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12 consejos para prevenir el riesgo de cáncer de mama

Por Dra. Iris Luna
12 consejos para prevenir el riesgo de cáncer de mama

Excava el pozo antes de que tengas sed” Proverbio chino

Como bien decía Erasmo de Rotterdam, es mucho mejor prevenir que curar. Y la prevención del cáncer de mama comienza con concientizarnos, y pensar en él de manera seria y responsable.

Los especialistas en el tema han planteado algunas sencillas estrategias de prevención que vale la pena tener en cuenta. Hay que entender que cada persona debe empoderase de su salud y tener un papel activo para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad, y en el caso de que apareciera, debemos tener herramientas para detectarla en forma precoz y garantizar un mejor pronóstico.

Es importante aclarar que algunos factores de riesgo, como la historia familiar de cáncer de mama, no pueden ser modificados. Sin embargo, hay cambios importantes en nuestro estilo de vida que nos permiten reducir su riesgo.

¿Cómo reducir las probabilidades de padecer cáncer de mama?

Aquí insisto en la adquisición y mantenimiento a largo plazo de un estilo de vida saludable. Varios estudios han demostrado que la modificación de nuestro estilo de vida está asociada con la disminución del riesgo de padecer cáncer de mama incluso en aquellas mujeres que tienen alto riesgo (herencia).

Te mencionaré algunos puntos clave en esta prevención, y espero que los tengas presentes en cada momento, los pongas en práctica y hables de ellos con tu familia y amigas:

1. Limita el consumo de bebidas alcohólicas

Se sabe que entre mayor cantidad de licor consumas, mayor es la probabilidad de que desarrolles un cáncer de mama. Las recomendaciones generales, apoyadas en las investigaciones acerca del efecto del alcohol en el riesgo de cáncer mamario, consisten en limitarse a menos de una bebida alcohólica al día, ya que infortunadamente, pequeñas cantidades de alcohol también incrementan el riesgo.

2. Abandona el cigarrillo

Los diversos estudios sugieren que existe una relación importante entre el tabaquismo y el riesgo de contraer cáncer de mama, particularmente en mujeres cerca de la menopausia. Además, si abandonas el cigarrillo protegerás tu salud pulmonar, tu piel y el buen funcionamiento de otros órganos.

3. Mantén tu actividad física y evita el sedentarismo

El ejercicio físico frecuente y apropiado a tu edad y constitución física puede ayudarte a mantener tu cuerpo flexible, vigoroso y saludable. Además de ayudar a combatir el sobrepeso, y mejorar tu actividad cerebral.

12 consejos para prevenir el riesgo de cáncer de mama

“No lo olvides, el peso saludable reduce el riesgo de tener cáncer de mama por primera vez y su recurrencia.”

4. Controla bien tu peso

Tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de cáncer de mama. Esto es especialmente cierto si la obesidad se produce más tarde en la vida, sobre todo después de la menopausia.

Vale la pena señalar que importantes investigaciones han encontrado que para el año 2025, se proyecta que la tasa global de obesidad alcance el 21% en mujeres, lo que es especialmente preocupante ya que la carga del sobrepeso y los cánceres asociados a la obesidad (mama, endometrio y ovario) se incrementan desproporcionadamente en las mujeres obesas.

Así que la obesidad ya no es una preocupación primordial para la prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes, sino también para la prevención del cáncer. El hecho de que la incidencia de cánceres relacionados con la obesidad continúe aumentando hace que el compromiso con el control de esta enfermedad, especialmente para las mujeres, sea un objetivo esencial de la salud pública. Tengamos en cuenta que 55% de todos los cánceres diagnosticados en mujeres están asociados con sobrepeso y obesidad.

5. Practica actividad física con regularidad y supervisión

La actividad física puede ayudarte a mantener un peso saludable y un cuerpo armónico y fuerte, lo que, a su vez, ayuda a prevenir el cáncer de mama y otros cánceres femeninos (ovario, endometrio). Para la mayoría de mujeres adultas sanas, se recomiendan por lo menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de vigorosa actividad aeróbica semanal, además de entrenamiento de fortalecimiento al menos dos veces por semana.

Es importante que el ejercicio esté bien programado y no sobrecargar las articulaciones o realizar ejercicios de alto impacto que puedan lesionarte. No olvides que una ruptura de ligamentos, o una lesión en la espalda por realizar ejercicios sin una buena supervisión, pueden arruinar tus deseos de acondicionar tu cuerpo.

Te recomiendo que empieces despacio, acudas a un médico o profesional especialista en deporte, para que te aconseje y te dé pautas para ejercitarte en el gimnasio. La natación, las caminatas a buen paso, el baile y subir escaleras también cuentan como ejercicio.  No lo olvides, el peso saludable reduce el riesgo de tener cáncer de mama por primera vez y su recurrencia.

6. Amamanta a tus hijos

La lactancia podría llegar a desempeñar un papel importante en la prevención del cáncer de mama. Cuanto más tiempo amamantes, mayor será el efecto protector. Las investigaciones indican que la lactancia materna por períodos de tiempo superiores a seis meses, no solo proporciona a los niños numerosos beneficios para su salud, sino que también puede proteger a la madre de cáncer mamario, especialmente las formas más agresivas de la enfermedad.

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Entre más tiempo amamantes tu hijo, mayor será el efecto protector para prevenir el cáncer de mama.

7. Aliméntate bien

Mantener una dieta nutritiva y sana puede disminuir el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, así como diabetes, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Por ejemplo, las mujeres que comen una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra y nueces mixtas podrían tener un riesgo reducido de presentar cáncer de mama.

Esta dieta se centra principalmente en alimentos con base en vegetales, como frutas y verduras, granos enteros, legumbres y nueces. Las personas que la siguen han de elegir grasas saludables, como el aceite de oliva, y consumir más pescado que carnes rojas.

Se ha visto que llevar una dieta con bajo contenido de grasas puede reducir el riesgo de tener cáncer de mama por primera vez y de recurrencia. La grasa presente en los alimentos industrializados suele ser un veneno para nuestro cuerpo (el aceite de palma, margarinas y otras grasas saturadas o hidrogenadas) y pueden convertirse en una bomba de tiempo para nuestra salud en general.

Te recomiendo que evites en tu dieta diaria el consumo de comidas empaquetadas, alimentos fritos o rebozados o bollería industrial. Restringe el consumo de grasas “trans”, las carnes rojas, las carnes frías y los alimentos quemados o ahumados.

Evita consumir alimentos con alto contenido de grasas…

Una investigación publicada en el 2013 (“High- and Low-Fat Dairy Intake, Recurrence, and Mortality After Breast Cancer Diagnosis”) sugiere que las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana que consumen productos lácteos con alto contenido de grasas después del diagnóstico tienen más probabilidades de morir que aquellas que limitaron los productos lácteos, o los consumen con bajo contenido de grasas.

El estrógeno (hormona) estimula el crecimiento de la mama, en donde está incluido el crecimiento de células cancerígenas. Los estrógenos se producen y también se almacenan en los adipocitos o células grasas. Muchos estudiosos en el tema postulan que los productos lácteos pueden contener elevados niveles de estrógenos y progesterona, pues gran parte de la leche es extraída de vacas preñadas. Esto apunta a que si consumes productos lácteos bajos en grasa o desnatados vas a quitar un factor de riesgo en el desarrollo de algunos tipos de cáncer de mama. Así que si deseas consumir leche, vale la pena que la consumas desnatada y además evitarás una importante dosis de grasas saturadas.

Prefiere emplear alimentos frescos y naturales (sin conservantes, colorantes o potenciadores de sabor) que provengan de la huerta y no de una industria alimenticia. Prepáralos al horno, al papillote, al vapor, asados o cocidos. Al reducir las grasas y aumentar las frutas, las verduras y los granos integrales en tu dieta, también te asegurarás de que tu cuerpo reciba suficientes nutrientes y mejorarás tu salud en general.

Además, una dieta de bajo contenido graso probablemente te ayude a bajar de peso junto a otras medidas como el ejercicio frecuente, tener una buena higiene de sueño, y un adecuado manejo del estrés.

Para elaborar una dieta saludable que satisfaga tus necesidades, solicita asesoramiento a un nutricionista diplomado. Este evaluará detalladamente tus antecedentes médicos, alimenticios y de peso. Luego, junto contigo, elaborará un plan individualizado para que cumplas con todos tus objetivos, incluyendo la prevención del cáncer de mama.

8. Limita la dosis y duración de la terapia hormonal

La terapia hormonal combinada durante más de tres a cinco años incrementa el riesgo de cáncer de mama. Si estás recibiendo terapia hormonal para los síntomas del climaterio (calores, sudoración, cambios de humor, insomnio, etc.) pregunta a tu médico sobre otras opciones. Podrías ser capaz de manejar tus síntomas con terapias no hormonales y otras alternativas terapéuticas.

Si decides que los beneficios de la terapia hormonal a corto plazo superan los riesgos a padecer cáncer de mama, emplea la dosis más baja que funcione para ti y continúa haciendo que tu médico controle la cantidad de tiempo de toma de estos componentes hormonales.

La supervisión médica de los tratamientos es algo fundamental en estos casos. Si no estás en la etapa de la menopausia y eres una mujer joven y sexualmente activa, ten en cuenta que la evidencia en este momento, no apoya un aumento en el cáncer de mama con las píldoras anticonceptivas actuales.

En caso de que se te hagan un diagnóstico de cáncer de mama, no te olvides de tu futuro obstétrico. Los tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia afectan de manera muy importante tus posibilidades de ser madre. Antes de someterte a los tratamientos, y si deseas tener hijos, es muy importante que visites a un médico especialista en fertilidad, para que te brinde la opción de preservar tus óvulos para tu futuro obstétrico.

9. Evita la exposición a la radiación y la contaminación ambiental

Métodos de imágenes médicas, como la tomografía computarizada, rayos X, y tomografías por emisión de positrones utilizan altas dosis de radiación. A pesar de que se requieren más estudios al respecto, algunas investigaciones sugieren un vínculo entre el cáncer de mama y la exposición a la radiación. Reduce tu exposición solo cuando sea absolutamente necesario.

10. Hazte el autoexamen de mama de manera rutinaria

Visita al médico ante la menor sospecha (zonas de la mama induradas, lesión en pezón o en la piel de la mama que no sana, sensación de bulto bajo la piel o en las axilas. Cada vez que vayas al especialista pídele que te haga una buena evaluación de las mamas, y sigue al pie de la letra sus recomendaciones. Pregúntale cuándo debes realizarte la mamografía u otros estudios.

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Hazte el autoexamen una vez al mes, durante 4 minutos, 10 días antes o después de tu periodo.

11. Duerme adecuadamente

Las investigaciones muestran que no dormir durante la noche puede convertirse en un factor de riesgo para la aparición de cáncer de mama. Conserva una buena higiene de sueño.

12. Conoce y sé consciente de tus antecedentes familiares

Si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o cambios heredados en los genes BRCA1 y BRCA2, es posible que presentes un riesgo importante de llegar a desarrollar este tipo de  cáncer. Habla con tu médico acerca de todas las maneras posibles de reducir su riesgo.

Si mantienes durante toda la vida un estilo de vida saludable, que incluye hacer algún tipo de ejercicio al menos cuatro veces por semana, tener una alimentación equilibrada y rica en nutrientes, manejar de manera adecuada las emociones y el estrés, disminuirá el riesgo de contraer cáncer y mejorarán las probabilidades de sobrevivir si lo padeces.

Lecturas recomendadas:
  1. The link between cancer and obesity; The Lancet, Volume 390, Issue, 1716
  2. Taking it to heart—from patient to advocate for breast cancer Wong, Rebeca; The Lancet , Volume 376 , Issue 9747 , 1135.
  3. Global, regional, and national age-sex specific mortality for 264 causes of death, 1980–2016: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016; Naghavi, Mohsen et al. The Lancet , Volume 390 , Issue 10100 , 1151 – 1210.
  4. Stewart BW. Prioridades para la prevención del cáncer: Opciones de estilo de vida versus exposiciones inevitables. La Lancet Oncología. 2012; 13: e126.
  5. Dieta y actividad física: ¿Cuál es la relación de cáncer? Sociedad Americana del Cáncer.http://www.cancer.org/cancer/cancercauses/dietandphysicalactivity/diet-and-physical-activity. Accedido el 10 de octubre de 2017.
  6. Toledo E, et al. Dieta mediterránea y riesgo invasivo de cáncer de mama entre las mujeres con alto riesgo cardiovascular en el ensayo PREDIMED. JAMA Medicina Interna. http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2434738. Accedido el 8 de octubre de 2017.
  7. Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades. ¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo de cáncer de mama? https://www.cdc.gov/spanish/cancer/breast/basic_info/prevention.htm. Accedido el 16 de octubre de 2018

 

Por: Dra. Iris Luna
Médico Psiquiatra – Máster en Nutrición
Especialista en Sobrepeso y Obesidad
https://www.facebook.com/iris.luna.oficial

Contacto:  iluna@phronesisvirtual.com 

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