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6 consejos para mejorar tus relaciones de familia

Por Phrònesis
Cómo mejorar las relaciones familiares, 6 consejos para mejorar tus relaciones de familia

Redacción Editorial Phrònesis.
Todos sabemos que la familia puede ser, al mismo tiempo, el mayor de los alivios y la fuente de estrés más sustanciosa de la vida cotidiana. La convivencia nunca es sencilla, pero se torna especialmente complicado lidiar en ocasiones con los puntos de vista de nuestros familiares, en especial cuando predominan personalidades autoritarias en el seno familiar, o bien cuando nuestros padres o hermanos no muestran especial sintonía con nuestras aspiraciones personales y forma de ver el mundo.  
Si has intentado anteriormente mejorar tus relaciones de familia sin éxito, este artículo es para ti. Lee a consciencia los siguientes consejos y aplícalos a tu vida diaria, encontrarás que, poco a poco, tu ambiente hogareño se volverá menos tenso y te resultará más sencillo pasar tiempo de calidad en familia.
1. Haz lo posible por entender los motivos de los demás
Desde luego, es más fácil estallar en contra de nuestros padres, hermanos, tíos o abuelos y tildarlos de entrometidos, insensibles o injustos, pero ¿no es más constructivo hacer el intento por descifrar sus razones?
La idea de que la familia solo quiere arruinarnos la vida debería quedarse estacionada en la adolescencia; una vez llegada la adultez, la madurez implica ser capaces de entender que cada cabeza es un mundo y que la forma en que las personas expresan su preocupación y afecto no siempre es la más asertiva y, sin embargo, es válida y sincera.
2. Aprende a guardar silencio
No toda discusión o roce familiar tiene por qué ser un combate mortífero donde el último en pronunciar palabra es el vencedor. Martillar nuestras verdades a los gritos no garantiza que los demás vayan a entender nuestra posición y mucho menos que consideren cambiar su perspectiva, no obstante, dice mucho de nosotros mismos, de nuestra capacidad de lidiar con la frustración y de nuestra madurez emocional.
Aplica la vieja ley de la sabiduría oriental: “Si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio, no digas nada”. A veces, mostrar falta de interés es la mejor estrategia para que un tema deje de ser tocado en nuestra presencia.
3. Aprende a escuchar
Muchas veces, la hostilidad en nuestras relaciones de familia se debe a una demanda oculta de atención por parte de nuestros seres queridos. Puede que lo único que nuestros padres, hermanos o abuelos piden de nosotros sea un poco de nuestro tiempo para escucharlos, para compartir con nosotros lo que piensan, lo que sienten, lo que les produce angustia.
La peor soledad es aquella en la que, estando rodeados de los nuestros, nos sentimos completamente abandonados. Escucha más allá de lo evidente, presta atención al modo en que tu familia intenta llamar tu atención y puede que descubras que lo que tú consideras un fastidio sea, para ellos, la única forma de ser parte de tu mundo por al menos un instante.
4. No hace falta ser desagradable para estar en desacuerdo
Es un hecho: por lo general, es mayor el número de discrepancias que existen entre la forma de pensar de nuestra familia y la nuestra que las opiniones que tenemos en común. No hay problema alguno con eso, después de todo, somos libres de construir nuestro propio esquema de valores y creencias a medida que vamos adquiriendo experiencias de vida, al igual que nuestra familia es libre de conservar la misma visión del mundo hasta el fin de los tiempos.
Lo importante en este aspecto es saber cómo exponer nuestro punto de vista sin atacar el de los demás y sin generar conflicto. Ya sea que nuestra familia respete o no esta premisa, somos responsables del modo en que decidimos comportarnos y la conducta de los demás no debe ser una excusa para mostrarnos malintencionadamente ofensivos o hirientes.
Defiende tu perspectiva cada vez que lo sientas necesario, pero recuerda que no es necesario embestir a los demás para reforzar tu propia postura.
5. Elige con sabiduría tus batallas
Siempre existirán temas de conversación dentro de la familia que con el tiempo se convierten más bien en un hábito, una costumbre de las reuniones familiares que sigue siempre el mismo ritual, ya que difícilmente los integrantes del diálogo cambiarán su punto de vista algún día.
Si estos temas resultan en prejuicios para ti, o si representan una ofensa para tu estilo de vida y, no obstante, eres consciente de que tu familia no cambiará su visión de las cosas, lo más sano e inteligente es retirarte a tiempo, saber elegir tus batallas y no someterte a disputas enfermizas que podrían durar eternamente si dependiera de ambos bandos.
6. Jamás olvides el valor de la gratitud
Puede que tu familia no encarne el modelo cinco estrellas de los shows televisivos, pero no permitas que esto te deje ciego al momento de apreciar sus virtudes y, sobre todo, que no te impida mostrar gratitud por las buenas acciones y el afecto recibido. Finalmente, saber que existen personas a quienes siempre podrás acudir en momentos difíciles es un obsequio de la vida que amerita ser atesorado.
Referencias:
McBride, J. (2016). Balancing Act: Eight Ways to Improve Your Relationships – Family Practice Management. Aafp.org. Disponible en http://www.aafp.org/fpm/2003/0900/p80.html

  

Por: Editorial Phrònesis
Para: 
elartedesabervivir.com

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