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¿El aburrimiento tiene algún beneficio o utilidad para nuestra vida?

Por Dra. Nancy Castrillón
¿El aburrimiento tiene algún beneficio o utilidad para nuestra vida?

El hecho de que el aburrimiento sea una experiencia cotidiana sugiere que debería servir para algo”. Heather Lench

El aburrimiento no ha sido un tema especialmente importante en el área de la psicología, de hecho hasta hace poco los científicos ni siquiera se habían planteado una definición de aburrimiento que fuera más allá de simplemente describir dicho sentimiento; no solo porque se le veía como algo común y de poca importancia, sino también porque “culturalmente es desdeñado y suele verse como un defecto de carácter” (John D. Eastwood).

Sin embargo, desde que las tecnologías han invadido nuestras vidas y el estar conectados a las redes sociales y los teléfonos móviles se ha convertido en una parte inherente de nuestra existencia, las cuales no dan cabida a pequeños momentos de calma y desasosiego, el aburrimiento se ha convertido en tema de estudio no solo por parte de los neurocientíficos, sino también desde disciplinas como el arte, la sociología, la psicología y la salud mental.

Actualmente vivimos en una sociedad basada en la tecnología con la que estamos excesivamente estimulados; y donde constantemente nos arrancan de nuestros estados de calma, por las excesivas interrupciones de la tecnología móvil. “Eso nos coloca en una especie de caminadora permanente, en la cual seguimos esperando formas más rápidas y fáciles de revivir nuestra curiosidad; pero lo que está conllevando esta rapidez es la posibilidad de que la gente se aburra más” (John D. Eastwood).

El aburrimiento siempre ha formado y forma parte de nosotros, pero no fue solo hasta el año 2012 que se vino a plantear una definición sobre dicho sentimiento. Aburrimiento: “es la experiencia aversiva de querer, pero ser incapaz de participar en una actividad satisfactoria”[i]. Estar aburrido significa que la persona esta desvinculada o desconectada del mundo de alguna manera, es una sensación de que el mundo no ofrece lo que se quiere o lo que se necesita. La persona se aburre porque experimenta el mundo como restrictivo, limitado o empobrecido; por esto el aburrimiento se asocia con sentimientos de vacío y letargo. (John D. Eastwood).

Esta desvinculación del mundo y el vacío que forma parte del aburrimiento no son tan triviales como podría parecer, ya las investigaciones que se han realizado han relacionado el aburrimiento con una serie de resultados negativos como la depresión, la ansiedad, el atracón de comida (Abramson y Stinson, 1977), el aumento de hostilidad y la agresión, el abuso de drogas y alcohol, los accidentes de trabajo, y el intento de suicidio y la muerte. Con respecto a este último aspecto, un estudio realizado con pacientes psiquiátricos hospitalizados y clínicamente deprimidos, encontró que el estado de aburrimiento era un predictor clave de ideación suicida (Ben-Zeev, Young, & Depp, 2012)[ii].

Con respecto a las razones que llevan a que las personas se aburran, se ha encontrado que si bien el aburrimiento es una emoción que está presente en todos nosotros, existen dos tipos distintos de personalidad que tienden a sufrir de aburrimiento, pero estas tampoco son particularmente aburridas.

Algunas personas son más propensas al aburrimiento que otras, pero el aburrimiento también puede ser el resultado de un ambiente poco estimulante”. Lia Daniels.

El primero, se asocia con un estilo de personalidad naturalmente impulsiva, donde están constantemente buscando nuevas experiencias y estímulos. Para estas personas, el camino constante de la vida no es suficiente, por lo que necesitan estar montados en una montaña rusa para poder mantener su atención; es como si necesitarán que el mundo estuviera bajo un estado crónico de estimulación.

El segundo tipo de gente aburrida está el polo opuesto. El mundo es un lugar temeroso, por lo que se encierran y hacen muy pocos esfuerzos para salir de su zona de confort, “a pesar de su alta sensibilidad al dolor, se retiran del medio externo y se encierran, aunque este retiro podría ofrecerles algo de consuelo, no siempre están satisfechos con la seguridad que encuentran, dando como resultado un estado de aburrimiento crónico” (John D. Eastwood).

Queda claro que cualquiera de estos dos estados no trae ningún beneficio para el individuo. Es más, lo que revela es que ambos perfiles pueden terminar haciéndose daño a sí mismos, ya que pueden llegar a asumir conductas desadapativas tales como problemas de juego, abuso de alcohol, fumar en exceso, conducción riesgosa y/o deficiente, bajo rendimiento en el trabajo.

Además, también se han asociado con una amplia gama de desafíos emocionales como la alexitimia (dificultad para describir o identificar sus emociones, junto con una vida emocional o de fantasía interna empobrecida), la ausencia de sentido de la vida y la paranoia.

Cuando el aburrimiento se hace presente las personas no saben qué hacer con dicho sentimiento, y lo viven como algo molesto e inútil y harán cualquier cosa para deshacerse de él. Y, ¿si se transforma a aburrimiento creativo? El empuje que genera el aburrimiento es el intenso deseo de hacerlo desaparecer, mezclado con la apatía que hace que sea difícil hacer nada. Este enigma puede provenir de las cargas cognitivas que el aburrimiento pone en el cerebro humano. Reunir la suficiente atención para una tarea requiere trabajo, especialmente cuando esa tarea es aburrida.

Un cerebro aburrido parece estar, especialmente en sintonía con su propia incapacidad para prestar atención. En un estudio publicado en el año 2010 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, se encontró que cuando las personas eran capaces de estar en un estado de ensoñación haciendo algo agradable, a diferencia de cuando estaban haciendo tareas aburridas, la distancia entre las cosas que la gente quiere hacer y lo que están haciendo en realidad puede hacer que el aburrimiento se sienta de forma más extrema.

Este estado de ensoñación ha sido definido por los psicólogos como un estado de fluidez, en el cual no solo el cerebro, sino la persona en su totalidad están feliz y sin problemas. En un estado de fluidez la atención se centra, el procesamiento de la información se desencadena sin problemas, y la persona se siente satisfecha y absorta. Al contrario que el estado de fluidez, en el cual el tiempo transcurre sin que nos demos cuenta de ello, el estado aburrimiento hace que nuestra sensación del tiempo se extienda de manera interminable; lo que conlleva que tengamos que hacer un sobresfuerzo para permanecer atentos a la tarea o actividad que estamos realizando, con la consiguiente aglomeración de sentimientos negativos que dicha actividad genera en el individuo[iii].

Está claro que el aburrimiento es una experiencia universal ya que todos nos aburrimos, al igual que está claro que todos tenemos una percepción negativa del aburrimiento, de hecho son diversas las investigaciones que avalan dicha percepción; pero es posible que el aburrimiento, al igual que todas las emociones, también tenga su lado positivo y nos traiga beneficios para nuestra salud y nuestra vida en general.

Sin aburrimiento, los humanos no tendríamos el gusto por la aventura y la exploración”. Sandi Mann.

Así que, revisando lo que la evidencia ha demostrado hasta este momento, se ha encontrado que el aburrimiento está detrás de uno de nuestros rasgos más importantes: la curiosidad (Heather Lench). El aburrimiento nos lleva a dejar de seguir arando en las mismas tierras, y nos empuja a tratar de buscar nuevas metas, explorar nuevos territorios o ideas; y a tomar y asumir riesgos nuevos y provechosos, a buscar la innovación y hacerla parte de nuestra vida.

Por otro lado, se ha encontrado que el aburrimiento potencia la creatividad, ya que el tedio también impulsa a la mente a vagar, a soñar despierto, a entrar en un estado de deambulación, lo que conlleva formas más asociativas y creativas de pensar.

No es sano estar en un constante frenesí o estar activos permanentemente; por esto es necesario el aburrimiento, porque cuando no encontramos estimulación externa, pasamos a mirarnos internamente, podemos ir a diferentes lugares en nuestras mentes, lo cual nos permite hacer saltos de imaginación, ya que podemos salir de la caja en la que estamos encerrados y pensar de diferentes maneras (Sandi Mann). Por tanto, el aburrimiento puede proporcionarnos la oportunidad para reflexionar y para conducirnos a una mejor compresión de nuestros pensamientos, sentimientos, deseos y propósitos.

No podemos evitar el aburrimiento, ya que es una emoción humana inevitable; así que tenemos que aceptarlo como legítimo, abrazarlo cuando nos llegue y encontrar maneras en que pueda ser aprovechado porque todos necesitamos tiempo de inactividad, lejos del bombardeo constante de la estimulación externa.

Todos necesitamos tiempo libre para reflexionar sobre las cosas (Esther Priyadharshini), para dejar fluir nuestra mente y para poder ir a otros lugares a los cuales solo podemos acceder gracias al tedio que nos genera el no tener nada que hacer.

Ante esto, no es del todo malo el estar aburrido. ¿Qué ha despertado en ti este estado?

Fuentes

[i] Eastwood, J. D., Frischen, A., Fenske, M. J., & Smilek, D. (2012). The unengaged mind: Defining boredom in terms of attention. Perspectives on Psychological Science, 7, 482- 495.
[ii] Hunter, Jennifer Ann. The Inspiration of Boredom: An Investigation of the Relationship Between Boredom and Creativity.  Dec. 16, 2015.
[iii] Pappas S. Shutdown Science: Furloughed Workers Feel the Burden of Boredom.  Live Science. October 9, 2013

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