hiciera, eso no garantizaría un cambio en la conducta celosa de mi mujer».

Los especialistas en embustes, no se conforman con simplemente decir falacias: para ellos mentir constituye por sí sola su verdad máxima. En otras palabras, se creen su propia mentira y la asimilan a su vivencia actuando en su defensa y determinando sus acciones a tomar como reacción con base en ese engaño.

Como reza el eufemismo moderno del miedo al compromiso moderno: es complicado, sobretodo para la parte psicológica de cada individuo. Sin embargo, esto es más común de lo que se puede imaginar; muchas parejas son víctimas de sus compañeros o compañeras mitómanos.

Fuente:

«Conflictos de Pareja» de Amador Sereno.

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