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3 estrategias para que tus hijos coman mejor

Por Phrònesis
Estrategias para que los hijos coman mejor

Aproximadamente el 90% de los niños padecen una etapa de mal comer. Es decir, un momento en su crecimiento donde la hora de la comida se convierte en una pesadilla. La inapetencia y el rechazo hacia algunos alimentos son las características más sobresalientes de la situación.

Para cualquier madre, resulta una verdadera preocupación que sus hijos no se alimenten de la forma correcta. Más aún, cuando se sabe que es durante la niñez cuando se produce el crecimiento más acelerado en las personas. Y donde una mala nutrición puede ser la causal de múltiples enfermedades y problemas de salud a futuro.

A continuación, te presentamos 3 estrategias que te permitirán ganar la batalla contra el mal comer de cualquier pequeño…

Todo depende de la etapa…

Durante el primer año de vida de los niños, el problema no es notorio. Puesto que en un principio se alimentan de leche materna, la cual en casi ningún caso es rechazada, o de leche en polvo. Por lo tanto, en dicha etapa la alimentación del niño no resulta un gran problema para la madre.

Sin embargo, en el segundo y tercer año los niños han adquirido ciertas habilidades que les permiten controlar a sus padres de alguna forma. El negarse a comer, por ejemplo, es una de ellas. A través de estas actitudes logran llamar la atención de sus padres e incluso manipular la situación, empezando a comer de acuerdo con sus gustos y condiciones.

No en todos los casos resulta de esta manera. Si desde pequeño acostumbras a tus niños a comer todo tipo de alimentos y los enseñas a tomar consciencia del acto de comer. Seguramente, al crecer, no existirán inconvenientes al respecto.

Se puede crear un hábito que tu hijo aprenda y que llegue a formar parte de su estilo y forma de vida”, según Vilma Medina, directora de Guía Infantil.

1. Disfrazar los alimentos no deseados…

Si tu hijo odia los vegetales y lo único que le apetece comer son macarrones con queso, pues es hora de que uses un método para disfrazar esos alimentos no deseados. Todo lo verde, puede representar rechazo para un niño. Es por ello que la madre, en estos casos, debe aplicar el camuflaje.

Así es, si a tu hijo no le gustan los vegetales y las verduras, puedes hacer uso de estas en los platos de comida sin que se de cuenta. El licuado es la forma más sencilla. Mezclar las hortalizas y vegetales con salsa de tomate es lo más fácil.

Hacer una salsa para pasta que contengan todos los vegetales es una opción. Otra es presentar los alimentos de una forma divertida, haciendo figuras y formas para ganarse el gusto de tus hijos.

2. Juega a la cocina con los niños…

Más que un juego se trata de darle la oportunidad a los niños de que sean partícipes en la elaboración de sus propias comidas. El hacerles la idea a tus hijos de que son chefs o cocineros, pueden despertar el interés por ciertos alimentos que no les gusta.

La preparación y manejo de alimentos, por parte de los pequeños, resulta muy beneficioso para su educación alimenticia. Por supuesto, esta experiencia debe darse siempre bajo la supervisión y ayuda de un adulto.

La mayoría de los niños aman cocinar y ayudar en ciertas tareas como romper los huevos o extraer el zumo de alguna fruta con sus manos. Esto permite incentivar y abrir el apetito antes de la hora de comer. Además, es una forma de fomentar en los pequeños la autonomía.

3. Aplica un sistema de premios…

Si de premiar una actitud se trata, la mejor oportunidad que tienes es con la comida. Si tu hijo es renuente a comer cierta clase de alimentos, puedes incentivarlos con la promesa de premios y recompensas. Desde paseos, películas, regalos o postres pueden ser válidos.

Es decir, intenta negociar con tu hijo a la hora de comer. Demuéstrale que solo de su buena actitud y disposición a alimentarse sanamente, pueden depender las demás cosas que desea.

Por ejemplo, si come sin quejarse y dejar nada en el plato durante la semana puedes prometerle un paseo que irá acompañado de un delicioso helado el fin de semana. Si no cumple con la tarea, pues no recibirá la recompensa.

Esta clase de acciones motivan y hacen atractivas ciertas actividades que para un niño pueden resultar molestas. El interés por el premio permite que se deje de lado el asco o el rechazo hacia algo y en este caso un alimento.

Referencia

Vitónica

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